La mujer de 31 años que fue brutalmente agredida por su expareja en Sant Antoni continúa ingresada en la UCI de la Policlínica Nuestra Señora del Rosario con pronóstico reservado. La víctima sufre un traumatismo craneoencefálico grave y politraumatismos severos y permanece bajo estricta vigilancia médica desde el pasado domingo, cuando fue hospitalizada en estado crítico.
Mientras el presunto agresor ha pasado ya a disposición judicial —tras ser detenido por la Guardia Civil en el lugar de los hechos—, la familia de la víctima ha asegurado ante el juez de guardia que la pulsera telemática de control no funcionó.
“No llegó ninguna alarma”
La hermana de la víctima, Isabel, declaró que fue ella quien avisó a la Guardia Civil cuando el hombre ya había irrumpido en la vivienda familiar y estaba golpeando a su hermana.
“No ha sonado ninguna alarma, no llegó ningún aviso; directamente encontramos en casa al agresor”, aseguró en diálogo con IB3.
El detenido tenía en vigor una orden de alejamiento de 100 metros respecto a su expareja. En el mismo incidente también resultaron heridas la madre, de 56 años, y la hermana, de 27, que sufrieron contusiones y traumatismos. Ambas fueron atendidas en el Hospital Can Misses y recibieron el alta ese mismo domingo.
El Ministerio de Igualdad sostiene que el sistema sí funcionó
Frente a la versión de la familia, desde el Ministerio de Igualdad han defendido que el sistema de control telemático funcionó correctamente y que permitió la intervención policial.
Según han señalado, fue la propia víctima quien utilizó su dispositivo para alertar de la agresión. Además, aseguran que el control telemático “registró y transmitió las señales previstas” durante todo el incidente.
En un comunicado remitido a la Radio Ibiza, el Ministerio sostiene que la gestión realizada por los operadores de Sala Cometa —el centro de control encargado de monitorizar las pulseras de alejamiento para víctimas de violencia de género en España— fue “continuada y conforme al protocolo”, lo que permitió que la intervención policial se produjera con la urgencia necesaria.
Se había pedido ampliar la distancia de alejamiento
Desde Igualdad también han explicado que la orden de alejamiento vigente era de 100 metros, una distancia que consideran reducida y que, aunque se cumpla técnicamente, “limita el margen de reacción ante una aproximación repentina”.
En este sentido, han señalado que el pasado 8 de enero los operadores de Sala Cometa enviaron un escrito a los juzgados de Ibiza recomendando ampliar la orden de alejamiento a 350 metros, considerada la distancia mínima recomendable para garantizar mayores niveles de seguridad y más margen de actuación por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Según el Ministerio, hasta el momento no se había recibido respuesta judicial a esta petición.
Investigación en curso
El presunto agresor fue detenido en el lugar de los hechos y ha pasado a disposición judicial este martes. La investigación continúa abierta para esclarecer las circunstancias de la agresión y determinar si existió algún fallo en el sistema de protección.











