PLEITO SURREALISTA

Millonarios británicos son denunciados por okupar su propia villa de lujo en Ibiza

Son acusados por Aaron Fernández, un vendedor de alquileres vía Airbnb que se dedica a rentar viviendas de lujo para subarrendarlas turísticamente. Fernández tenía un contrato firmado para explotar una villa en Sant Josep, sin embargo, denuncia que el propietario quiso reformular el contrato vigente para ganar más dinero pero al no llegar a un acuerdo, cambió las cerraduras y se encerró en su casa

Piscina de la villa de lujo en conflicto. Antonhy y Cassandra, los denunciados
Piscina de la villa de lujo en conflicto. A la derecha Antonhy, a la izquierda Cassandra, la pareja de denunciados

Los problemas de vivienda en Ibiza también tienen derivadas en el segmento del ocio, el lujo y los alquileres turísticos vacacionales. Aunque los conflictos son diferentes porque, en este caso, entregan una polémica surrealista en una villa de lujo ubicada en Sant Josep con dos partes como protagonistas. Aarón Fernández, quien se autodefine como empresario dedicado al alquiler de propiedades vacacionales y es el denunciante de los delitos de usurpación, coacciones y amenazas; y a los denunciados, Anthony y Cassandra Nartey, una pareja británica que según acusa Fernández, se acuartelaron en su propiedad, desconociendo un contrato firmado. 

«El juez ha visto el caso y lo aceptado, lo que no sé es cuándo será el juicio, porque nos tienen que citar a declarar. Esto ya está en trámite en el juzgado penal, por delito de coacciones y allanamiento de morada, es algo que nunca imaginamos que pasaría, menos con una villa que vale 3 millones de euros», explica Aaron a La Voz de Ibiza. Por su parte, Anthony aún no ha respondido las consultas de este medio.

El denunciante relata cómo fue víctima de una presunta estafa por parte del propietario Anthony Nartey y su esposa Cassandra. Según Aarón, todo comenzó cuando encontró una villa en Ibiza a través del portal Idealista y decidió alquilarla para su negocio. Anthony, el dueño, aceptó inicialmente alquilar la propiedad bajo un contrato estándar de arrendamiento, a pesar de saber que la intención de Aarón era utilizarla para alquiler vacacional.

Entrada
Entrada de la villa

Surrealista

El 10 de junio de este año, Aarón debía retomar la posesión de la villa, pero encontró las cerraduras cambiadas. A pesar de tener las llaves originales, estas ya no funcionaban y pudo comprobar que Anthony estaba dentro de la vivienda, por lo que llamó a la policía local de Sant Josep, quienes documentaron el incidente y elaboraron un informe. Fue después de un par de meses que Aarón presentó una denuncia por coacción y usurpación de vivienda, respaldada por correos electrónicos y mensajes de WhatsApp que demostraban que Anthony estaba al tanto del uso vacacional de la propiedad.

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Fernández, insiste ante La Voz de Ibiza que todo le parece surrealista: «Primero de todo porque él lo sabe y tiene conciencia de que yo lo pondría en Airbnb y está todo escrito por WhatsApp y por e-mails que primero se le ofrece un contrato de explotación que él sabe que explota, pero no quiere firmarlo por si acaso hay un problema, pero me ofrece ese contrato igualmente sabiendo que explotaremos la vivienda».

Además, señala las pruebas que tiene en su poder: «Yo tengo mensajes y tal, él ofreciéndome reservas de amigos suyos que quieren reservar para verano o de que me haya llamado, porque él, antes de que yo cogiera esta vivienda, él hacía alquiler vacacional,» explicó Aarón.

Vista al mar
La casa cuenta con vista al mar

Aaron recuerda que «él me empieza a enviar mensajes de, bueno, habrá que hacer un nuevo contrato poniendo que aceptas que entre a mi personal de limpieza, que hacen check-in, check-out. Y entonces yo digo, bueno, a ver, envíame el contrato y veo. El contrato es totalmente diferente. Ahora no sólo disfruta de la casa un mes, sino que luego en septiembre otro mes, luego el precio cambia. Yo le digo, no lo acepto. Entonces él me ofrece otro contrato. El contrato inicial era de un año. Ahora el contrato es hasta final de septiembre y el precio en vez de 8.000 son 15.000. Es una coacción clarísima».

