A partir del 10 de enero de 2026, la pesca recreativa en España dará un salto sin precedentes hacia el control digital. Todos los pescadores recreativos que salgan al mar en aguas exteriores deberán registrarse y comunicar sus jornadas a través de la aplicación oficial PescaREC, incluso cuando regresen sin una sola captura. La medida, impulsada por la Unión Europea, busca disponer por primera vez de datos continuados sobre una actividad muy extendida pero poco cuantificada. Y ha despertado cuestionamientos de los pescadores aficionados tanto en Ibiza y Formentera como en la Península.
Qué obliga exactamente la medida
La obligación afectará a la pesca recreativa en aguas exteriores (competencia estatal) y, en función de lo que decida cada comunidad autónoma, podría extenderse también a las aguas interiores. Cuando los aficionados capturen especies sometidas a medidas de conservación —como atún rojo, pez espada, marlines, besugo o merluza— deberán declarar el detalle de cada captura, incluidas las que se devuelven al mar. En el resto de especies, bastará con informar de la salida.
El cambio llega en un territorio especialmente sensible como Baleares, con 52.512 licencias de pesca recreativa en vigor, 11.191 de ellas vinculadas a embarcaciones, y especies muy codiciadas como el raor, la llampuga, el calamar, el pulpo, el déntol o el verderol en el punto de mira de la gestión.
El despliegue de PescaREC coincide con el proyecto RECRIEO del IEO-CSIC, que está realizando 120 encuestas anuales en Baleares para medir la actividad real de la pesca recreativa.
Más “control” que ciencia
Los pescadores recreativos organizados de Ibiza rechazan fuertemente esta medida Diego Alcalde, portavoz de la plataforma Pereyna de Pesca Recreativa y Náutica de las Pitiüses, considera que la obligación de usar una app cada vez que se sale a pescar es “demasiado exagerada”.
“Imagínate una persona que tiene su trabajo y el ratito libre que tiene sale a pescar y tiene que declarar capturas en una app… Prácticamente ya hay que ser ingeniero de la NASA para salir a pescar”, protesta.
Alcalde distingue entre el control que asume la pesca profesional, que vive de esa actividad, y la realidad del recreativo, que sale “para autoconsumo” y por ocio. Defiende que la pesca de caña o submarina que se practica en las Pitiusas es “kilómetro cero” y muy selectiva, frente a artes como el arrastre o los palangres, que pueden generar mucha más mortandad de especies protegidas.
Aunque dice estar a favor de que haya datos científicos sobre la pesca recreativa, cuestiona que la app vaya en esa dirección: “Si me dices que es con fines científicos, yo te lo compro. Pero entonces habrá que invertir en que científicos y biólogos salgan al mar con los pescadores recreativos en diferentes estaciones del año, ver qué se coge, qué corrientes afectan, qué especies nuevas aparecen… Eso son estudios serios. Lo otro es más bien una medida de control”.
“Lo que tiene que hacer la Administración es invertir en estar más cerca del ciudadano que paga impuestos. Salir a pescar con nosotros, ver el impacto real. No limitarse a implantar un app y decir que lo manda Bruselas”, concluye Alcalde.

En Formentera apoyan el control, pero no la forma
En Formentera, la postura de los recreativos es menos frontal. El patrón de los pescadores recreativos de la isla, Paco Mayans, recuerda que ya llevan tiempo declarando capturas dentro de las reservas marinas y que, en ese sentido, la novedad es extender la obligación al resto de zonas.
“A día de hoy ya lo estamos haciendo dentro de las reservas. Si lo hacemos fuera, no va a significar ningún problema, siempre y cuando se pueda hacer de una forma fácil y cómoda”, explica.

Mayans no discute el fondo —la necesidad de saber qué se pesca para gestionar mejor las especies—, pero sí la forma en que se está planteando. Por un lado, porque se hace a través de una app. “Aunque parezca mentira, no todo el mundo utiliza teléfonos inteligentes o tablets. Personas de cierta edad van a tener problemas muy importantes, por no decir imposibles”, advierte.
Por eso pide que el uso de la app sea una opción y no una imposición: “Debería haber un sistema vía formulario en papel. Se rellena y se entrega en un sitio concreto. El móvil debería ser una alternativa, no la única vía”.
Por otra parte, recuerda que en Baleares ya existe una app para declarar capturas en las reservas (Diario de Pesca Recreativa). La duda es si PescaREC convivirá con ese sistema o lo integrará. “Sería un pequeño rollo tener que usar dos aplicaciones diferentes, una dentro y otra fuera de reserva. Si estoy pescando en una reserva, me muevo 500 metros y salgo fuera… ¿tengo que hacer dos declaraciones distintas? Eso sí nos parece absurdo”, plantea.
Mayans explica que han hablado de forma extraoficial con la Direcció General de Pesca y que ni siquiera la propia administración tiene claro aún qué especies, zonas y circunstancias quedarán obligadas a declarar. “En principio no nos oponemos a la declaración, pero sí a la forma en que se está haciendo, sin aclarar cómo se hace y dónde. De aquí al 10 de enero tiene que haber cambios y conocerse detalles que no están claros”, señala.
Profesionales aplauden el control
Desde la Cofradía de Pescadores de Formentera, el patrón mayor Iván Pérez ve la llegada de PescaREC como una buena noticia. Y casi como algo que llega tarde. Recuerda que los profesionales llevan años declarando sus capturas y su esfuerzo de pesca, y que esa información es la base de muchas decisiones de gestión.
“Eso sirve para controlar el estado del mar: si un año pillas mucho y al siguiente cada vez menos, algo está pasando», explica.
Para él, la app responde a un ultimátum de Bruselas y es preferible a medidas más drásticas: “O lo hacen a través de una app o lo que imponga Bruselas será peor. Ya ha pasado en la pesca profesional. Podrían acabar exigiendo posicionamiento por satélite a todo el mundo, limitar licencias o prohibir ciertas especies sin saber qué coge la recreativa”.
El patrón formenterense cree que una parte del problema es que la pesca recreativa no ha generado históricos de capturas que le permitan defender sus intereses. Eso sí, Pérez admite que las personas mayores o sin acceso a internet pueden tener más dificultades y necesitar opciones en papel.
Pérez señala un desequilibrio actual entre pesca profesional y recreativa: “Nosotros seremos unos 200 o 300 barcos profesionales en Baleares. De pesca recreativa hay unos 11.000 barcos y unas 50.000 licencias. Aunque cada uno coja poco, cuando sumas esas licencias, eso aumenta un montón», argumenta.
Frente a esta visión, Diego Alcalde replica desde el lado recreativo que la comparación entre el número de licencias y el peso real de la pesca de ocio es tramposa: “No puedes hacer un cálculo matemático porque ves que hay 50.000 licencias en Baleares y te piensas que esas 50.000 personas salen a la vez cada día. Entre el verano, en que muchas zonas están saturadas, los temporales de invierno y las zonas vedadas donde solo puede entrar la profesional, el esfuerzo real del recreativo es mucho menor”, remarca.
En esa línea, ejemplifica: “Yo este año he salido unas 20 veces en todo el año”.
Y vuelve a poner el foco en lo que, a su juicio, falta: campañas científicas de campo bien financiadas, con biólogos a bordo, que midan el impacto real de las cañas y fusiles sobre especies clave como el raor, la llampuga, el calamar, el pulpo, el déntol o el verderol en aguas de Ibiza y Formentera.













