TEMPORAL

El temporal Harry pone a prueba los puertos de Ibiza: Port Nàutic resiste sin daños

Mientras la borrasca dejó daños en distintas zonas del litoral y en otras instalaciones portuarias, Port Nàutic Ibiza superó el temporal Harry sin afectaciones relevantes gracias al dique flotante instalado tras los episodios de 2022, manteniendo la agitación interior dentro de los límites de seguridad.

Vista aérea de Port Nautic Ibiza.
Vista aérea de Port Nautic Ibiza, protegido por el dique flotante.

El reciente paso del temporal Harry por Ibiza ha vuelto a poner a prueba las infraestructuras portuarias de la isla, con fuertes vientos, oleaje significativo y daños en distintas zonas del litoral. En este contexto, el comportamiento de Port Nàutic Ibiza ha marcado un contraste respecto a episodios anteriores, al superar el temporal sin daños estructurales ni afectaciones relevantes a las embarcaciones.

Entre el 20 y el 23 de enero, la borrasca dejó rachas de viento de hasta 70–80 kilómetros por hora y olas significantes de hasta 2,5 metros frente a la bocana del puerto de Ibiza, con periodos largos poco habituales en el Mediterráneo. Pese a ello, la agitación interior en Port Nàutic se mantuvo por debajo de los 0,20 metros, dentro de los límites de seguridad establecidos por las Recomendaciones de Obras Marítimas (ROM).

Un escenario muy distinto al de 2022

El resultado contrasta de forma directa con lo ocurrido durante la borrasca Celia, en marzo de 2022, cuando la marina entonces gestionada por el Club Náutico de Ibiza sufrió daños generalizados. Aquel episodio, catalogado técnicamente como un temporal común, provocó una agitación interior de hasta 0,80 metros, muy por encima de los valores admisibles, y dejó al menos 36 embarcaciones afectadas, algunas de ellas de consideración.

Los informes técnicos incorporados posteriormente por la Autoridad Portuaria de Baleares concluyeron que la principal causa fue la ausencia de un abrigo eficaz frente al oleaje, una deficiencia estructural que no compartían otras marinas del puerto.

El origen del cambio: una exigencia del pliego

Tras aquel episodio, el Pliego de Bases del concurso de gestión de la instalación EM-770.1 incorporó exigencias específicas en materia de seguridad marítima. No solo se pedía una gestión económica o de servicios, sino la evaluación de la agitación interior y la implantación de soluciones desmontables que mejoraran la operatividad y seguridad de la dársena, conforme a la normativa técnica vigente.

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La solución adoptada fue la instalación de un dique flotante de hormigón, de 145 metros de eslora, diseñado para reducir la transmisión del oleaje hacia el interior de la marina. La estructura, fondeada mediante un sistema elástico, permite disipar la energía del mar sin trasladar esfuerzos destructivos a las infraestructuras interiores.

La prueba real: el temporal Harry

El temporal Harry ha supuesto una prueba empírica especialmente exigente. Según los datos recogidos, la infraestructura ha funcionado conforme a lo previsto: no se registraron daños estructurales y únicamente se produjeron roces superficiales en tres embarcaciones, sin consecuencias relevantes para la seguridad.

En contraste, otras instalaciones del litoral ibicenco y embarcaciones amarradas en distintos puntos del puerto sí han sufrido daños durante el mismo episodio, lo que refuerza la lectura técnica del comportamiento diferencial de Port Nàutic.

Incluso con condiciones desfavorables

El análisis técnico añade además un factor agravante: el bajo calado de la instalación, acentuado por los aportes de sedimentos tras la DANA de octubre de 2025, que favorecen la rotura del oleaje cerca del paseo marítimo. Pese a este escenario menos favorable que en 2022, la agitación interior se mantuvo en niveles seguros gracias al abrigo proporcionado por el dique.

Los datos

La comparación entre Celia y Harry —0,80 metros frente a menos de 0,20— no es una cuestión de percepciones, sino de mediciones objetivas. Los datos registrados confirman que la solución estructural exigida por el pliego y evaluada por la Autoridad Portuaria ha cumplido su finalidad: mejorar de forma sustancial la seguridad y operatividad de la instalación frente a temporales.

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En un contexto de afectación generalizada del litoral, el comportamiento de Port Nàutic Ibiza durante el temporal Harry evidencia un salto cualitativo en términos de protección, marcando una diferencia clara respecto a etapas anteriores.

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