En su denuncia, Fernandez no sale de su incredulidad: «Al principio yo pensaba que algo me estaba perdiendo ya que ha desconocido lo firmado por completo, se ha encerrado en la casa cuando yo tengo un contrato vigente y además es su segunda residencia, no es su vivienda principal. Por lo cual, no puede alegar que vive ahí. No sé, pero a mí me parecía muy absurdo de su parte y muy grave para mi cuando yo tenía el verano completo y he tenido que cancelar todas las reservas».

Inicio de la relación contractual y los problemas

En diciembre del año pasado, Aarón descubrió la propiedad en Idealista y, tras varias visitas y negociaciones, acordó alquilarla con los Nartey. «Aunque Anthony sabía que la casa se usaría para alquiler vacacional, insistió en un contrato estándar debido a la falta de licencia turística que igualmente él tenía tramitada, aunque no adjudicada», reconoce Fernández, quien además detalla que durante los primeros meses, enfrentó problemas de mantenimiento, como cortes de agua y electricidad debido a facturas impagas por parte del propietario.

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Pero según Aarón, la relación se deterioró cuando Anthony comenzó a imponer nuevas condiciones, ya que insistía en que su equipo de limpieza y check-in gestionara la entrada de los huéspedes, lo cual interfería con el modelo de negocio digitalizado de Aarón.

Aunque el subarrendatario aceptó inicialmente para evitar conflictos, la situación empeoró cuando Anthony tomó posesión de la villa en mayo de este año, como estaba estipulado en el contrato, pero con la exigencia de un nuevo contrato con términos desfavorables para lo que Fernández tenía pactado.

Primera denuncia, en Instagram

Fue con un video en Instagram que Aarón Fernández comenzó a exponer su caso, y desde los primeros días de junio daba cuenta de la situación. En su publicación, Aarón expresó su frustración y detalló que «los Nartey okupan su propia casa Alegando incumplimiento de contrato y  tratan de extorsionarme haciéndome firmar otro contrato del doble de pago mensual o, si no, terminan contrato. Estos estafadores no saben donde han metido sus narices y pienso arruinarme pagando abogados si es necesario para ver cómo pagan por sus estafas», avisó.

«Estamos hablando de un verano en Ibiza con reservas por valor de más de 100.000€ aparte de la fianza de 20.000€ y daños y perjuicios. Dime tú, si invirtieras meses de tu tiempo para cerrar un trato justo. Si invirtieras tiempo y dinero en adecuar la casa, patrocinarla en redes y generar un verano lleno de reservas. Si te das cuenta de que los propios dueños te quieren estafar, habiéndoles pagado los meses de temporada baja y jodiéndote todo tu negocio, ¿qué harías? Anthony y Cassandra Nartey. ¡Estafadores!», se descargó.

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Contexto legal del alquiler en Ibiza

Cabe aclarar que en Ibiza, el alquiler turístico de viviendas está regulado por la Ley 8/2012 de Turismo de las Islas Baleares, y no está permitido sin la correspondiente licencia. Para evitar esta limitación, justamente algunos arrendadores intentan eludir la normativa mediante contratos de arrendamiento de temporada regulados por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

La principal diferencia entre ambos tipos de contrato radica en su regulación y finalidad, ya que el alquiler turístico está regulado por la Ley de Turismo de las Islas Baleares, mientras que el arrendamiento de temporada se rige por la LAU. El contrato de temporada debe especificar el motivo y la finalidad del alquiler, y no se debe comercializar la vivienda a través de plataformas como Airbnb, ya que esto podría ser considerado como un indicio de alquiler turístico y estar sujeto a la Ley de Turismo.

Asimismo, la carga de la prueba sobre la legalidad del arrendamiento recae en el propietario, lo que puede llevar a sanciones significativas si se considera que se trata de un alquiler turístico sin licencia. En este caso y en definitiva, ambas partes del caso relatado quedaron enredados en un conflicto surrealista entre los dueños de un villa de lujo y el inquilino donde todos querían alquilarla turísticamente, aunque no se pusieron de acuerdo.

Sin embargo, en caso de dudas sobre la legalidad del arrendamiento, las autoridades competentes podrían clasificar un contrato de arrendamiento de temporada como uno de larga duración o de alquiler turístico sin licencia, lo que resultaría en multas sustanciales. Por lo tanto, un contrato de arrendamiento de temporada bien formulado puede ser una alternativa viable para un contrato de larga duración, pero no para el alquiler vacacional.

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