Una vecina de Ibiza ha denunciado, visiblemente indignada, en un vídeo compartido en Instagram, que hay muy poca gente en las playas de Ibiza. En el tramo que va desde Figueretas hasta el faro, según muestra, apenas hay bañistas, aunque sí neveras portátiles, bocadillos y maletas.
La vecina, que grababa mientras recorría el paseo marítimo, compara la escena con la que recuerda de hace nueve años, cuando en esas mismas terrazas no cabía ni una toalla. Hoy, según denuncia, la playa está prácticamente vacía de turistas.
En su relato, no es que el turismo haya desaparecido de la isla. Es que, a su juicio, ya no se concentra en la arena como antes.
La noche sigue moviendo aviones
Según cuenta en el vídeo, el turismo nocturno no se ha resentido igual. Muchos visitantes —sobre todo jóvenes— cogen un vuelo, aterrizan en la isla y van directos a la entrada de la discoteca. Hacen su ruta de fiesta por los clubes y vuelven a subirse al avión sin haber pisado la arena ni haberse bañado.
Es, en sus palabras, un turismo de ida y vuelta: la isla como destino de una noche, no de una semana.
170 euros, el precio de quedarse
La vecina atribuye la falta de gente en la playa al precio del alojamiento. Asegura que una noche de hotel puede rondar los 170 euros, y que en un establecimiento de categoría superior la factura puede llegar hasta los 500 euros. A su entender, para un turista joven ese gasto no compensa frente al coste de un vuelo y una entrada de discoteca.
El resultado, denuncia, es una playa vacía de día y unas discotecas llenas de noche.
Dormir en la arena
La parte más dura de su denuncia es visual. El propio vídeo muestra a varias personas durmiendo en la arena junto a sus bolsos y su equipaje, una imagen que la vecina señala como prueba de que algunos visitantes alargan su estancia sin presupuesto para dormir bajo techo.











