Óscar Romero (Barcelona, 1974) es el hombre que está detrás, o al menos es la cara visible, de una de las sensaciones del verano en Formentera e Ibiza, Hannah, nombre que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda y con el que los nuevos propietarios han rebautizado lo que fue Casa Pacha, y después de la venta de Pacha por parte de Trilantic a Five Holding, Casa Formentera.
Diferentes nombres pero mismo director. No en vano, Óscar Romero está al frente de este establecimiento en primera línea de la playa de Migjorn desde que alumbró junto al empresario Víctor Agudo, entonces director general de Pacha, y ahora al frente de Casa Jondal, entre otras cosas, el producto que supuso la expansión de Pacha a Formentera y que luego tuvo continuidad con la apertura de Pachacha, discoteca de la que también se acabó desprendiendo Trilantic.
Romero y Agudo junto a un grupo de inversores con una amplia experiencia en la restauración del más alto nivel se quedaron el verano pasado con lo que parece un caramelo muy apetecible. No les dio tiempo a hacer muchos cambios.
Para eso han aprovechado el invierno, periodo que ha permitido el alumbramiento de este concepto único en Ibiza y Formentera por su propuesta de valor, por su ubicación, por la calidad del servicio y por la propuesta gastronómica. Y se dice pronto en este olimpo de la hostelería, la restauración y el hedonismo.
Ha sido clave en la transformación la incorporación del chef Alberto Pacheco, socio de Rafa Zafra, chef de Casa Jondal, y quien está detrás de la apertura de Fumeral.
Ibicenco de adopción al llevar en la isla desde los siete años y formenterense de readopción, ya que lleva 17 años con negocios en la isla, que también se dice pronto, Romero entró en Formentera con la primera tienda de Pacha, una franquicia a través de la que vendió “muchas, pero muchas camisetas”, tantas que se atrevió a abrir otra tienda de Pacha, también en Formentera.
Después arrancó su carrera como hotelero con la apertura de un agroturismo muy cercano a Hannah, establecimiento de su propiedad.
Antes había empezado su carrera empresarial como promotor inmobiliario. “Mi sueño siempre fue conseguir un hotel, poder abrir un hotel en algún sitio y fue fantástico encontrar el hotel aquí en Formentera”, nos cuenta en los prolegómenos de la entrevista celebrada en la terraza del establecimiento que dirige. “Se llama El Paso por es Pas des Trucadors”, aclara.
“Busqué hotel por todo el mundo y al final fue en Formentera, un regalo porque estamos en un paraíso”.
Nos recibe en la terraza del Hannah poco antes del mediodía con unas vistas majestuosas a una playa sin igual…
-De director por cuenta ajena a director por cuenta propia…
-Siempre nos ha hecho mucha ilusión este proyecto a Víctor (Agudo) y a mí. Lo sentíamos como nuestro porque fuimos nosotros los que lo diseñamos y abrimos. Era casi una obligación encontrar inversores para que dejara de ser del fondo (Trilantic) y pudiéramos desarrollar nuestro proyecto a largo plazo. Y lo conseguimos.
-Enhorabuena porque me imagino que no debe de ser fácil negociar con un fondo.
-No fue fácil. Al final, salió bien.
-¿Notó perder la marca Pacha de Casa Pacha y pasar a denominarse Casa Formentera tras la venta a Five Holdings?
-Supongo que hemos perdido algo de atractivo para una determinada gente y hemos ganado para otra.
Es cierto que Pacha pesaba mucho, por la historia y el valor de marca que tiene. Y lo digo yo, que estoy muy orgulloso de haber trabajado con Pacha. Siempre me han tratado muy bien.
-¿Y con el cambio de Casa Formentera a Hannah?
-Tampoco y no lo esperamos porque hemos dado un salto de calidad y en lugar de perder, estamos en la fase de ganar. No había que hacer muchos cambios y los que hemos hecho han ido en la buena dirección. Estamos dando un muy buen servicio y mucha calidad.
-Este sitio es la Champions League de Formentera sin duda y diría que también de Ibiza.
-El sitio es espectacular. El color del mar que va cambiando durante el día y siempre es espectacular. A mí no deja de sorprenderme y llevo años viéndolo todos los días.
-¿En que ha cambiado este sitio con Hannah?
-Era muy difícil seguir con la dinámica de un fondo de inversión. De alguna manera, nos habíamos quedado a medidas de la idea inicial y no estábamos aprovechando el potencial que tiene este sitio.
-¿A qué se refiere?
-Con el fondo nunca hubiéramos podido traer un chef como Alberto Pacheco, cuya incorporación nos ha permitido dar un salto de calidad muy importante en nuestra propuesta gastronómica y que es nuestro caballo de batalla.
Este es un hotel pequeño con un restaurante muy competitivo que no está pensado exclusivamente para los clientes del hotel, ni para los clientes solo de Formentera.
