La industria del cine tiene nuevos protagonistas absolutos. Margot Robbie y Jacob Elordi, las dos figuras más magnéticas de la escena actual, paralizaron la alfombra roja durante la avant premiere de su más reciente proyecto: una reinterpretación contemporánea del clásico de Emily Brontë. Con el estreno fijado para el mes de febrero, los actores no solo confirmaron su química en pantalla, sino que ofrecieron una verdadera lección de estilo con estilismos que rinden homenaje al siglo XIX.
Bajo la dirección estética de Andrew Mukamal (el artífice del fenómeno visual de Barbie), Robbie volvió a mimetizarse con su personaje. La actriz deslumbró con una pieza de Schiaparelli de la línea Primavera-Verano 2026. El diseño destacó por un refinado corsé strapless en tono nude cubierto de encaje negro, que fluía hacia una falda degradada del azabache al carmín, con volúmenes arquitectónicos que evocaban la pomposidad de la era victoriana.
Una joya con historia: el diamante de Elizabeth Taylor

Sin embargo, el centro de todas las miradas fue el tesoro que Robbie lució en su cuello. Se trata del legendario collar Taj Mahal, una pieza de Cartier que custodia un diamante indio del siglo XVII. La piedra es un símbolo de amor eterno: fue un regalo del emperador Shah Jahan a su esposa, y siglos después, en 1969, Richard Burton se la obsequió a Elizabeth Taylor por su cumpleaños.
Esta joya, cargada de romanticismo y valor histórico, fue subastada en 2011 por una cifra superior a los 8 millones de dólares, y su reaparición en público reafirma el estatus de Robbie como la heredera del glamour del viejo Hollywood.
La elegancia minimalista de Jacob Elordi

A su lado, Jacob Elordi optó por una sofisticación discreta que equilibró el barroquismo de su compañera. El actor, que se ha consolidado como un referente del estilo masculino actual, vistió un conjunto negro monocromático de corte impecable. El guiño a la época de la novela se hizo presente en los detalles: un pantalón de tiro alto con faja incorporada y un pañuelo de seda anudado al cuello, una elección que aportó un aire romántico y melancólico a su porte moderno.
Con sonrisas cómplices y gestos de cercanía que ya habían adelantado en su reciente portada para Vogue, la dupla demostró que son la combinación perfecta para revitalizar este clásico literario. La expectativa por ver su interpretación de la intensa relación entre Catherine y Heathcliff no hace más que crecer tras este debut en la alfombra roja.












