La Torre del Canónigo cumple 25 años convertido en icono del turismo de lujo en Ibiza, con una historia que entrelaza patrimonio, arte, gastronomía y una larga lista de celebridades que han pasado por sus estancias, desde Madonna hasta Pink Floyd pasando por Jean-Paul Gaultier.
Ubicado en pleno corazón de Dalt Vila, el recinto amurallado de la capital ibicenca declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, el hotel combina siglos de historia con un diseño contemporáneo firmado por Lázaro Rosa-Violán, respetando la arquitectura original de sus edificios, que datan del siglo XVI.
Tres edificios, mil historias: el alma de Ibiza
La Torre del Canónigo está formada por tres construcciones emblemáticas: La Torre, El Corsario y Casa Puget. La primera, construida sobre antiguas murallas del siglo X, funcionó como puesto de vigilancia frente a ataques piratas.
Hoy conserva su estructura original y alberga una discoteca clandestina decorada con terciopelo rojo, reservada para eventos privados.
En paralelo, Casa Puget fue un convento jesuita del siglo XVI, aún conserva su capilla y un jardín de olivos centenarios, además de una piscina y solárium.
Por su parte, El Corsario, que da nombre al mítico restaurante del hotel, fue refugio de corsarios y epicentro de la vida artística ibicenca desde los años 60.
De Madonna a Pink Floyd: un desfile de leyendas
Con 26 habitaciones y suites, La Torre del Canónigo ha acogido a grandes nombres del panorama internacional. Madonna, Mariah Carey, Paris Hilton, Grace Kelly o Elle Macpherson son solo algunos de los huéspedes que han dormido tras sus muros. Incluso se recuerda una anécdota inolvidable protagonizada un verano por Madonna y Mariah Carey: querían la misma suite.
Pero la historia del hotel va más allá del lujo. En los años 60 y 70, El Corsario se convirtió en punto de encuentro de artistas como Jean-Paul Gaultier, Salvador Dalí o el grupo Pink Floyd.
En su terraza se grabó parte del videoclip More, película dirigida por Barbet Schroeder cuya banda sonora firmó el legendario grupo británico. El filme colocó a Ibiza en el mapa cultural europeo, generando una oleada de visitas desde Francia y Alemania tras su estreno en 1969.
Un hotel con alma artística
Durante la década de 1960, El Corsario fue sede del colectivo Ibiza 59, formado por artistas como Hans Laabs, Katja Meirowsky o Pancho Tossío. Organizaban exposiciones mensuales y ayudaron a consolidar Dalt Vila como epicentro de la pintura abstracta. Por sus salas pasaron figuras como Joan Miró, Juan Genovés o Fernando Zóbel, creando una energía creativa que aún se respira entre los muros del hotel.
Cada rincón está pensado como una experiencia cultural, desde los pasadizos secretos entre edificios hasta las torres con vistas al puerto de Ibiza, que ofrecen una panorámica única del Mediterráneo.
Alta cocina con sabor local
El restaurante Corsario Restaurant & Terrace, situado en una de las terrazas más emblemáticas de la isla apuesta por producto local y técnicas de vanguardia, en un enclave donde la gastronomía se une al paisaje, la historia y el arte.