La huelga general de este 17 de marzo, convocada por los sindicatos ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde, busca reivindicar un salario mínimo propio de 1.500 euros tanto en Euskadi como en Navarra.
La jornada de movilización alterará gran parte de la actividad habitual en ambos territorios, donde los gobiernos autonómicos han establecido servicios mínimos estrictos para salvaguardar las prestaciones esenciales y garantizar la atención básica a la ciudadanía.
El transporte público, bajo mínimos
El transporte será uno de los sectores más afectados por el parón de 24 horas. Según lo dictaminado por las autoridades, el metro, el tranvía, los autobuses y los funiculares funcionarán únicamente al 30% de su capacidad. La instrucción es priorizar las líneas que conectan con centros hospitalarios o aquellas que no cuentan con alternativas de transporte, asegurando especialmente las franjas horarias de entrada y salida a los centros de trabajo.
En el caso de Vitoria-Gasteiz, la empresa municipal Tuvisa ha comunicado que el servicio se verá seriamente alterado. El BEI y las líneas urbanas operarán con salidas limitadas, obligando a los usuarios a consultar con antelación las frecuencias de sus paradas.
Asimismo, Alavabus ha advertido de posibles retrasos en sus rutas interurbanas debido tanto a las restricciones de personal como a las manifestaciones convocadas, que podrían dificultar la circulación en los centros urbanos.
La red sanitaria garantiza las urgencias
El sistema de salud ha sido blindado para evitar perjuicios graves a los pacientes: los servicios de urgencias, incluyendo los PAC, operarán al 100% de su capacidad para no desatender ninguna emergencia. Asimismo, se ha garantizado la continuidad de los tratamientos críticos; procesos como la hemodiálisis, la atención oncológica y la asistencia a pacientes hospitalizados contarán con el personal imprescindible para asegurar la administración de medicamentos y cuidados básicos.
En cuanto a la atención primaria, se aplicará un régimen similar al de una jornada de sábado, mientras que el servicio de atención telefónica funcionará al 50%. Por su parte, el centro de coordinación de emergencias SOS Deiak mantendrá su plantilla al completo para responder a cualquier incidente, mientras que el resto de servicios de seguridad y mantenimiento, como bomberos o Protección Civil, se adaptarán al personal equivalente a un día festivo.
Educación y cuidados: entre la normalidad y la restricción
El ámbito educativo se enfrenta a una jornada de mínimos. Aunque se ha garantizado el acceso a los centros (con la obligatoriedad de que esté presente al menos un miembro del equipo directivo y un subalterno), la actividad pedagógica habitual se verá reducida. Se ha estipulado la presencia de un docente por etapa educativa, con refuerzos adicionales en Primaria e Infantil según la ratio de alumnos, además de personal de apoyo para estudiantes con necesidades especiales.
Sin embargo, muchas familias deberán tomar previsiones, ya que varios centros han confirmado la suspensión total de comedores y actividades extraescolares.
En lo relativo a la atención a los mayores, las residencias operarán con el 50% de su plantilla en atención directa, cifra que se elevará al 60% durante las franjas de comidas para garantizar la asistencia necesaria. Durante el turno de noche, el servicio contará con el 100% del personal para asegurar la seguridad de los residentes.
En el caso de los centros de día y viviendas comunitarias, los servicios se verán limitados proporcionalmente, priorizando siempre las necesidades vitales como la alimentación y el cuidado básico.












