Ibiza, conocida internacionalmente por su oferta gastronómica y su vibrante vida social, atraviesa un momento delicado. Cada vez son más los bares y restaurantes que se ven obligados a bajar la persiana de manera definitiva. Así lo denuncia la influencer especializada en gastronomía ibicenca, Clara Rodríguez, en un vídeo que ha generado un intenso debate en redes sociales y que posteriormente borró tras las críticas de algunos negocios que aparecían en las tomas.
“Los bares y restaurantes en Ibiza están cerrando”, afirma Rodríguez mientras recorre algunos de los establecimientos más emblemáticos de la isla, hoy sin actividad.
En las imágenes se observan fachadas apagadas, terrazas vacías y carteles anunciando el fin de la actividad, escenas que contrastan con el bullicio habitual que caracteriza a la isla durante la temporada alta. Clara aparece caminando frente a estos locales, señalando espacios que antes estaban llenos de clientes y que ahora permanecen en silencio.
Según explica la creadora de contenido tras conversar con varios propietarios, existen tres motivos principales detrás de esta situación. El primero es la temporalidad. Muchos proyectos hosteleros solo pueden funcionar unos pocos meses al año, lo que dificulta enormemente asumir un alquiler anual. Mantener los costes fijos durante la temporada baja se convierte en una carga insostenible para los pequeños emprendedores.
El segundo factor es la falta de personal cualificado. La escasez de vivienda accesible en la isla complica la llegada de trabajadores formados en hostelería. Sin alojamiento asequible, resulta casi imposible atraer y retener talento.

Y el tercero, señalado como el más determinante por los propios restauradores, es el alto coste de vida en Ibiza. El incremento de precios —desde alquileres hasta suministros y materias primas— reduce márgenes y pone en jaque la viabilidad de muchos establecimientos independientes.
Rodríguez también apunta a una paradoja: mientras algunos pequeños locales se ven obligados a desaparecer, los grandes grupos empresariales continúan inaugurando nuevos restaurantes. “¿Qué pasa con ese pequeño empresario que quiere abrir su negocio?”, plantea en el video. La pregunta resume la preocupación de muchos autónomos y emprendedores locales.
El problema no es aislado. La desaparición de restaurantes se repite en distintos puntos de la isla, afectando tanto a espacios tradicionales como a propuestas más recientes. Cada persiana que se baja no solo supone una pérdida económica, sino también cultural: la desaparición de lugares que forman parte de la identidad gastronómica de Ibiza.
El video concluye con una reflexión abierta: “No quiero tener que unir más restaurantes a mi lista de los que grabo y cierran. ¿Cuál es la solución y en manos de quién está?”. La pregunta queda en el aire y traslada el debate a instituciones, empresarios y ciudadanía.













