ALBERTO PEDRAZA/PUERTOS Y LITORALES

El hombre detrás del primer dique flotante del mundo: «Esta semana hemos callado muchas bocas en Ibiza»

El consejero de Puertos y Litorales Sostenibles repasa en esta amplia entrevista en La Voz de Ibiza su trayectoria profesional: desde el despacho del profesor Ramón Tamames hasta la última innovación portuaria pasando por pistas de hielo y piscinas gigantes en el Palau Sant Jordi: “Me han llamado muchos socios destacados del Club Náutico de Ibiza para felicitarme”

Alberto Pedraza, el pasado jueves, paseando en el dique flotante de Port Nautic Ibiza.
Alberto Pedraza, el pasado jueves, paseando en el dique flotante de Port Nautic Ibiza.

Alberto Pedraza (Madrid, 1962) es un gran desconocido para el público de Ibiza. Y eso que una de sus empresas, Puertos y Litorales Sostenibles, ha sido situada en el ojo del huracán desde que osó desafiar al poder local establecido al presentarse y ganar el concurso público convocado por Autoridad Portuaria de Baleares para adjudicar las que habían sido las instalaciones del Club Náutico de Ibiza durante 99.

Esta semana, tal como habíamos convenido tiempo atrás, ha accedido a conceder una entrevista en La Voz de Ibiza. Se celebra poco después de haber visitado su último reto conseguido: el primer dique flotante del mundo, que se dice pronto y que esta semana ha superado con éxito su primera prueba de fuego. 

Nada de eso pensó cuando aterrizó en la isla por primera vez hace 30 años. Como todo joven, llegó con otras intenciones a una tierra en la que ha logrado uno de los mayores retos profesionales de su vida.

Se trata de la culminación a su entrada en el mundo de la náutica en 2015, con la creación de Puertos y Litorales Sostenibles, la empresa de gestión de concesiones, y su brazo armado en forma de ingeniería Neos Maritim Consulting.

Amplia trayectoria profesional, gran conversador y de memoria prodigiosa, recuerda con orgullo su paso por el despacho del profesor Ramón Tamames, quien en su juventud fue comunista y ha acabado defiendo la moción de censura presentada por Vox, y Juan Claudio de Ramón.

Hizo caso a su padre, un profesor de INEF y entrenador de gimnasia, deporte que también practicó en el Colegio Claret, y estudió Derecho. “Me dijo que no siguiera sus pasos”.

Y  tras “aquellos maravillosos años con el profesor” montó su primera empresa.

Se dedicó a combinar el deporte con el marketing a través de las competiciones de motos acuáticas, en cuya disciplina había competido de forma profesional y donde está la génesis de su primera gran etapa como empresario.

“Teníamos grandes patrocinadores y llegué a montar mi propio equipo”. Y como el que no quiere la cosa, acabó instalando una piscina gigante en el Palau Sant Jordi para el mundial de motos de agua indoor.

Él era el propietario de la piscina con la que organizaba sus propios eventos. También montaba la instalación y la alquilaba a otros promotores.

La innovación

Esta práctica también se repite en su segundo gran negocio: la instalación de pistas de hielo.

“Teníamos una patente que duró 20 años y 28 pistas de hielo”, rememora en esta entrevista: “Fueron años muy buenos, muy duros porque cuando los demás se divierten tú trabajas”.

No le fue del todo mal y se pudo comprar un barco. Y, observador incansable, empezó a ver la oportunidad de entrar en el mundo de la náutica. “Vi que se podían hacer cosas”.

Sin experiencia y con poco capital, alumbró lo que hoy es una realidad, una empresa de ingeniería capaz de hacer lo que nadie había sido capaz de hacer todavía, un dique de abrigo flotante, y una empresa de gestión de dársenas deportivas.

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De forma paralela, y como “casi todos los empresarios de España”, también se dedicó a la promoción de suelo, el negocio donde “más dinero he ganado”, sector en el que sigo haciendo “alguna cosita”.

No hay duda de que estamos ante un emprendedor y un innovador. “Hay que arriesgar e innovar para marca la diferencia”.

