La historia de Xisco Quesadas ha conmovido a miles de personas en España durante los últimos meses. El joven mallorquín de 28 años, diagnosticado con cáncer de páncreas con metástasis, decidió convertir su enfermedad en un altavoz para dar visibilidad a una de las patologías más agresivas y menos conocidas. Este lunes, sus familiares confirmaron su fallecimiento tras no poder superar la última recaída.
“Con enorme tristeza queremos comunicar que Xisco ha fallecido”, anunciaron en un comunicado difundido en sus redes sociales. El mensaje, breve y directo, puso fin a una batalla que él mismo había compartido paso a paso ante miles de seguidores.
Un diagnóstico que cambió su vida en 48 horas
Con apenas 28 años y padre de dos hijos, Xisco recibió hace unos meses un diagnóstico devastador: cáncer de páncreas con metástasis. Desde ese mismo día, tomó una decisión poco habitual: hacer pública su lucha y mostrar sin filtros la realidad de la enfermedad.
Según recoge el comunicado familiar, decidió “compartir su día a día sin filtros, mostrando su lucha, sus miedos y fortaleza”. En su cuenta de Instagram fue relatando cada etapa: desde los primeros síntomas hasta el proceso para llegar al diagnóstico, pasando por los distintos tratamientos y las complicaciones derivadas.
La noticia del cáncer provocó además un giro inmediato en su vida personal. Apenas 48 horas después de conocer el diagnóstico, le pidió matrimonio a su pareja. La boda se celebró poco después, en un acto cargado de emoción y simbolismo.
La lucha desde el hospital y el altavoz en redes
En los últimos tiempos, Xisco permanecía ingresado en la Clínica Universidad de Navarra. Antes había recibido tratamientos en hospitales públicos y privados de Mallorca, donde residía con su familia.
Desde la habitación del hospital, continuó enviando mensajes de esperanza y realismo. En uno de ellos explicaba el difícil dilema al que se enfrentó cuando le propusieron un nuevo tratamiento:
“Me pregunté: ¿por qué aguantar un par de días e irme cuando puedo jugármela a ponerme un tratamiento y quizá nunca más volver a ver a mis hijos, pero si sale bien, disfrutar de ellos toda una vida entera? Lo tuve claro, tomé esa decisión, me fui”.
El tratamiento comenzó el 1 de enero de 2026 y desde entonces permanecía ingresado. A pesar de la dureza del proceso, mantenía la determinación de volver a casa: “Busco ese reencuentro soñado en casa con mi familia, mientras tanto me he perdido todas la fiestas, Navidad, fin de año… Ahora mismo seguimos en el ruedo”.
Incluso en los momentos más complicados, insistía en su voluntad de seguir luchando. “En algún momento los medicamentos y drenajes harán efecto y podré volver a casa con mis pequeños, estoy seguro”, añadía en uno de sus mensajes más recientes.
Una movilización solidaria sin precedentes
Además de compartir su experiencia, Xisco Quesadas impulsó una campaña de recaudación a través de GoFundMe para costear un tratamiento privado contra el cáncer de páncreas. En caso de que no saliera bien, el dinero se destinaría a la investigación de la enfermedad y a su familia.
La respuesta fue masiva. La iniciativa logró recaudar más de 800.000 euros, una cifra que refleja el impacto que su testimonio tuvo en miles de personas.
Su historia trascendió las redes sociales y se convirtió en un símbolo de visibilidad para una enfermedad que, en muchas ocasiones, se detecta en fases avanzadas y cuenta con opciones terapéuticas limitadas.
Padre, esposo y referente de fortaleza
Más allá de la dimensión pública, Xisco era padre de dos hijos pequeños. En sus mensajes insistía en el deseo de volver a casa y abrazarlos. La familia ha pedido ahora respeto y cariño en este momento de duelo.
“Gracias a todos por acompañarlo en este camino. Os pedimos respeto y cariño para nuestra familia en estos momentos tan difíciles”, concluye el comunicado difundido tras su fallecimiento.
Desde el diagnóstico hasta sus últimos días, el joven mallorquín mostró tanto la crudeza del cáncer de páncreas como la fortaleza emocional necesaria para enfrentarlo. Su decisión de no ocultar la enfermedad permitió que miles de personas conocieran mejor la realidad de esta patología.
El legado de una historia compartida
El caso de Xisco pone el foco en el cáncer de páncreas, una enfermedad que suele detectarse en estadios avanzados y cuya investigación sigue siendo clave. Su campaña solidaria no solo buscaba financiación para su propio tratamiento, sino también contribuir al avance científico.
En apenas unos meses, consiguió transformar su experiencia personal en una causa colectiva. Sus publicaciones, lejos de limitarse a mensajes optimistas, mostraban también el miedo, la incertidumbre y el desgaste físico del tratamiento.
Ahora, tras su fallecimiento, su historia queda como testimonio de lucha y como impulso para seguir investigando una enfermedad que afecta a miles de personas cada año.
La muerte de Xisco Quesadas a los 28 años deja una profunda huella en su entorno y en quienes siguieron su proceso a través de las redes. Su voz, que durante meses sirvió para dar visibilidad al cáncer de páncreas, seguirá resonando en cada mensaje compartido y en cada gesto solidario que su historia inspiró.










