La infanta Sofía ha vuelto a ser la protagonista de la actualidad institucional en España. En lo que representa su segundo compromiso oficial en solitario, la hija menor de los Reyes ha viajado desde Lisboa (donde reside actualmente por sus estudios) hasta la localidad madrileña de Boadilla del Monte. El motivo de este regreso ha sido la inauguración del vanguardista Complejo Clínico y Asistencial de la Fundación ONCE, un centro de referencia diseñado para la crianza y formación de perros guía.
A sus 18 años, cumplidos el pasado mes de abril, la Infanta demuestra una madurez creciente en su rol dentro de la Familia Real. A pesar de estar inmersa en su primer año de formación universitaria en Portugal, Sofía ha cumplido con el compromiso adquirido con sus padres, los reyes Felipe VI y Letizia: la posibilidad de estudiar en el extranjero estaba sujeta a su total disponibilidad para atender actos de la Corona cuando fuera requerida.
«Ona»: el símbolo de una nueva etapa
El momento más emotivo y mediático de la jornada tuvo lugar en la nueva aula de estimulación sensorial del centro. Allí, la infanta Sofía tuvo el primer contacto con una camada de labradores negros de apenas veinte días de vida. Como madrina de honor de la promoción «048», la Infanta fue la encargada de bautizar a una de las pequeñas hembras.

El nombre elegido fue Ona, un término que en euskera significa «buena» o «bondadosa». La elección no parece casual, sino un guiño al carácter servicial que define la vida de estos animales. Ona, que forma parte de la última camada de la perra Khesa, comenzará ahora un largo proceso de aprendizaje que la llevará, en el futuro, a convertirse en el apoyo vital de una persona con discapacidad visual.
Un centro de vanguardia para los «ojos» de los ciegos
Durante la visita, la Infanta recorrió las instalaciones del complejo, que han sido renovadas para garantizar los más altos estándares de bienestar animal. El centro tiene una capacidad para albergar hasta 175 ejemplares y cuenta con una infraestructura impresionante: desde 50 perreras acristaladas que mejoran la visibilidad y el control, hasta 40 patios techados y más de una veintena de parques adaptados para el juego y el ejercicio de los animales en formación.
Sofía se mostró muy interesada en las cinco etapas críticas que atraviesa un perro guía antes de ser entregado a un usuario: crianza, socialización, adiestramiento, vida activa y jubilación. Los responsables de la Fundación explicaron a la Infanta cómo estos animales no solo reciben entrenamiento técnico para sortear obstáculos o cruzar calles, sino que pasan por un proceso de estimulación temprana donde el afecto y la salud clínica son pilares fundamentales.












