La asociación Acción Karuna, Acompañamiento consciente y comunitario, impulsada por Carolina Vorburger y Chus Cabello, nace en Ibiza para dar un marco estable a proyectos de salud mental comunitaria y cuidado emocional. El objetivo de esta organización, recientemente constituida, es que iniciativas como el Círculo de palabra y escucha en la prisión de Ibiza, uno de los programas mejor valorados del centro penitenciario, puedan mantenerse en el tiempo gracias a financiación pública y privada y no dependan únicamente del voluntariado. Otro de los proyectos de la asociación es Cuerpo, Relato y Autonomía, que buscará acompañar el último año de acogida y el primero de estar en sociedad “solos”.
Acción Karuna se define como una asociación sin ánimo de lucro que trabaja la salud mental desde una mirada comunitaria, entendida no solo como un asunto individual, sino como algo atravesado por las condiciones materiales de vida, las violencias estructurales y los vínculos. Vorburger y Cabello insisten en que su propósito no es “arreglar” a las personas para que se adapten mejor a un sistema que a veces las daña, sino caminar a su lado, en horizontal, generando espacios seguros donde puedan sentirse vistas y escuchadas.
La horizontalidad es uno de los ejes centrales de Acción Karuna: “no intervenimos, caminamos al lado”, resumen. Esa idea se traduce en prácticas concretas: renunciar a la figura del experto que dicta lo que hay que hacer, respetar los ritmos de cada persona y promover vínculos basados en el cuidado y la responsabilidad compartida. Para ello, el trabajo no se limita a la palabra: el cuerpo, el arte y la creatividad —como el teatro, la música o el movimiento— se utilizan como herramientas para abordar experiencias de trauma y violencia que muchas veces no se pueden elaborar solo hablando. Este tipo de propuestas se han aplicado ya en espacios como el Círculo de palabra y escucha.
«Ternura política»
Otro concepto clave en su trabajo es la “ternura política”, que Vorburger y Cabello entienden como una forma de compasión activa: no se trata solo de comprender el sufrimiento ajeno, sino de organizarse para aliviarlo y cuestionar las estructuras que lo generan. Esa ternura, explican, deja de ser algo privado o íntimo para convertirse en una posición política clara: poner la vida y los cuidados en el centro, especialmente en contextos donde suele primar la lógica del control, como las prisiones, los centros de protección de menores o los recursos para mujeres supervivientes de violencia.
En el plano práctico, Acción Karuna trabajará con jóvenes en contextos de vulnerabilidad, personas privadas de libertad, mujeres que han sufrido violencia machista y otros colectivos atravesados por violencias institucionales, siempre desde un acompañamiento horizontal y comunitario. La asociación combina la creación de espacios de refugio y cuidado con la intención de ofrecer también formación a profesionales —docentes, equipos de servicios sociales, personal de recursos residenciales— en prevención de la violencia institucional y autocuidado.
La estructura jurídica de la entidad, con sede en las Illes Balears, les permite optar a subvenciones públicas, firmar convenios y recibir donaciones sin renunciar a que su trabajo sea remunerado, algo que consideran imprescindible para garantizar continuidad a proyectos como el Círculo de palabra y escucha y que no se queden en experiencias puntuales.
Cuerpo, Relato y Autonomía: acompañamiento a jóvenes en emancipación
Dentro de Acción Karuna, además del trabajo en el centro penitenciario, se desarrollará el programa Cuerpo, Relato y Autonomía, una propuesta de formación y acompañamiento dirigida a jóvenes en proceso de emancipación, especialmente a aquellos que afrontan el último año en recursos de acogida y el primero de vida independiente. El objetivo es reforzar su autonomía real antes del salto definitivo al mercado laboral y a la vida en solitario.
A diferencia de los itinerarios formativos tradicionales, el programa incorpora herramientas de neurociencia y pedagogía sensible al trauma, con la premisa de que muchos jóvenes que han atravesado situaciones difíciles viven en un estado permanente de alerta, estrés o bloqueo. Según explican las impulsoras del proyecto, antes de exigir rendimiento laboral es necesario trabajar la regulación del sistema nervioso y la estabilidad emocional, para que la inserción sociolaboral no fracase en los primeros meses.
El itinerario está diseñado en dos etapas anuales. El primer año, denominado La Orilla del Centro, se centra en la estabilización emocional, la seguridad corporal y la integración de la historia personal. El segundo, La Orilla de la Libertad, aborda la autonomía práctica: habilidades sociales y laborales, postura corporal, establecimiento de límites, gestión económica y creación de redes de apoyo externas. La propuesta combina trabajo corporal, relato biográfico y formación práctica como pilares de un mismo proceso.
Según detallan desde Acción Karuna, un joven que aprende a identificar sus “disparadores” emocionales y a volver a su “ventana de tolerancia” puede aumentar de forma significativa sus posibilidades de éxito laboral. La iniciativa aspira a reducir el fracaso en la inserción sociolaboral apostando por una autonomía plena y sostenida en el tiempo, no solo por la mera subsistencia.












