El proyecto que prevé el desembarco de Lío Ibiza en el Hotel Corso, en s’Illa Plana, no solo tropieza con la prohibición del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Ibiza sobre nuevas salas de fiesta. También empieza a perfilar la vía por la que trataría de salvar ese obstáculo: apoyarse en una actividad recreativa preexistente vinculada históricamente al establecimiento.
Esta es, según distintas fuentes consultadas por La Voz de Ibiza, la principal fórmula sobre la que descansaría el intento de dar cobertura a la futura actividad de Lío Ibiza en s’Illa Plana. No como una discoteca de nueva implantación, sino como el desarrollo o ampliación de un uso previo.
La base: una licencia antigua y otra posterior
En la trayectoria administrativa del Corso constan antecedentes de este tipo, sobre las cuales se basaría el proyecto. Según ha podido saber este medio, en la documentación vinculada a la tramitación del hotel figuran referencias a una licencia de sala de baile concedida en 1996 y a una licencia posterior de sala de fiestas, antecedentes que son invocados para sostener que existe una actividad recreativa previa en el establecimiento. Fuentes consultadas vinculan esos antecedentes a viejas actividades de ocio del Corso, entre ellas Lucifer.
La cuestión es que ese antecedente, por sí solo, no zanja el problema. Lo desplaza a un terreno más delicado: si lo que ahora se plantea puede seguir considerándose la misma actividad o si, por dimensión y configuración, pasa a ser otra cosa.
La cuestión de fondo es qué tipo de actividad desarrolla realmente Lío Ibiza. El establecimiento no funciona solo como restaurante, sino como un formato híbrido de cena, espectáculo, música y ocio nocturno. El obstáculo que aparece es la posibilidad de trasladar esta actividad en términos equivalentes a Corso sin una nueva licencia, lo cual es imposible a la luz del actual PGOU.
De 1.167 metros a casi 2.500 de uso recreativo
Ahí entra el cambio de escala, que es donde varias fuentes jurídicas sitúan el punto más sensible del caso. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, la actividad recreativa previa partiría de 1.167,34 m², mientras que la nueva propuesta elevaría el uso recreativo hasta 2.484,20 m², prácticamente el máximo que fija el cuadro de usos para esa tipología en la zona turística (2.500 m²). Además, el conjunto de usos compatibles dentro de la operación alcanzaría 3.692,71 m², incorporando no solo la parte recreativa, sino también restauración, espacios administrativos, almacenes y comercio.
Ese salto es el que alimenta las dudas. Porque ya no se trata solo de una actividad previa que sigue existiendo, sino de una operación de mucho mayor alcance, con un peso reforzado del uso recreativo dentro del conjunto.
Fuentes jurídicas consultadas por La Voz de Ibiza sostienen que una licencia previa puede ofrecer cobertura si la actividad se mantiene en términos sustanciales, pero esa defensa se debilita cuando concurren cambios relevantes de superficie, ubicación interna o configuración funcional.
En el caso del Corso, el debate no se limita a si existía o no una actividad anterior, sino a si ese antecedente puede servir ahora de paraguas para una propuesta más amplia, con mezcla de usos y una presencia reforzada del ocio dentro del hotel.
A esa discusión se suma otra cuestión sensible: la ubicación. Las referencias administrativas previas sitúan la antigua actividad recreativa del Corso en la zona de sótano del establecimiento, en un espacio segregado del hotel y sin acceso directo desde el interior. Frente a ello, fuentes consultadas por La Voz de Ibiza sostienen que el nuevo planteamiento la reubicaría dentro del complejo reformado, en un ámbito distinto y con otra configuración. Esa variación es relevante porque la cobertura de una licencia previa se debilita si la actividad cambia de emplazamiento, además de aumentar de superficie y alterar su configuración. El nuevo espacio proyectado para Lío se estima en torno a las 500 personas.
En paralelo a la discusión técnica, el proyecto ya ha generado un fuerte malestar entre vecinos de s’Illa Plana y Talamanca, que temen un impacto directo en la movilidad, el tráfico nocturno y la tranquilidad de la zona. La posibilidad de que el nuevo espacio opere con una cobertura similar a la de una sala de fiestas es precisamente uno de los elementos que ha despertado en el entorno, además de la construcción deun gran aparcamiento.
No solo ocio: también restaurante y comercio
La operación proyectada no pivota únicamente sobre la sala de fiestas. Según ha podido saber este medio, la propuesta incorpora además restauración y comercio dentro del porcentaje de usos complementarios permitido para el establecimiento.
Ese dato es relevante porque añade otra capa al debate: cuanto más compleja es la combinación de usos y más se aleja la configuración final del formato previo, más difícil resulta defender que se trata solo de la misma actividad ampliada.
A su vez, la operación no se limita a una actualización interior del hotel, sino que incluye agrupación de parcelas, segregaciones para cesión a vial y actuaciones vinculadas al aparcamiento y al entorno.
A ello se suma el uso del paraguas autonómico aprobado durante la crisis de la covid y posteriormente ampliado, que permite a determinados establecimientos turísticos legalmente existentes crecer hasta un 15 % de la superficie construida a cambio de reducir plazas turísticas. La propia tramitación del Corso se encuadra en ese marco, que puede facilitar la reforma del hotel, pero no despeja por sí solo la discusión sobre la actividad recreativa.
Ayuntamiento y promotor, pendientes de pronunciarse
La Voz de Ibiza ha consultado al Ayuntamiento sobre ese encaje y sobre la situación del expediente. También ha intentado recabar la versión del promotor, Blasson Property, sin respuesta hasta ahora.
Blasson Property compró recientemente el Hotel Corso, delegando la futura gestión del establecimiento a la cadena hotelera Marriott. Lío entraría como operador del espacio de ocio, con explotación diferenciada del hotel. Una estructura empresarial compleja para una cuestión que sigue siendo previa a cualquier otra: si la actividad que se quiere llevar al Corso puede seguir considerándose jurídicamente la misma que ya existía o si, en realidad, ha dejado de serlo.












