El DJ Kiko Rivera ha confirmado oficialmente su separación de Irene Rosales tras once años juntos; nueve de ellos como matrimonio y con dos hijas compartidas. La noticia la difundió él mismo en Instagram, donde subrayó que «no piensa sacar rédito económico de esta etapa y que no tiene intención de hablar sobre su vida privada en televisión».
Sin embargo, la situación no le sorprendió a los que siguen de cerca a la relación: desde hace meses, los rumores de crisis eran constantes y las discusiones, cada vez más difíciles de disimular. Aunque ambos intentaron mantener la estabilidad, la tensión acumulada terminó por romper el extenso matrimonio.
Los motivos de la ruptura de Kiko Rivera e Irene Rosales

Los últimos meses de convivencia entre Kiko Rivera e Irene Rosales habrían sido especialmente tensos: según fuentes cercanas, las discusiones se volvieron constantes y el ambiente en casa resultaba insostenible. Aunque en redes sociales se mostraban unidos, e incluso pasaron las vacaciones con sus hijas y el hijo mayor de Kiko, la realidad puertas adentro era muy diferente a la imagen pública.
A este desgaste se suman las circunstancias personales de Irene, que tras la muerte de sus padres comenzó a ver la vida desde otra perspectiva, priorizando la tranquilidad y alejándose de las polémicas: esa forma de afrontar el día a día chocaba con el carácter de Kiko, más expuesto a los focos y marcado por sus problemas de salud recientes y sus relaciones familiares.
El matrimonio había superado momentos muy duros en el pasado, desde complicaciones médicas de Kiko hasta las pérdidas familiares de Irene. Sin embargo, esta vez la presión fue demasiado grande; ambos coincidieron en que lo mejor era poner punto final y abrir una etapa distinta, centrada en proteger a sus hijas y en reconstruir sus vidas por separado.
Una separación en buenos términos

Aunque los problemas fueron continuos en los últimos tiempos, Kiko e Irene han querido dejar claro que la ruptura se produce en un ambiente de respeto mutuo, y ambos coinciden en que lo más importante es proteger la estabilidad de sus hijas y mantener la cordialidad, incluso con sus diferencias.
Irene ha optado por el silencio y por mantener la discreción que siempre la ha caracterizado: su entorno asegura que afronta la situación con entereza, decidida a priorizar a su familia por encima de cualquier polémica, una postura que tomó para «garantizar que las niñas crezcan en un clima lo más sereno posible».
Kiko, por su parte, se ha mostrado agradecido por los años compartidos con Irene y ha querido remarcar en redes sociales que cierra este capítulo “con gratitud”. Para el DJ, se trata de un cambio que, aunque es doloroso, puede «transformarse en una oportunidad para crecer y demostrar que puede reinventarse».