Bares, restaurantes, cafeterías y hoteles generan cerca del 50 % de los residuos de envases de vidrio de un solo uso que se ponen en el mercado. En una isla como Ibiza, donde la hostelería es el principal motor económico y multiplica su actividad cada verano, ese porcentaje explica por qué cualquier política de reciclaje pasa, tarde o temprano, por el sector. Sobre esa premisa, el Consell de Ibiza y Ecovidrio presentaron este miércoles Net Green Hotels, una iniciativa dirigida específicamente a la planta hotelera de la isla.
El programa aspira a llegar a cerca de 300 establecimientos hoteleros a través de dos vías: una formación especializada para el sector y un estudio que permita radiografiar su grado de desarrollo sostenible, detectar sus principales carencias y diseñar soluciones a medida. La iniciativa cuenta con el respaldo de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) y de la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF).
Formación gratuita y certificada
El eje formativo es un curso online, gratuito y certificado, desarrollado por Ecovidrio junto a Hostelería de España y diseñado específicamente para el sector hostelero. A través de la web NetGreenHotels.es, los establecimientos adheridos acceden a cuatro módulos interactivos de unos 30 minutos cada uno, con contenidos prácticos sobre sostenibilidad, prevención, separación y gestión de residuos, además de eficiencia energética e hídrica. El programa combina datos y tendencias con vídeos, pódcast, ejercicios de autoevaluación y recomendaciones orientadas a la operativa diaria del hotel.
La segunda pata, el estudio, resulta reveladora por lo que da por hecho: después de casi treinta años de trabajo de Ecovidrio con el canal HORECA en España, la entidad asume que necesita escuchar al sector para saber en qué punto está realmente. El diagnóstico local sigue la estela del I Barómetro de la Sostenibilidad Hostelera que Ecovidrio y Hostelería de España presentaron a nivel estatal, y busca medir el grado de madurez ambiental de los hoteles de la isla antes de plantear nuevas actuaciones.
Los datos de la isla
En la presentación participaron el conseller de Gestión Ambiental, Sostenibilidad, Innovación y Transparencia del Consell de Ibiza, Ignacio José Andrés Roselló; el coordinador de gerencia de Ecovidrio en Illes Balears, Ivan Tolsà; y el gerente de la FEHIF, Santiago García Ramón.
Andrés Roselló defendió que la isla demuestra que se puede seguir siendo un referente turístico y, al mismo tiempo, avanzar en sostenibilidad. El conseller aportó los últimos datos: en junio la recogida de vidrio creció un 4,5 % y el acumulado del año alcanza ya las 3.960 toneladas, un 1,7 % más que en el mismo periodo de 2025, en una temporada con una ocupación hotelera ligeramente superior a la del año pasado.
Tolsà, por su parte, situó la sostenibilidad como un factor de competitividad y reputación para el sector turístico, y no solo como una cuestión ambiental. La lógica del programa, insistió, es poner herramientas prácticas a disposición de los hoteles a la vez que se escuchan sus necesidades.
Para García Ramón, el presidente de la federación hotelera, «el futuro del turismo pasa por ser cada vez más sostenible, pero también por ayudar a las empresas a recorrer ese camino con herramientas útiles y formación de calidad». Por ello, señala que «Iniciativas comoNet Green Hotels contribuyen a que los hoteles transformen ese compromiso en acciones concretas que mejoran su gestión y refuerzan la competitividad del destino».
El reverso del liderazgo
Ibiza y Formentera encabezan año tras año las tablas de reciclaje de vidrio de España. Los datos de 2025 situaron a Baleares como la comunidad que más recicla, con una media de 33 kilos por habitante —unos 113 envases— frente a los 20 kilos de la media estatal, y dentro del archipiélago las Pitiüsas volvieron a tirar del carro.
Ese liderazgo, sin embargo, admite una lectura menos triunfalista. La aportación por habitante se calcula sobre los residentes empadronados, pero el vidrio lo genera en buena parte una población flotante que multiplica ese censo en verano. Más que un mérito ciudadano, la estadística refleja el volumen de residuos que arrastra el modelo turístico, en una isla que ya afronta serias dificultades para gestionar su propia basura: en 2024 Ibiza se quedó en un 42,76 % de recogida selectiva y casi el 64 % de sus residuos acabó en el vertedero.










