La crisis del alquiler continúa golpeando a las familias en Baleares, donde una gran mayoría de viviendas en alquiler sobrepasa los límites considerados razonables para economías familiares medias, según revela un informe del portal inmobiliario Idealista.
A nivel nacional, el 68% de la oferta de pisos de dos habitaciones —el tipo de vivienda más buscado por hogares medios— supera el umbral de esfuerzo económico recomendado, que se sitúa en destinar como máximo el 30% de los ingresos al pago de la renta.
Aunque estos datos reflejan una tendencia general en España, el impacto es especialmente visible en mercados con fuerte presión de la demanda, como Baleares. En ciudades del archipiélago como Palma, la proporción de alquileres consideradas “razonables” —aquellos cuyo precio permite ajustar el gasto por debajo del 30% de los ingresos de una familia— es especialmente reducida.

Los cálculos de Idealista indican que, para ajustar el pago del alquiler dentro del umbral aconsejado, una familia media debería pagar como máximo alrededor de 805 € al mes por un piso de dos habitaciones. Sin embargo, el precio mediano de mercado a finales de 2025 rondó los 1.088 € mensuales, lo que sitúa a la mayor parte de la oferta fuera del alcance presupuestario de la mayoría de hogares.
La escasez de alquileres a precios asequibles es especialmente llamativa en capitales con fuerte presión residencial y turística, entre las que se encuentran Palma y Málaga, donde solo alrededor del 11% de los anuncios se ajustan a los límites recomendados.
Esta situación obliga a muchas familias a destinar una parte cada vez más elevada de sus ingresos al pago de la renta, reduciendo su capacidad para ahorrar o para cubrir otros gastos esenciales. El fenómeno no solo afecta al equilibrio económico de los hogares, sino que también influye en las dinámicas urbanas y demográficas de las principales ciudades españolas.
Expertos en vivienda advierten que la falta de oferta y los elevados precios del alquiler podrían agravar la desigualdad habitacional, especialmente en regiones con mercados muy tensionados como Baleares, donde la demanda supera con creces la disponibilidad de alquileres asequibles.













