ENTREVISTA

Los transportistas de Ibiza encaran la temporada con «más trabajo que nunca» y un sector al límite

José Raya asegura que la actividad se ha intensificado antes de la temporada alta mientras se agrava la escasez de personal. Las empresas afrontan además el impacto de las bajas, las sanciones y el aumento de los costes.

José Raya, presidente de la Asociación de Transportes de la Pimeef

El transporte de mercancías en Ibiza encara las semanas previas a la temporada alta con un nivel de actividad inusualmente elevado para estas fechas, según explica José Raya,  presidente de la Asociación de Transportes de la Pimeef. El líder de los transportistas pitiusos sostiene que marzo ha sido “más fuerte que nunca” y que el repunte de trabajo coincide con un problema estructural que se agrava año tras año: la falta de chóferes y de otros perfiles esenciales para mantener el servicio.

A ello añade el peso económico de las bajas, el encarecimiento de la operativa y un marco regulatorio que, en su opinión, sigue sin adaptarse a la realidad insular. A ese escenario se suma además la subida del combustible, que agrava aún más la situación del sector.

A ese escenario se suman, según denuncia, los costes del combustible, los sobrecostes asociados a las navieras y las sanciones que soportan muchas empresas en un contexto en el que, asegura, cada vez resulta más difícil sostener la actividad. En esta entrevista con La Voz de Ibiza, Raya describe un oficio que, a su juicio, sigue en pie más por vocación que por rentabilidad.

Marzo, “más fuerte que nunca”

—¿Cómo está viviendo el sector este arranque de temporada en Ibiza?—Este marzo ha sido más fuerte que nunca, porque aparte también, como hay tantísima falta de personal, pues eso ha influido en una barbaridad. Todo el mundo está hasta arriba de trabajo.

—¿Esto no es normal en estas fechas?
—Es cierto que marzo suele ser un mes de mucho trabajo, igual que abril, mayo o junio. Pero esto viene de arrastre. A lo largo del último año apenas hubo dos meses apenas más flojos, que fueron diciembre y enero. En general durante el verano bajaba la carga de trabajo, porque se frenaba la construcción, pero en la última temporada no ocurrió. Así que venimos de muchos meses de mucho trabajo.

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—Uno de los problemas que señala es que ante tal volumen de trabajo cuesta encontrar trabajadores. ¿Es más difícil ahora que en otros años?
—Uf, no te imaginas. No te puedes imaginar. Cada año se acrecienta esto de la dificultad para encontrar personal. Yo no sé muy bien a dónde vamos a llegar. Es que no hay gente para trabajar y luego oyes que en el paro hay no sé cuánta gente y yo no entiendo nada.

—¿Qué consecuencias está teniendo esa falta de relevo en las empresas?
—En estas épocas tan duras hay mucha gente que no gusta aguantar o que se cansa de aguantar todo lo que se hace. Entonces, mucha gente o cambia de oficio o cierra la empresa. Está pasando mucho el tema de empresas que se van a pique, porque es que no hay chóferes, todos son problemas.

—Además de que las plantillas están justas, también han señalado el alto grado de absentismo laboral… ¿Hasta qué punto está afectando al sector?
—Lo del absentismo laboral no tiene nombre. Eso no tiene nombre. Yo tengo gente que lleva ya más de un año de baja, pero hacen vida normal y tienes que comértelo y aguantártelo. Y no tengo uno, tengo más de uno. A mí las bajas de la plantilla me cuestan 15.000 euros mensuales. Y en este contexto, cuando te has quedado sin ese conductor, sin ese cargador, sin ese carretillero, sin ese oficinista, ese trabajo no lo hace nadie, porque no puedes buscar a otro, no los hay.

¿Cómo se las arreglan?
—Vas cargando de trabajo al que te queda. Cuando cargas de trabajo al que te queda, y al que te queda, y al que te queda, hay quien aguanta más y quien aguanta menos. Pues otro más de baja, por ansiedad, por ejemplo, porque esto no hay quien lo aguante.

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Una profesión “por vocación”

Da la sensación de que habla de un oficio muy exigente y poco comprendido desde fuera...
—Aquí los que estamos metidos en el transporte siempre hemos dicho lo mismo, que por dinero no estamos, estamos por vocación. Si estuviéramos por dinero hace mucho tiempo que no estaríamos pasando por esto.

¿Hasta qué punto acaba asumiendo el empresario el trabajo que no puede cubrir?
—Cada vez que un trabajador se da de baja, el empresario tiene que asumir esa baja haciéndole el trabajo. Tú puedes hacer trabajo por uno, por dos, por tres, pero es que ya llega un momento que ya no puedes más. Tú no le puedes decir a un trabajador que haga 16 horas porque no te la va a hacer. Pero tú sí las puedes hacer. ¿Por qué? Porque tienes que dar servicio, porque has quedado con un cliente, porque el negocio es tuyo.

Tacógrafo, sanciones y costes enquistados

Además de la falta de personal y los costes laborales, ¿qué otros problemas siguen enquistados en el transporte?—Llevamos diez años intentando poder acogernos a la ley europea del tacógrafo, por ejemplo, donde dice que las islas menores de 2.300 kilómetros cuadrados están exentas, pues aquí en España es el único sitio que no están exentas, que tenemos que cumplir con el tacógrafo.

¿Qué es exactamente lo que reclama el sector en ese punto?
—Nosotros no queremos que nos quiten el tacógrafo como se publica en todos sitios. No es así. Queremos que se haga la norma europea, que está hecha para que cuando se viaja a las islas en ferry, si las islas son menores de 2.300 kilómetros cuadrados, el tacógrafo no esté en funcionamiento, porque esto rompe los descansos.

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¿Qué consecuencias tiene que eso no se aplique en Ibiza?
—Al romper los descansos las sanciones te llueven. Las sanciones son de 2.001 euros, 1.001 euros. Claro, a final de año, si tienes 30.000 euros en sanciones, si tienes el combustible, si tienes el personal, cada poco tiempo se añade un problema más. Pero es que no se quita ninguno de la lista.

 —A todo esto se suma el aumento del costo de los combustibles. Una situación que parece lejos resolverse con las ayudas prometidas desde Madrid. ¿Es posible algún paro a nivel nacional en el sector?
—Se están negociando de seguido para que no lo haya. Se están reuniendo cada día para que no llegue el paro, porque a nadie le interesa el paro. A los transportistas menos que a nadie. Hay muchas cosas que pagar, hay mucho trabajo y nadie queremos hacer paro. El problema es que ya no nos quedan armas con las que luchar.

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