El Govern balear ha expresado su profunda preocupación por los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su posible impacto en la llegada de turistas alemanes y británicos a las Baleares. El turismo representa más del 80 % del PIB de la comunidad, por lo que cualquier crisis económica en sus principales mercados emisores podría afectar gravemente a la isla. Pero, además, el Ejecutivo autonómico teme un efecto cascada que impacte a los países desde donde más viajeros llegan a islas como Ibiza.
El portavoz del Ejecutivo autonómico, Antoni Costa, ha calificado la medida como una “política comercial suicida” que podría desencadenar una recesión en Europa y golpear de lleno al sector turístico balear. En este sentido, ha exigido al Gobierno central una acción coordinada con todas las comunidades autónomas para afrontar lo que considera una amenaza económica de gran magnitud.
Turismo en riesgo: los efectos indirectos de los aranceles
Aunque las exportaciones de Baleares a Estados Unidos son limitadas, el verdadero problema radica en los efectos indirectos que los aranceles podrían generar. Según Costa, el Govern teme que la recesión en Alemania y Reino Unido reduzca la capacidad de gasto de sus ciudadanos, lo que afectaría directamente al turismo en el archipiélago.
En este sentido, el portavoz del Ejecutivo balear ha afirmado que “la afectación directa de los aranceles es limitada, pero nos preocupa su impacto indirecto en la economía de los ciudadanos de nuestros principales mercados turísticos, como Alemania o Gran Bretaña”.
En 2024, Baleares recibió 15,3 millones de turistas internacionales, un 6,1 % más que el año anterior, con alemanes y británicos como los visitantes mayoritarios.
Un plan de choque para minimizar los efectos
Para hacer frente a esta crisis, la presidenta del Govern, Marga Prohens, ha anunciado que la próxima semana se reunirá con empresarios, sindicatos y otros agentes económicos de Baleares para analizar la situación y diseñar un plan de contingencia.
“El primer paso será escuchar al sector”, ha afirmado Costa, quien ha insistido en que el Govern llevará sus propias propuestas pero que es fundamental un diálogo coordinado para encontrar soluciones eficaces.
Entre las medidas que se plantearán se encuentran incentivos fiscales y estrategias para diversificar mercados turísticos, así como la evaluación de nuevas políticas económicas que permitan paliar los efectos negativos de los aranceles.
Un futuro incierto: ¿cómo responderá la Unión Europea?
Costa también ha señalado que confía en que la Unión Europea tenga capacidad de reacción para frenar las consecuencias de la política comercial de Trump. “Esperamos que Bruselas tome medidas que protejan la economía europea y, por extensión, el turismo en Baleares”, ha subrayado.
El Govern insiste en que la política proteccionista de Trump va en contra del libre mercado y ha recordado que Baleares siempre ha defendido el europeísmo y la apertura económica como pilares fundamentales de su crecimiento.
Impacto en la cesta de la compra y la economía local
Más allá del turismo, el Govern advierte que la política arancelaria de Estados Unidos también podría encarecer los productos importados, lo que afectaría al coste de vida en Baleares. “Los ciudadanos verán cómo aumenta el precio de la cesta de la compra día tras día”, ha lamentado Costa.
Además, el Ejecutivo teme que otros países afectados por estos aranceles desvíen sus exportaciones hacia los mercados europeos, lo que podría intensificar la competencia en sectores estratégicos para la economía balear, «donde los productos de esta comunidad autónoma han mostrado una robustez, alta calidad y capacidad de adaptación».
El Govern marca distancia con Vox y descarta cambios en la ecotasa
Preguntado por la postura de Vox sobre los aranceles, Costa ha sido tajante: “Al Govern no le preocupa lo que digan otros partidos, sino el impacto real en nuestra economía”. Además, ha descartado que esta crisis comercial afecte a la subida del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), prevista en Baleares, aunque ha dejado la puerta abierta a futuras revisiones.
“El Govern tiene claro que su prioridad es proteger los intereses de las Islas Baleares y, ante una crisis como esta, remaremos todos en la misma dirección”, ha concluido Costa.
Con el plan de choque en marcha y la incertidumbre sobre la evolución del conflicto comercial, el turismo balear enfrenta un escenario desafiante en el que la capacidad de respuesta de Europa y del propio Govern será clave para evitar un impacto negativo en la economía de Ibiza y del resto del archipiélago.
Sigue leyendo: