El Sello de Transporte Verificado presentado por el Consell Insular de Ibiza en FITUR 2026 genera expectativas en el sector de las VTC, que ahora mira al verano como primera ventana real para verlo en circulación. La patronal del transporte discrecional sostiene que el objetivo es sencillo: que quien contrate un servicio sepa, de un vistazo y con un escaneo, si está ante un operador que cumple la normativa.
La herramienta, tal como se explicó en el anuncio institucional, combina un distintivo visible y un código QR que permite consultar información del operador, con la idea de reforzar la transparencia y ayudar a diferenciar el transporte autorizado de la oferta irregular.
Germen patronal y “recuperar servicio de calidad”
El presidente de la Asociación de Transporte Discrecional de Ibiza y Formentera (ATRADIF), Emilio Díaz, sitúa el origen del sello en las patronales del sector. “Se planteó hace tiempo, más de un año”, explica, y lo vincula a una meta: recuperar el servicio de calidad que, a su juicio, se garantizaba cuando el mercado se ordenaba a través de requisitos exigidos por ley.
En esa línea, Díaz remarca que el planteamiento está asociado a una idea de control indirecto: sin cumplir determinados requisitos no se puede operar legalmente ni renovar licencias, por lo que el sello pretende convertirse en un atajo para que el cliente identifique a quienes están dentro del marco.
Sin modelo previo y con adhesión voluntaria
A diferencia de otras iniciativas similares, Díaz afirma que no se tomó ningún modelo externo como referencia. El sello, insiste, no nace como obligación, sino como distintivo de calidad voluntario, al que podrán adherirse empresas y profesionales.
Sobre el calendario, la patronal lo tiene claro en lo aspiracional: “Nos gustaría que fuese para esta temporada”, señala, aunque admite que los trámites siguen en desarrollo y que el despliegue dependerá de cómo se cierre esa letra pequeña, sobre la cual no ha aportado detalles.
El Consell aún no ha puesto una fecha para que este distintivo comience a funcionar.
Pensado para VTC, no para taxi
Díaz sostiene que la idea nació para VTC y discrecional y que “no se pensó para el taxi”. En su lectura, tiene lógica: el transporte discrecional necesita herramientas adicionales para visibilizar cumplimiento y diferenciarse ante el cliente, especialmente en un entorno donde la competencia irregular erosiona reputación y precios.
La expectativa, dice, es que el sello funcione como elemento de decisión: las empresas adheridas lo exhibirán para distinguirse y quienes busquen “un servicio de calidad” tendrán, en teoría, un margen mayor para elegir con información verificable.
Cautela desde el taxi
La incorporación del taxi al anuncio institucional fue recibida con más prudencia por parte del taxi. El presidente de la FITIE, Toni Roig, explicó tras el anuncio que el asunto se mencionó en reuniones y, en concreto, en la última mesa sobre intrusismo, pero sin detalles operativos.
Roig resumió el estado del proyecto con una frase: “Esto está muy falto de desarrollo”. También indicó que, tal y como se planteó, “venía más bien enfocado” a VTC, porque el taxi ya está “excepcionalmente muy identificado”, y aun así cerró con una idea de fondo: todo lo que ayude a identificar y controlar, es bienvenido.
El reto real: crear el hábito del usuario
La pregunta decisiva, para las VTC, es si el público incorporará el gesto de buscar el sello y escanear el QR antes de contratar. Díaz se muestra optimista: “Eso esperamos y nos dice la lógica”, pero admite que hará falta tiempo. “Tiempo tomará, ojalá sea poco”, resume.
En esa frase cabe casi toda la apuesta del sector: que el sello no se quede en un anuncio, que se implemente con claridad y que el usuario lo convierta en costumbre. Si ese hábito se instala, el distintivo puede convertirse en una referencia; si no, quedará como un símbolo sin recorrido práctico.












