El GEN-GOB ha presentado alegaciones a las Normas Provisionales de Planeamiento (NPP) de Sant Josep de sa Talaia y ha solicitado, por razones de interés público, la suspensión total e indefinida del planeamiento en lo relativo a nuevos usos residenciales y turísticos, al considerar que el municipio no dispone de recursos hídricos ni infraestructuras suficientes para asumir el crecimiento previsto. La entidad ecologista fundamenta su petición en la protección del medio ambiente y del derecho a un entorno saludable, recogido en el artículo 45 de la Constitución y reconocido por la ONU como derecho humano universal.
El colectivo recuerda que Sant Josep de sa Talaia lleva décadas sometido a una fuerte presión urbanística y turística, una dinámica que, a su juicio, contraviene el mandato constitucional de evitar la especulación del suelo. Según el GEN-GOB, el crecimiento descontrolado ha generado problemas ambientales, sociales y económicos, como el agotamiento de los acuíferos, la existencia de miles de viviendas vacías y la dificultad de acceso a una vivienda digna para la población residente.
Críticas a las Normas Provisionales de Planeamiento
En sus alegaciones, la organización sostiene que las NPP aprobadas inicialmente por el Consell Insular no revierten la situación existente, sino que profundizan en ella, al permitir que un municipio con graves problemas de agua pueda llegar a duplicar su población. El GEN-GOB advierte de que el suelo rústico queda fuera de la suspensión, pese a soportar una presión urbanística intensa que desvirtúa su función agraria y ambiental.
El documento ambiental reconoce, según el colectivo, la limitación estructural de los recursos hídricos y la presión sobre los acuíferos, y se alinea teóricamente con el principio de no incrementar la demanda de agua. Sin embargo, el GEN-GOB denuncia que no se cuantifica la demanda futura, no se presentan balances hídricos detallados ni se explicita cómo se garantizará el suministro en episodios de sequía o en picos de población turística.
Depuración insuficiente y falta de planificación
Otro de los puntos críticos señalados es el déficit de las infraestructuras de depuración de aguas residuales. A pesar de que el planeamiento prevé un incremento poblacional de hasta el 50%, el GEN-GOB subraya que no se analiza la capacidad real de las EDAR, ni su funcionamiento en puntas estacionales, ni se concretan inversiones ni calendarios de ejecución para su ampliación o mejora.
La reutilización de agua depurada, exigida por el GEN-GOB desde 2004, aparece mencionada como objetivo, pero sin redes definidas ni compromisos de ejecución, lo que lleva a la entidad a concluir que las infraestructuras actuales no pueden asumir ni siquiera las necesidades presentes, y menos aún nuevos desarrollos urbanísticos.
Una contención “argumentativa” del crecimiento
El colectivo ecologista considera que la afirmación de no incremento poblacional es una falacia, ya que el planeamiento permitiría un aumento real significativo. Esta circunstancia, añaden, desvincula el crecimiento de la capacidad real de infraestructuras básicas como agua, saneamiento o equipamientos públicos, invalidando cualquier evaluación ambiental favorable basada en normas urbanísticas obsoletas.
El suelo rústico, gran olvidado del planeamiento
Las NPP no modifican la edificabilidad del suelo rústico, una decisión que el GEN-GOB considera errónea, ya que mantiene y consolida la presión urbanística difusa, especialmente asociada a viviendas unifamiliares, piscinas, jardines, pozos y fosas sépticas, uno de los principales focos de consumo hídrico no controlado del municipio.
Crecimiento cero y decrecimiento turístico
Ante este escenario, el GEN-GOB defiende que la suspensión del planeamiento debe ser total y permanente para usos residenciales y turísticos, al menos hasta que se recuperen los acuíferos y se garantice la correcta gestión de los espacios naturales. La entidad apuesta por un crecimiento urbanístico cero y considera imprescindible aplicar medidas de decrecimiento turístico, al tratarse de un sector que supera la capacidad de carga del territorio.













