La adicción a los teléfonos móviles no es exclusiva de los más jóvenes. Los adultos también han normalizado el uso constante de las pantallas, y muchas veces no son conscientes del ejemplo que están dando. “Si los niños ven que estamos todo el tiempo con el móvil, ¿por qué no iban a estarlo ellos?”, se pregunta la dramaturga Rosa J. Devesa, creadora de Apaguem que m’encenc (en su versión en castellano, Nika y la móvil), un musical familiar que plantea una reflexión sobre el impacto de la tecnología en nuestras vidas.
Tras un recorrido exitoso por la Comunidad Valenciana y Cataluña, la obra llega a Ibiza por primera vez con una única función, el próximo 2 de abril, a las 19, en en el Teatro España, de Santa Eulària , con entrada gratuita.
“La hemos traducido al castellano hace unas pocas semanas, y el título será Nika y la móvil, y aún no la hemos estrenado en este idioma, aunque esperamos ampliar nuestro público próximamente», cuenta la dramaturga. Y destaca: “Es la primera vez que viajamos a Baleares con este espectáculo. Estuvimos hace ya unos años en el Centro de Cultura Can Jeroni con otro espectáculo ‘La teta lisa’, un monólogo No-drama sobre el cáncer de mama, y fue una experiencia fantástica. Así que estamos deseosas de volver a la isla”.

«Como dramaturga me interesa mucho escribir sobre temas que me conmueven, como es memoria histórica y la salud», cuenta. ¿Cómo fue entonces que decidió abordar la adicción al móvil? «Esta vez, mi inspiración llegó al ver a los hijos/as de amigas jugando con los móviles durante una comida, cuando hacía un tiempo magnífico para jugar en el exterior. Y observar cómo los mayores estamos súper enganchados a las pantallas y no nos damos cuenta que somos los referentes de los más pequeños. Si ellos ven que nosotros lo hacemos, ¿ellos porque no? Y ahí empezó todo».
Para Devesa se trata de «un problema global, la mayoría ya no nos visualizamos sin móvil, y cada vez desciende la edad en la que un peque tenga un móvil propio. Aunque hay herramientas parentales para controlar, el tiempo de uso suele ser largo, en la mayoría de los casos».
Santa Eulària presenta “Apaga’m que m’encenc”: un musical contra la adicción a los móviles
Cómo contar un problema digital sin pantallas
La obra sigue la historia de Nika, una niña que se adentra en Internet tras aceptar las famosas cookies, sin ser consciente de las consecuencias. La responsable de su aventura es “la móvil”, un personaje que representa el poder de atracción de estos dispositivos y que la deja navegar sin límites.

«Al final todo tiene sus consecuencias, que tendrá que afrontar», adelanta Devesa.
Las canciones interpretadas en directo por las actrices Rebeca Artal-Dato y Helena de Luis Sapiña, compuestas por Neira, acompañan a la acción, reforzándola y avanzando en la historia.
Pero llevar este universo al teatro supuso un reto: ¿cómo representar la inmersión en internet sin utilizar pantallas? “No quería proyectores ni elementos digitales, porque me parecía contradictorio con el mensaje de la obra”, explica Devesa. La solución fue puramente teatral: un diseño de luces que transforma el espacio y un vestuario que cambia de color según la iluminación. “Hemos conseguido el efecto de estar en Internet, solo con luces, gracias a Ciru Cerdeiriña, que es el diseñador de la iluminación del espectáculo y el atrezzo y el vestuario de Meritxell Ventura y Artur Caellas, que todo cambia de color con la luz y es muy espectacular el efecto. Estamos muy contentas con esta decisión tan analógica”.

Un musical que divierte a niños y hace pensar a los adultos
La obra, recomendada a partir de los 6 años, es una oportunidad para que padres e hijos reflexionen juntos sobre cómo se relacionan con la tecnología.
¿Qué impacto ha tenido hasta ahora la obra en el público? «Por supuesto que no deja a nadie indiferente, tanto a mayores como a los más pequeños. Los peques se quedan más con la historia de aventuras y todas las peripecias de la protagonista, y los mayores salen pensando que quizás deberían estar más alerta a la hora de dejar estos aparatos a los niños, por las consecuencias que podrían tener», dice Devesa. Y reflexiona en que «el teatro es un espejo de la realidad, y nuestra compañía, con nuestras obras, apoyamos a la reflexión de temas que nos parecen importantes en la actualidad, e invitamos a pensarlos de otra manera, quizás más divertida, pero que invita a la reflexión».
Y es que la historia no solo atrapa a los más pequeños. También golpea a los adultos, que salen de la función replanteándose su relación con el móvil y el uso que permiten a sus hijos. “Una de las críticas que más me enorgullecen es que nuestra obra es ‘muy familiar’, en el sentido de que realmente logra captar tanto a niños como a adultos, algo que no es fácil de conseguir en el teatro infantil”, destaca Devesa.