Por ejemplo, un profesional como Pacheco quiere continuidad en el proyecto y eso es imposible con un fondo, ya que quiere la mayor rentabilidad posible y acabar vendiendo. Esa incertidumbre de si va a vender mañana o pasado no permite proyectos a largo plazo como el nuestro.
Así que ahora no tenemos escusas para culminar lo que queríamos hacer desde el principio Víctor y yo.
Hannah: «El salto en gastronomía ha sido brutal»
-¿Y qué querían hacer desde el principio y que no habían podido hacerlo hasta ahora? De momento, cambio de nombre y chef de prestigio…
-El salto en la propuesta gastronómica ha sido brutal, aunque aquí siempre se ha comido muy bien. Ahora es otra liga.
-Damos fe, estamos ante un restaurante top en Ibiza y Formentera y eso se dice pronto con el nivel que hay por estas islas…
-Estamos muy contentos. De verdad, se come muy bien. En cuanto a la decoración, le hemos dado una vuelta también. Hemos dejado de ser tan orgánicos, tan monocromo. Ahora todo es neutro y todos los locales son muy parecidos.
Y le queríamos dar una vuelta y volver un poquito, no a lo tradicional, porque no lo es, pero sí darle más color. También hemos arriesgado un poco en la decoración.
Parece que hemos acertado porque el feedback que estamos teniendo de la gente que está viniendo a comer y a alojarse es muy positivo.
-¿Cuál ha sido el cambio en la propuesta gastronómica de la mano de Alberto Pacheco?
-La propuesta gastronómica es muy sencilla, que es lo más difícil de todo.
-Claro, si cometes un error se ve muy rápido.
-Es un carta muy mediterránea, muy de producto, lo que es muy exigente de gestionar en cuanto a compras y rotación.
Hacemos cosas increíbles. Muy pensada para un ambiente divertido, para compartir, muy fresca. Propiciamos comidas muy amenas.
Pacheco nos entendió a la primera y el resultado es brutal. Nos gusta lo que hemos hecho, es lo que queríamos hacer y por suerte lo hemos podido llevar a cabo.
-¿Hay algo de Casa Jondal?
-No y tampoco lo pretendemos, si bien coincidimos en la apuesta por el producto local y fresco.
-Me parece que está siendo excesivamente modesto. Y la pregunta es obvia por los vínculos con Víctor Agudo y de Alberto Pacheco con Rafa Zafra. Y también han quitado la música a la hora de comer, como en Casa Jondal. Menudo cambio, de Casa Pacha a comer sin música…
-A la hora de comer no hay música. Antes teníamos más ambientación musical para ver la puesta de sol. Ahora solo hay por la tarde, música brasileña, cubana, sin dj.
La gente lo agradece, puede hablar, no hace falta gritar. No te das cuenta hasta que no la tienes y ves a la gente interactuar más, quedarse más tiempo en la mesa.
-Y usan menos el móvil…
-Tal cual. A mí me ha sorprendido gratamente.
-No he visto en la carta una apuesta por el plato estrella de los chiringuitos de playa: las paellas
-Tenemos un arroz de langosta, pero no queremos ser un restaurante de arroces. Nos interesa más apostar por la langosta en otros formatos, como langosta con patatas y huevos, entre otras propuestas.
-¿Se le ve muy contento?
-Lo estamos. La aceptación está siendo sorprendentemente muy buena. Es nuestra primera temporada de la nueva etapa y eso siempre requiere una curva de aprendizaje. La gente que ha venido ha quedado muy sorprendida con lo que hacemos y se va contenta porque se está comiendo muy bien. Pero muy bien. Aunque suene poco humilde, yo pienso lo mismo y soy muy crítico con la comida.
Hannah: un hotel con más color
-¿Y en la parte del hotel?
-Le hemos dado una vuelta a la decoración del hotel. Era un aspecto importante para nosotros. Queríamos salirnos un poco de la corriente orgánica.
Hemos incorporado muchas piezas únicas y de época. El mobiliario que hemos conseguido es brutal. Los decoradores han estado muy acertados y han hecho un gran trabajo.
Hemos hecho un hotel con mucha personalidad y hemos logrado mejorar lo que ya era muy bueno, lo cual no es fácil y siempre es una apuesta arriesgada.
-Las modas se consumen muy rápido. Quizá fue pionero Casa Pacha con esta propuesta orgánica en su momento y ahora este tipo de establecimiento necesitaba un impulso…
-Así es, cuando abrimos, me gustaba mucho lo que hicimos. Y me sigue gustando, la madera, la arena… Que sea todo orgánico a mí me gusta realmente. Pero es verdad que necesitábamos y queríamos diferenciarnos de alguna manera. Tenemos el mar aquí delante que nos ofrece multitud de colores y tonos, aunque también hemos incorporado el rojo, que es algo más atrevido.
-Y todo esto que suena tan bien se ha traducido en más ingresos.
-Cada año quieres subir un poquito más y nuestro objetivo es ese también. Creo que lo conseguiremos, aunque es pronto para decirlo porque hace poco que hemos abierto. Es cierto que con el feedback de la gente que está viniendo y los que están repitiendo y recomendando, porque el que viene nos recomienda, pienso que nos va a ir muy bien.
-Yo también. Del 0 al 10, ¿en qué punto están?
– Ocho y medio. Todo es mejorable, siempre. Aún queremos hacer algunas cosas más que no hemos podido hacer aún, pero que con el tiempo queremos hacerlas. Poco a poco.
-¿A qué se refiere?
– Nos gustaría mejorar las habitaciones, a pesar de que están muy bien. Este año solo nos hemos centrado en la decoración y creemos que podemos hacer algo más. El restaurante realmente está perfecto como está, me encanta. Para nosotros era muy importante subir a nivel gastronómico, aunque siempre se ha comido bien aquí.
Hannah: una marca exportable
-¿A qué se debe el cambio de nombre y ese nombre?
-Cuando salimos del fondo pensamos que era buena idea tener nuestra propia identidad, alejarnos de las etapas anteriores para hacer las cosas como queríamos, sin tantas ataduras. Además, quién sabe si se dará la posibilidad de poder salir a otro sitio con este concepto. Era el momento de cambiar de nombre y nos gustó mucho Hannah. Es una palabra presente en varios idiomas, en uno quiere decir flor, en otro paraíso, fácil de leer…
-Entonces, ¿Hay un plan de expansión internacional detrás de Hannah?
-No creo que haya una localización como esta en el mundo para replicar el modelo (risas)… De momento, estamos centrados aquí y con mucha ilusión. A lo mejor, algún día, pero no hay un plan.

Un Rolls Royce tuneado para Hannah: “Es muy difícil diferenciarse”
-He visto al llegar un Rolls Royce tuneado, me ha parecido una transgresión que no deja indiferente…
-Ya lo queríamos hacer con la anterior propiedad. Obviamente, no lo pudimos hacer.
-¿Por qué?
-Se trata de una idea muy romántica y tu interlocutor ha de querer entenderte. En este sentido, es difícil de explicar a un director financiero que queremos un rolls para hacer los transfer de los clientes, a modo de cortesía, y que además queremos que sea decorado por un artista reconocido.
-La verdad que entiendo que al director financiero de un fondo de inversión no le apasione esta idea…
-Lo hemos podido hacer este año. A Víctor y a mí nos encantan los coches clásicos y nos apetecía un rolls. Tuvimos la suerte de encontrar uno que, además, viene con historia.
-Cuente, cuente…
-Este vehículo perteneció a Grace Kelly. Así que nos hemos traído un trocito de historia que hemos juntado con un artista de Ibiza, Joshua Socias, conocido como Hosh, y al final hemos hecho una obra de arte. Un elemento divertido más para diferenciarnos.
-Me imagino que alucinaría Hosh al conocer la propuesta…
-Un poco. Él ha pintado murales por todas partes y cuando se lo propusimos no se lo creía. La verdad es que le hizo mucha ilusión, muchísima. Y lo ha hecho con mucho cariño. Se nota en el resultado. Está muy emocionado con el proyecto. Y, muy contento. Igual que nosotros. Entendió a la primera lo que nosotros queríamos. Pocas directrices le hemos tenido que dar. Además, nosotros ya sabíamos el tipo de trabajo que hacía él y sabíamos que iba a salir bien. Y ha salido bien. Ya la primera propuesta que hizo ya era buena.

-¿En serio querían el Rolls Royce de Grace Kelly o fue una coincidencia?
-Fue una casualidad. Víctor conoce este mercado y a quién preguntar. Y salió bien
-Es difícil diferenciarse en el mundo de la hotelería…
-Sí, esto es un mundo muy difícil, porque hay mucha gente dedicándose al mismo que tú y te tienes que diferenciar en cosas.
«Siempre va a querer venir la gente a Formentera»
-Para acabar: ¿Cómo ve Formentera?
-Más tranquila que otros años. Pero soy muy optimista y este sitio es maravilloso. Al final siempre va a venir gente a Formentera.
No hay sitio igual como este, es que no hay sitio igual no en el Mediterráneo sino en el mundo. Es espectacular.
Yo que vengo todos los días, aun así lo sigo apreciando. Normal que a los que vienen de fuera les parezca increíble.
-Es recurrente escuchar críticas al cambio de modelo hacia un visitante de mayor poder adquisitivo por el riesgo de que Formentera acabe desconfigurándose…
-No creo que sea una cosa de la isla solo. Es una tendencia global. O sea, cada vez hay más gente con dinero y gente que tiene menos. La clase media está desapareciendo.
No creo que sea una cuestión que se pueda corregir, pasa en Menorca y en otros sitios. Tampoco ha sido una decisión que haya tomado nadie de forma intencionada. Las cosas evolucionan y efectivamente cada vez hay más oferta dirigida más al lujo. Estar en Formentera es un lujo.