Por eso le dejó de motivar la promoción de suelo.

-Así, de la nada…

-La empresa de ingeniería la monté con mi socio Rafa Torres y el también ingeniero Juan Carlos Lancha, que venían de una empresa del grupo OHL que llevaba 20 años trabajando en diques flotantes. Aún faltaban muchas horas de matemáticas y mucha inversión.

Alberto Pedraza haciendo un nudo marinero.
Alberto Pedraza haciendo un nudo marinero.

Sus primeros pasos fueron en la gestión de una marina en Torre den Barra, luego la Savina, donde gestiona amarres, gasolinera y marina seca.

El más reciente y que seguro no será el último ha sido el mediático concurso a través del que ganó una Autorización de Ocupación Temporal (AOT) por el que pasó en mayo de 2024 a gestionar las históricas instalaciones que había ocupado el Club Náutico de Ibiza durante 99 años.

“Para competir con empresarios de toda la vida, tenía que ofrecer algo diferente. Por eso no se entiende Puertos y Litorales Sostenibles sin la pata de la ingeniería y el dique flotante”, explica.

«El reto es convencer a las autoridad portuarias»

Ahora el reto es repetir la operación de las pistas de hielo. “Al igual que logramos que marcas como Telefónica creyeran en nosotros, ahora queremos convencer a las autoridades portuarias de de las bondades de los diques flotantes”.

“No creo que se construyan muchos puertos nuevos, lo que habrá son renovaciones profundas, como las necesarias aquí y en Marina Botafoc, que son en realidad puertos nuevos y ampliaciones de los existentes. Nuestros proyectos serán menos lesivos para el fondo marino y más amables”, reflexiona sobre el futuro del sector.

-Me cuesta creer que me acabe de enseñar el primer dique flotante del mundo…

-Que yo sepa, el único precedente es el dique de Mónaco que montó ACS. Y no se puede comparar porque costó 370 millones de euros y eso solo lo puede pagar Mónaco y no es flotante, es un cajón gigante que fue navegando desde Cádiz.

Así que sí: es el primer dique flotante del mundo. El dique que había aquí pesaba 100 toneladas y el nuestro pesa 2.300. Es un dique de abrigo como los de toda la vida, pero flotante.

-Me imagino que llenar el Palau Sant Jordi de agua no debió de ser fácil y seguro que le costó más de un quebradero de cabeza. Pero de ahí a construir el primer dique flotante del mundo media un abismo…

-El primer dique flotante ha necesitado muchos años de trabajo hasta que ha visto la luz. Se trata de un proyecto muy complejo que ha requerido ingeniería de altísimo nivel. No conozco ingenieros más cualificados que los que han estado trabajando en este proyecto.

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Sin desmerecer el proyecto de la piscina (también era muy complejo y tenía mucha presión porque no podías fallar, ya que detrás del tuyo había muchos eventos programados), este es un proyecto muy complejo.

Más de lo que pensábamos. Por varias razones, hemos tenido poco tiempo para construirlo y montarlo. Además, nos encontramos con menos calado del que decía la batimetría, lo que nos obligó a rehacer el trabajo previo. Tenemos claro que por seguridad, esta zona del puerto ha de ser dragada.

-Entiendo que su plan era quedarse con esta concesión para poder instalar el primer dique flotante del mundo y a partir de ahí vender diques flotantes por el mundo como churros.

-El tiempo lo dirá, paso a paso. No hay duda de que no se puede recuperar toda la inversión en un único dique.

-Su idea es trabajar como ingeniería y/o construcción para terceros, es decir vender proyectos de diques flotantes o diques flotantes llave en mano, o guardarse la innovación para las marinas que logre ganar.

-En España tenemos claro que queremos replicar el modelo de Port Náutico Ibiza, presentarnos a los concursos que nos interesen con nuestro modelo y explotarlos. Si podemos solos y si no, con algún socio local. En el resto del mundo, y ya tenemos algún acuerdo de confidencialidad firmado, iremos como ingenieros. Piense que con un dique flotante puedes abrigar desde una marina a un puerto comercial.

