El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, ha asumido que el traslado de la fracción de desecho de los residuos a Mallorca para su incineración en Son Reus, que arrancará con un plan piloto a principios de 2026, se prolongará “como mínimo” durante más de diez años, ante el agotamiento de la vida útil del vertedero de Ca na Putxa.
Marí ha justificado este plazo por la complejidad administrativa y técnica de cualquier infraestructura alternativa en Ibiza: una incineradora propia, en caso de que se opte por este modelo, requeriría años de estudios, tramitaciones y construcción, señaló el presidente insular en una entrevista concedida a Radio Ibiza.
Plan piloto: enero-febrero y 10 millones
El Consell prevé activar el plan piloto entre enero y febrero de 2026 y cifra su coste en torno a 10 millones de euros, un gasto que la propia normativa autonómica y la planificación insular han venido encuadrando como fase de test antes de una implantación completa.
En paralelo, la operativa portuaria sigue siendo una pieza sin cerrar del todo: la Autoridad Portuaria de Baleares evalúa si los camiones con residuos desembarcarán en el puerto de Palma o en el de Alcúdia, un aspecto clave para dimensionar recorridos, tiempos y costes en Mallorca.
“A muy largo plazo”: por qué habla de una década
Marí ha sido explícito sobre el calendario: si Ibiza optara por una planta propia, “este tipo de infraestructuras requieren de procesos de estudios y análisis que duran varios años” y serían una realidad “a muy largo plazo”, comparándolo con el recorrido de otras obras esenciales. El presidente insular ha señalado que el resultado del plan piloto —costes, incidencias y efectos ambientales— pesará en la decisión final sobre el modelo de gestión de residuos del a isla.
El Consell ya había anticipado que la decisión definitiva se tomará en la revisión del Plan Director, una vez evaluado “sobre el terreno” el plan piloto, y ese planteamiento —por diseño— alarga cualquier cambio de modelo.
Reciclar para pagar menos
Al mismo tiempo, el presidente insular ha situado el reciclaje en el centro de la estrategia: “La prioridad debe ser reducir la producción en origen” para “aligerar tanto el coste logístico como económico” del transporte, un mensaje que conecta directamente con la factura que terminarán soportando administraciones y contribuyentes.
Ibiza recicla actualmente el 42% de los residuos que genera y Marí sostiene que ese porcentaje debe crecer “de forma sustancial”, aunque reivindica que la isla está entre las que más reciclan del archipiélago.
Vale recordar que el Consell de Alcaldes ha acordado impulsar un “plan de choque” de concienciación y medidas para mejorar la separación, financiado con fondos de la ecotasa, y que incluirá bonificaciones en el recibo de basura para quienes generen menos residuos.
El razonamiento político detrás de ese paquete es doble: reducir toneladas a transportar y, en paralelo, evitar sobredimensionar una hipotética incineradora, para no construir hoy una instalación pensada para un volumen que el propio Consell dice querer recortar mañana.
Ca na Putxa al límite: la ampliación como condición inevitable
Antes incluso de elegir modelo, el propio Consell ha asumido en documentación y análisis previos que Ca na Putxa necesita una ampliación urgente “en todos los casos”, porque tanto el traslado a Mallorca como una planta propia requieren tiempo, y el vertedero debe seguir operando como red de seguridad ante contingencias.













