Nuevos documentos divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos han revelado que Jeffrey Epstein mantuvo conversaciones para adquirir dos exclusivas propiedades en Ibiza pertenecientes al multimillonario canadiense Guy Laliberté, fundador y director ejecutivo del Cirque du Soleil.
Los correos electrónicos, publicados como parte de la investigación federal que se seguía contra Epstein antes de su muerte en prisión en 2019, sitúan a la isla en el radar inmobiliario del magnate neoyorquino en un momento clave: pocos meses antes de que una serie de reportajes del Miami Herald reactivara el escándalo internacional sobre su red de explotación sexual de menores. Su interés por Ibiza ya había sido avanzado por La Voz de Ibiza como uno de los escenarios donde su entorno movía modelos, viajes y encuentros durante el verano de 2010.
Laliberté ofreció sus villas en Sant Josep
Según los documentos, fue el propio Guy Laliberté quien movió la primera ficha. El 17 de junio de 2018, escribió directamente a Epstein para comunicarle que había decidido vender dos de sus villas de lujo en Ibiza: Can Soleil y Can Luna, ubicadas en el municipio de Sant Josep, de acuerdo con lo publicado por el diario francés La Presse.
“Hola Jeffrey, espero que estés bien. Desde 1979, Ibiza ha sido uno de mis lugares favoritos. Sin embargo, a medida que la vida evoluciona, ahora me siento más atraído por el Pacífico”, comienza el correo, en el que explica que había realizado una importante inversión en una isla privada llamada Nukutepipi, en la Polinesia Francesa.

Laliberté relataba que había puesto “corazón y energía” en convertir ese nuevo proyecto en un destino soñado para las próximas décadas, y que incluso planeaba ponerlo en el mercado de alquiler una vez finalizadas las obras entre finales de 2018 y principios de 2019.
Ese cambio de rumbo personal implicaba pasar menos tiempo en Ibiza. “Tras pensarlo detenidamente, se tomó la decisión de poner Can Soleil y Can Luna a la venta”, añadía el empresario, subrayando que deseaba que las propiedades quedaran “en manos de alguien de confianza” que continuara cuidándolas.
Precios astronómicos: hasta 49,5 millones de euros
Epstein respondió solicitando más detalles sobre el precio. La información fue facilitada por Sean O’Donnell, trabajador del entorno de Laliberté, quien confirmó las cifras millonarias de ambas propiedades.
-
Can Soleil se ofrecía por 49,5 millones de euros, con alquileres semanales de entre 75.000 y 130.000 euros.
-
Can Luna tenía un precio de venta de 14,5 millones de euros, y se alquilaba por entre 17.250 y 25.000 euros por semana.
Los datos fueron reenviados por Epstein a su entonces novia, Karyna Shuliak, quien reaccionó con entusiasmo: “¡Se ve precioso!”, según recogen los correos desclasificados.

El intercambio derivó hacia la fundación One Drop
Tras recibir la información inmobiliaria, Epstein desvió rápidamente la conversación hacia la fundación One Drop, creada por Laliberté para promover el acceso al agua potable.
El financiero aseguró que una de sus asistentes trabajaba en Naciones Unidas y quería saber más sobre “la caridad” del empresario canadiense. En los correos disponibles, la fundación terminó enviando información sobre sus proyectos, y Epstein rebotó el mensaje a otra persona cuyo nombre aparece oculto por protección de datos.
Las villas siguen siendo un misterio en el mercado de lujo
A día de hoy, tanto Can Soleil como Can Luna continúan figurando en agencias especializadas en alquiler de propiedades exclusivas, aunque obtener información detallada no resulta sencillo.
En el caso de Can Soleil, famosa por sus vistas a es Vedrà y por colindar con los monolitos de Cala Llentia —conocidos como el “reloj solar” Time and Space—, la web apenas ofrece datos y obliga a rellenar un formulario para consultar disponibilidad.
Can Luna, por su parte, aparece en plataformas de lujo con algo más de información, pero sin publicar precios, que solo se facilitan bajo solicitud directa.

Ibiza en los papeles de Epstein
Los documentos desclasificados contienen también otros mensajes relacionados con la isla. Algunos mencionan fiestas con “chicas guapísimas” o casas alquiladas con modelos rusas, aunque se desconoce si Epstein llegó a viajar a Ibiza.
En uno de los correos más llamativos, fechado el 5 de julio de 2019 —apenas un mes antes de su muerte en una cárcel de Manhattan— Epstein respondía con desprecio a una mujer que decía tener el “corazón roto” en la isla: “Ibiza: drogas baratas, vida poco saludable… No Ibiza, no Mykonos”.
Laliberté: “No lo conocía personalmente”
La portavoz de Guy Laliberté aseguró al diario canadiense La Presse que el empresario coincidió con Epstein en eventos sociales, pero que no existía una relación personal cercana.
“No lo conocía personalmente. Guy nunca fue a su casa”, afirmó, explicando que contactó con él únicamente porque buscaba compradores con capacidad económica para adquirir sus propiedades en Ibiza.
Epstein nunca llegó finalmente a comprar Can Soleil ni Can Luna. Pero los correos revelados añaden un nuevo episodio al entramado de contactos y movimientos del financiero, y sitúan a Ibiza —aunque de forma indirecta— dentro del universo de lujo que rodeó su figura antes de que su caso estallara a nivel mundial.













