GESTIÓN DE RESIDUOS

El plan que saca la basura de Ibiza por barco coge velocidad en su primer mes

A cuatro semanas del primer envío, el plan piloto viaja a ritmo prácticamente de crucero: la operativa se mantiene en torno a los seis camiones diarios y ya ha movido unas 3.000 toneladas de fracción de rechazo hacia la incineradora de Son Reus.
Montaje que ilustra el traslado de residuos desde Ibiza a la planta de Son Reus, en Mallorca.

El plan piloto de traslado de residuos de Ibiza a Mallorca cumple su primer mes de funcionamiento sostenido. Según los datos que maneja el Consell Insular de Ibiza, desde la puesta en marcha de la operativa ya se han trasladado unas 3.000 toneladas de fracción de rechazo a la planta de valorización energética de Son Reus, en Palma, con una media de seis camiones diarios. Es, en la práctica, el techo que contempla la prueba: un máximo de siete camiones al día, de lunes a viernes.

El dato confirma que el traslado se ha estabilizado en el ritmo previsto. En el primer envío, la madrugada del 16 de julio, salieron de Ibiza unas 120 toneladas en cinco plataformas. Dos semanas después, el balance rondaba las 1.500 toneladas, con entre cinco y seis vehículos diarios y en torno al 95 % de lo planificado para julio. Un mes después del arranque, la cifra acumulada dobla ese registro y se sitúa en las 3.000 toneladas, aproximadamente lo que la operativa está diseñada para mover cada mes.

Cómo funciona la operativa

La mecánica se repite cada jornada laborable. La fracción de rechazo se compacta en balas en el área ambiental de Ca na Putxa, se sujeta con fleje y se retractila, con un tratamiento previo contra olores e insectos, de modo que viaja sellada para evitar dispersión y molestias. Los camiones embarcan en el puerto de Ibiza en un buque destinado en exclusiva a esta tarea y llegan de madrugada al puerto de Palma. Desde allí, el recorrido por carretera hasta Son Reus se hace en horario nocturno para no afectar al tráfico de la isla vecina.

La operativa arrancó el 15 de julio y la lleva la concesionaria del vertedero, la UTE GIREF, con un contrato adjudicado por un periodo inicial de tres meses prorrogable, pensado para poder ajustar las condiciones técnicas sobre la marcha. La previsión es trasladar del orden de 30.000 a 40.000 toneladas al año, en torno a un tercio de las cerca de 85.000 toneladas de fracción de rechazo que genera Ibiza.

En destino, el margen es amplio: la planta de Son Reus trabaja alrededor del 70 % de su capacidad y trata unas 50.000 toneladas al mes, por lo que los camiones procedentes de Ibiza no representan ni el 1 % de los que entran a la instalación, según ha recordado en varias ocasiones el conseller de Medio Ambiente de Mallorca, Pedro Bestard.

Por qué se traslada la basura

El traslado es una salida temporal marcada por el agotamiento del vertedero de Ca na Putxa, en la recta final de su vida útil y sin margen para seguir enterrando los residuos de la isla. El plan piloto está planteado como una prueba de hasta dos años, durante la cual el Consell debe definir el modelo de futuro —el traslado continuado a Mallorca o una instalación de valorización propia en Ibiza— dentro de un plan director de residuos todavía pendiente de desarrollar.

La operación se apoya en un decreto de proyectos estratégicos convalidado a finales de 2025, que le dio cobertura legal como medida excepcional. En el plano económico, el Consell de Ibiza asume el coste del transporte y abona al Consell de Mallorca una tarifa por el uso de Son Reus —114,95 euros por tonelada—, mientras que el Govern balear aporta una compensación de hasta 50 millones de euros a la institución mallorquina, repartida en diez anualidades.

El arranque del plan estuvo acompañado del recurso contencioso-administrativo del GOB y la Asociación de Vecinos de Son Sardina contra la adjudicación del transporte —admitido a trámite y todavía sin resolver—, así como de la oposición de PSIB y MÉS y de una moción del PP en el pleno del Consell que pedía a los ecologistas retirar el recurso. Con todo, los envíos no se han detenido y, según el Consell, en este primer mes no se han registrado incidencias ni quejas vecinales en el recorrido.

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