La red de tráfico de drogas desarticulada por la Policía Nacional en el barrio de Sa Penya, en Ibiza, operaba con un sistema organizado que combinaba almacenamiento, distribución y consumo en distintos puntos del mismo entorno, configurando un circuito cerrado difícil de detectar.
Según la investigación, uno de los pilares del grupo era el uso de una vivienda como “guardería”, un punto logístico donde se almacenaban las sustancias estupefacientes y desde el que se abastecía a los diferentes puntos de venta repartidos por el barrio. Este inmueble funcionaba como centro neurálgico de la actividad, desde el que se coordinaba el flujo de droga hacia el resto de viviendas utilizadas por la organización.
Desde este centro, la organización distribuía la droga mediante colaboradores que, en muchos casos, eran personas toxicómanas utilizadas como transportistas. Estas acudían con frecuencia a la guardería para recoger las dosis y trasladarlas hasta los puntos de venta, facilitando así un sistema de distribución ágil y continuo dentro del propio barrio.
Otro de los elementos clave del entramado era el uso de viviendas como puntos de consumo, donde los compradores no solo adquirían la droga, sino que también la consumían en el interior. Este método permitía a la organización reducir el riesgo de que los clientes fueran interceptados en la vía pública, dificultando la actuación policial y evitando que los consumidores fueran sorprendidos con la sustancia encima.
La actividad generaba además un flujo constante de personas en los inmuebles, lo que evidenciaba la intensidad del menudeo y el volumen de operaciones diarias. Este trasiego continuo era uno de los indicios que permitió a los investigadores confirmar la existencia de la red y su funcionamiento estructurado.

La operación, llevada a cabo el pasado 12 de marzo, incluyó cuatro registros domiciliarios en los que los agentes intervinieron 630 gramos de cocaína, 115 gramos de heroína, unos 160 gramos de hachís y 30 gramos de marihuana, además de dinero en efectivo, básculas de precisión y material para la preparación de dosis. También se incautó una escopeta y varias armas blancas de gran tamaño.
El dispositivo policial se saldó con diez detenidos, de los cuales tres han ingresado en prisión, mientras que el resto ha quedado en libertad con medidas cautelares. Con esta actuación, la Policía ha logrado desmantelar una estructura que había conseguido consolidar un sistema completo de distribución de droga en el barrio, desde el almacenamiento hasta el consumo final.
Sigue leyendo
-
Cae un punto de venta de cocaína y hachís en Sant Antoni: dos detenidos y relojes Rolex incautados
-
La Guardia Civil pide usar en Ibiza el barco incautado a un narcoestibador del Puerto de València
-
Ibiza suma otra investigación por un vídeo sexual con menores mientras sigue abierta la causa por la agresión sexual grupal
-
Justicia tardía: violan a una mujer en una playa en Ibiza y los juzgan 11 años después













