La despedida de la princesa Irene de Grecia, fallecida el pasado jueves en el Palacio de la Zarzuela, se ha convertido en el escenario de una nueva e inesperada ausencia institucional. A pesar de que en un primer momento el rey Juan Carlos había manifestado desde Abu Dabi su firme intención de viajar a Madrid para acompañar a su familia, el monarca emérito ha decidido finalmente dar un paso atrás.
Esta renuncia supone que no estará presente junto a la reina Sofía ni en el velatorio privado en la capital española ni en el funeral de Estado que se celebrará el próximo lunes en Atenas.
El motivo del desencuentro logístico
La decisión de no viajar a España ha estado marcada por la imposibilidad de pernoctar en la Zarzuela, una restricción que ha vuelto a tensar la relación del monarca con su entorno familiar. Según ha trascendido, el emérito ha expresado su malestar al considerar inviable realizar un desplazamiento de tan larga distancia para permanecer apenas unas horas en territorio nacional.
Este impedimento, que ya motivó renuncias en viajes anteriores, ha sido el factor determinante para que el monarca cancelara su participación en el responso previsto en la catedral ortodoxa de Madrid.
La salud, otro de los motivos importantes
Tras este desencuentro logístico, el monarca ha optado por priorizar su salud, alegando motivos médicos para justificar también su ausencia en las ceremonias previstas en la capital griega. Aunque años atrás sí acudió a Atenas para despedir a su cuñado, el rey Constantino II, en esta ocasión el desgaste físico que supone el traslado ha pesado más en su determinación.
Con esta decisión, don Juan Carlos permanecerá en su residencia de los Emiratos Árabes, evitando el foco mediático en un momento de gran sensibilidad familiar.
La ausencia de la fotografía familiar

Este cambio de planes impide que se produzca una de las imágenes más buscadas de la jornada: el encuentro público del rey Juan Carlos con sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Ambas jóvenes sí han decidido ajustar sus agendas formativas para estar presentes en el último adiós a su tía abuela.
Mientras que la heredera viajará desde la Academia del Aire y la infanta Sofía lo hará desde Lisboa, su presencia en Atenas marcará su debut oficial en el país de origen de la reina Sofía, a quien buscan arropar estrechamente en estos momentos de duelo.
De este modo, las honras fúnebres de la princesa Irene se llevarán a cabo con una fractura notable en la representación familiar. Mientras los Reyes y sus hijas se preparan para un desplazamiento de marcado carácter emocional e institucional a Grecia, la ausencia del emérito deja que el protagonismo recaiga de manera exclusiva en el apoyo incondicional de sus nietas hacia una reina Sofía visiblemente afectada.











