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«Me voy en bancarrota»: un famoso boxeador gastó una fortuna en Ibiza y quedó impactado con los precios de la isla

Chase DeMoor visitó Ibiza y la comparó con Mykonos: según el boxeador estadounidense, ambas compiten por el título de destino más caro del Mediterráneo. Su relato, entre el humor y la resignación, se volvió viral en redes.

Ibiza tiene fama mundial de destino de lujo, fiesta sin límites y precios que no son para todos los bolsillos. Sin embargo, no todo el mundo llega a la isla española con esa información clara.

El boxeador estadounidense Chase DeMoor lo descubrió de la peor manera durante su visita reciente y decidió contarlo todo en un video que, en pocas horas, acumuló miles de reproducciones y reacciones en redes sociales.

Su mezcla de incredulidad, humor y resignación conectó de inmediato con una audiencia que, en su mayoría, se sintió completamente identificada.

La visita de Chase DeMoor en Ibiza y golpe en el bolsillo

DeMoor llegó a la isla con las expectativas de cualquier turista que busca sol, playa, calor y un buen rato en el mar, lo que no tenía en el radar era la magnitud del impacto económico que se le venía encima. El primer aviso llegó rápido: un simple paquete de gomitas le costó 10 euros, una cifra que en otro contexto podría parecer menor pero que, en retrospectiva, fue apenas el aperitivo de lo que vendría después.

El verdadero golpe llegó cuando decidió ir a un beach club: la entrada para tres personas, sin incluir ningún tipo de consumición ni servicio adicional, ascendió a 450 euros. «No estoy captando. ¿Qué tipo de gente viene aquí? Vine por la playa, el barco, el calor, el sol, y me voy en bancarrota», dijo en el video con una expresión que oscilaba entre la risa y el desconcierto genuino.

Una frase que, dicho sea de paso, resume bastante bien la experiencia de más de un visitante que subestimó el costo de vida en la isla.

Una isla que despierta de noche

Pero el desconcierto de DeMoor no se limitó al ámbito económico: el deportista también quedó desconcertado por algo que, para los habituales de Ibiza, es de manual: la isla prácticamente no existe durante el día. Mientras recorría las calles bajo el sol, el boxeador no encontró prácticamente a nadie.

Las veredas vacías, los locales cerrados o semidesiertos y esa calma que contrasta con la reputación del lugar lo dejaron con más preguntas que respuestas: «No vi a una sola persona. Me pregunté dónde estaba todo el mundo», relató.

La respuesta llegó de madrugada: a las 7 de la mañana, horario en el que en cualquier otro lugar del mundo la gente está despertando para ir al trabajo, DeMoor se encontró con filas que doblaban esquinas enteras para entrar a algunos de los clubes más icónicos de la isla, entre ellos el legendario Pacha.

Fue en ese momento cuando el esquema horario ibicenco empezó a tener algo de sentido, aunque no por eso resultó menos llamativo para alguien que llegaba sin ese contexto: «¿Qué está pasando en esta isla?», preguntó con una mezcla de asombro y agotamiento.

Solo Mykonos le hace sombra

Para poner en perspectiva lo que había vivido, DeMoor recurrió a una comparación que no es menor: afirmó que Ibiza es, junto a Mykonos, una de las islas más caras en las que ha estado. Y no es una referencia casual.

Mykonos, destino griego de fama internacional, compite codo a codo con Ibiza en el podio del turismo de lujo mediterráneo, con precios que suelen dejar sin palabras a quienes no están familiarizados con ese circuito. Que DeMoor las ponga al mismo nivel dice bastante sobre lo que vivió durante su estadía.

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