La temporada de procesionaria del pino ha arrancado en Baleares y con ella vuelve a activarse la alerta por los peligros que representa esta oruga, especialmente para niños y mascotas, en parques, jardines y zonas boscosas de todo el archipiélago. Las autoridades sanitarias y medioambientales han pedido a la población extremar la precaución durante las próximas semanas ante la presencia de este insecto urticante, que cada año emerge con fuerza entre febrero y marzo.
La temporada comienza como cada año
La oruga procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), conocida por descender de los pinos en hileras o “procesiones”, ha empezado a hacerse visible en zonas urbanas y forestales de Baleares tal y como suele ocurrir a mediados de febrero. Aunque este año la presencia se espera similar a la de campañas anteriores, expertos apuntan que puede haber un ligero aumento en algunas islas, especialmente en Ibiza y Formentera, donde la especie ha registrado un crecimiento en los últimos años.
El ciclo biológico del insecto hace que las orugas nazcan en otoño, muden varias veces y construyan bolsones en las copas de los pinos; a finales de invierno, bajan al suelo para enterrarse y completar su metamorfosis. Es en ese descenso cuando su poder urticante está en su punto máximo.
Riesgo para niños y mascotas
La procesionaria del pino representa un riesgo significativo para la salud de las personas y de los animales domésticos, sobre todo para niños, que juegan en parques y jardines, y para perros, que suelen olfatear o morder al insecto. El simple contacto con los pelos urticantes de la oruga puede provocar fuertes reacciones alérgicas, inflamación de la piel, ojos o vías respiratorias, y en animales incluso puede causar inflamación severa de la boca o el hocico.
Los veterinarios recomiendan que, ante cualquier contacto sospechoso, se lave la zona afectada con agua tibia y se acuda de inmediato a un profesional si los síntomas empeoran.
Medidas de prevención y control
Las autoridades de sanidad forestal y medio ambiente están llevando a cabo mapas de seguimiento y campañas de control para mantener las poblaciones de procesionaria en niveles manejables. En Ibiza y Formentera se actúa tanto de forma aérea como terrestre con la eliminación de bolsones y el uso de feromonas, mientras que en Mallorca y Menorca las labores se centran en zonas recreativas y pinos singulares.
Desde el área de Sanidad del Ayuntamiento de Palma se recomienda extremar las precauciones en parques y jardines con pinos entre enero y marzo y evitar el contacto con las orugas, sus bolsones o cualquier barrera física instalada en los árboles. Es aconsejable también no permanecer bajo pinos, sobre todo en días ventosos.
Qué hacer si encuentras procesionaria
Si se detecta la presencia de la oruga o de sus nidos:
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No tocar nunca las orugas ni los bolsones con las manos desnudas.
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Evitar pasear por zonas de pinos con niños y mantener a las mascotas con correa.
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Consultar a un médico o veterinario al menor signo de reacción tras un posible contacto.