-Como el del puerto exterior de la Coruña que ha sido tan polémico y que ha tenido un coste de mil millones de euros.

-Exacto. Este dique tiene 50 metros de profundidad y es el límite para construir un dique tradicional. Más metros es inviable, acabas con las canteras de la zona. Para que se haga una idea, para un dique de 100 metros de profundidad necesitas una escollera que en el fondo tenga 400 metros de ancho, porque tiene forma piramidal.

-Entonces, y perdone que insista, ¿ustedes tienen la fórmula de la Coca Cola?

-Así es. Y creo que no hay mejor sitio para enseñar el primer dique flotante del mundo que Ibiza.

-¿Ha tenido muchas llamadas?

-Sí. Muchas y mucha gente que ha venido a verlo.

-¿Alguna le ha sorprendido especialmente?

-Sí, pero me reservo el autor de la llamada. Ha habido varias que realmente me han agradado mucho

-¿No quiere entrar en más detalles?

-Con eso digo bastante.

-A mí me dice poco.  

-Si me han agradado mucho, es porque eran llamadas de los que estaban en el otro lado.

-¿Le ha llamado algún directivo del Club Náutico de Ibiza, entidad que rechazó sus servicios de ingeniería y, por lo tanto, podría haberse presentado con esta innovación bajo el brazo?

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-No, ni me han llamado ni me han mandado un whatsapp, a pesar de que yo siempre he sido muy cortés y cordial con el anterior presidente y cada vez que le daban un azote o hacían un hito positivo le daba la enhorabuena.

Socios destacados muchísimos.

-¿Y del mundo de la ingeniería y del mundo portuario?

-Muchos ingenieros han visitado las obras durante la construcción en Alicante. La expectación era muy alta.

Me consta que Autoridad Portuaria está sorprendida gratamente porque al final también asumió un riesgo al apostar por este modelo. Sabíamos al 99,99% que iba a funcionar, pero hasta que no funciona, no deja de ser una apuesta.

-De todas formas, no había mucha alternativa, ya que el Club Náutico de Ibiza, supongo que pensando que no se presentaría nadie con solo 20 días de plazo para presentar ofertas, no presentó proyecto técnico.

-Eso es cierto. Pero también podían haberlo declarado desierto y convocar otro concurso y no lo hicieron. Fueron valientes y hay que reconocérselo.

-¿Cuánto ha costado el dique?

-Bastante más del doble de lo que pensaba, bastante más. No sé la cifra porque no hemos finalizado del todo los trabajos.

-¿Seis millones de euros?

-Un periodista dijo eso el otro día efectivamente.

-¿Es imposible rentabilizar el dique con el 1+1+1 de aquí?

-Es una inversión. Este tenía que ser un dique mucho menos complejo y al final por la falta de calado hemos tenido que ir a soluciones tecnológica y técnicamente mucho más caras. Ha habido que reinventarse, se ha invertido mucho más tiempo y dinero en hacer un dique muy, muy especial, es muy estrecho, muy largo y además tiene muy poco puntal, lo hemos tenido que rearmar, ha tenido que llenarse de pretensado y luego se han tenido que montar incluso hasta amortiguadores.

-Y en tiempo récord…

-Así es y, además, con un inicio de concesión muy anormal. Con muchas dificultades. Nos secuestran toda la documentación, eso no lo hace nadie al salir, papeles, seguros, teléfonos, estábamos al 80% de ocupación y perdíamos el tiempo en cosas estúpidas. Nos promovieron una insumisión en los pagos, generando tensiones de tesorería. Además, tampoco habíamos podido hacer actividad comercial.

-¿Eso influyó en la construcción del dique?

-No, porque los ingenieros trabajan por un lado, pero influyó en que nos desgastamos en poder organizarlo todo porque el verano estaba encima.

-¿Y toda esta situación le ha quitado el sueño?

-No, cero. Duermo poco, pero muy intenso. Me acuesto pronto y me levanto muy temprano, tengo la suerte de saber desconectar, además, necesito estar fresco.

-La experiencia es un grado.

-Cansado o sin dormir tomas peores decisiones.

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