Alrededor de 300 personas —unas 120 según la Policía Nacional— participaron este sábado en una manifestación en Ibiza convocada por el Sindicato de Inquilinas, sumándose a una jornada estatal de movilizaciones por el derecho a la vivienda. La marcha, que arrancó frente al Consell Insular de Ibiza y culminó en el Mercado Viejo, se desarrolló bajo el lema ‘Acabemos con el negocio de la vivienda’.
Durante la protesta se corearon consignas como «Llaves arriba. Esto es un atraco» y «Tu inversión es nuestro próximo dictador», en rechazo a la especulación inmobiliaria y la subida incontrolada de los alquileres.
Ibiza, ejemplo extremo de turistificación
En la lectura del manifiesto, el Sindicato de Inquilinas denunció que la crisis habitacional ya afecta a prácticamente todas las ciudades españolas, con especial gravedad en destinos altamente turistificados como Ibiza. “Ibiza es el mayor exponente de los alquileres astronómicos e inasumibles para cualquier persona trabajadora”, alertaron, añadiendo que la isla registra el precio de venta por metro cuadrado más elevado y presenta las cláusulas de alquiler más abusivas.
También lamentaron el auge de asentamientos irregulares y comunidades de caravanas, una realidad que, según denunciaron, contrasta con la imagen turística de lujo que se proyecta de la isla. “El éxodo empieza ya a ser masivo”, añadieron, señalando que las políticas públicas han sido “ridículas e ineficaces”, y criticaron programas como ‘Alquiler Seguro’ o ayudas con baremos que no reflejan la realidad de Ibiza.
Reivindicaciones: alquileres al 50% y fin de las amnistías urbanísticas
Entre las exigencias del Sindicato figuran:
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Reducción inmediata del 50% en los precios de alquiler
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Contratos de alquiler indefinidos
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Recuperación de viviendas vacías y turísticas para uso residencial
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Restricción a la compra de vivienda por parte de no residentes
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Desarticulación de empresas de desokupación
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Prohibición de nuevas construcciones en un territorio con graves problemas hídricos
En el manifiesto también se acusó a las instituciones de alimentar una narrativa ficticia centrada en el “okupa”, auspiciada por programas televisivos y empresas privadas de seguridad.
“Ibiza es nuestra, ni de los políticos, ni de los especuladores, ni de los turistas. Es de quienes la trabajan cada día”, concluyeron.
Palma también clama por vivienda digna
Simultáneamente, más de 10.000 personas —según la organización— marcharon por las calles de Palma, convocadas por diversas entidades como el Sindicat Habitatge Palma, el GOB y la PAH Mallorca, entre otros. Bajo el lema ‘Acabem amb el negoci de l’habitatge’, la protesta recorrió el centro de la ciudad para exigir políticas públicas que prioricen a los residentes frente a la especulación inmobiliaria.
El portavoz del Sindicat, Miquel Durán, afirmó que el actual modelo convierte la vivienda en un bien especulativo en lugar de un derecho. También se alertó del aumento de desahucios por impago de alquiler, un fenómeno creciente en la isla.
La manifestación incluyó pancartas con lemas como “Ni gente sin casas, ni casas sin gente” o “Alquiler vacacional, fuera de Mallorca”. La portavoz del GOB, Margalida Ramis, denunció que el Govern balear está promoviendo la desregulación urbanística con la excusa de la emergencia habitacional.
“Pedimos que las políticas de vivienda sean valientes y estén centradas en los residentes”, reclamó Javier Barbero, del Banc del Temps de Sencelles.
Entre las propuestas más destacadas: regulación urgente del alquiler, prohibición del alquiler turístico, recuperación de viviendas por parte de la SAREB y prohibición de desahucios sin alternativa habitacional.