Mireia Colomar estaba durmiendo cuando, pasadas las nueve de la mañana de este lunes, su compañero de casa la despertó para advertirle de que la vivienda se estaba inundando. Todavía medio dormida, se levantó de la cama y descubrió que el agua había entrado en las habitaciones y el baño. En el exterior, la lluvia había convertido el terreno en una corriente que descendía hacia la playa. Así comenzó la jornada para esta vecina de Pou des Lleó, en Santa Eulària, una de las zonas de Ibiza afectadas por las intensas precipitaciones de la DANA Adam.
«Aún estoy un poco en shock», reconoce en declaraciones a La Voz de Ibiza, a la que ha facilitado vídeos de las inundaciones en su entorno y en la cercana Cala Mestella.
Mireia ha vivido siempre en esta zona del municipio, al igual que su familia y asegura que jamás había presenciado algo semejante y que sus hermanas, de unos 40 años, tampoco recuerdan un episodio comparable. «Yo tengo 32 años, yo nunca había visto esto y mis hermanas que tienen 40 años tampoco habían visto esto nunca aquí en esta zona», relata.
Su testimonio llega en una jornada especialmente complicada para el norte y noreste de Ibiza, donde las lluvias han provocado desbordamientos de torrentes, inundaciones y cortes de carreteras, especialmente en los municipios de Santa Eulària y Sant Joan.
«No sabía qué hacer, no sabía qué coger»
El agua había entrado en buena parte de la vivienda mientras Mireia dormía. Según explica, las habitaciones y el baño estaban inundados, mientras que el salón y otras dependencias también se habían visto afectados, aunque en menor medida. Fuera, la situación era todavía más complicada.
En un primer momento, ni siquiera comprendió del todo lo que le estaba diciendo su compañero de casa. Fue al levantarse cuando descubrió lo que había ocurrido.
Su padre acudió a recogerla para ayudarla a abandonar la vivienda y trasladarse a casa de sus padres. Sin embargo, los nervios del momento le impidieron decidir con claridad qué pertenencias debía llevarse.
«Estaba como dando vueltas de un lado para otro, no sabía qué hacer, no sabía qué coger», recuerda.
Finalmente, consiguió salir, aunque el desplazamiento tampoco resultó sencillo. Según explica, intentaron dirigirse desde Pou des Lleó hacia Cala Mestella, donde reside una de sus hermanas, pero el estado de la carretera les impidió continuar por el recorrido previsto.
«La carretera no se veía nada, estaba todo inundado», asegura. También recuerda árboles caídos y otros obstáculos que dificultaban la circulación.
La situación descrita por Mireia coincide con los problemas registrados en la red viaria del municipio. El Ayuntamiento de Santa Eulària confirmó este lunes el cierre de cinco carreteras por las fuertes precipitaciones: es Figueral, Cala Llenya, Cala Mestella, Morna y Atzaró.
La vecina sostiene, además, que una carretera de Cala Mestella ha resultado dañada y que las lluvias han alterado considerablemente el aspecto del litoral. Sobre Pou des Lleó, asegura que la playa «se ha quedado sin playa», una expresión con la que describe los efectos del temporal en este enclave.
El miedo a que su casa termine en la playa
La mayor preocupación de Mireia no son únicamente las pérdidas materiales, sino lo que podría suceder si las lluvias vuelven a descargar con intensidad.
Su vivienda está construida en madera y se encuentra cerca de la playa de Pou des Lleó, aunque en una posición algo más elevada. Durante las precipitaciones, el agua descendía por el terreno con una fuerza que la vecina compara con una cascada.
«No sé si vuelve a llover, si la casa va a aguantar o se va a ir hacia la playa o qué va a pasar», confiesa.
El temor comenzó incluso antes de descubrir su vivienda inundada. Durante la madrugada, alrededor de las cinco, un trueno especialmente fuerte la despertó. Según relata, se produjo tan cerca que llegó a notar cómo se movía la casa.
La posibilidad de nuevas precipitaciones le preocupa especialmente por la fuerza con la que el agua desciende hacia la costa. En uno de los vídeos enviados a este periódico muestra el exterior de su vivienda y señala el recorrido de la corriente hacia la playa.
Horas después de abandonar la casa, Mireia pudo regresar para comprobar su estado. El nivel del agua había descendido, aunque todavía no había podido evaluar todas las consecuencias.
Por el momento, considera que las pérdidas materiales podrían ser menores de lo que temía inicialmente. Consiguió colocar varias pertenencias sobre la cama para evitar que quedaran bajo el agua y cree que algunos muebles podrían haber resultado dañados.
«Creo que no tengo muchas, gracias a Dios», señala sobre las posibles pérdidas, aunque insiste en que necesita revisar la vivienda con detenimiento.
Su familia también tiene un restaurante en Pou des Lleó, donde trabaja habitualmente. Según explica, el agua llegó a entrar en el establecimiento, aunque posteriormente la situación había mejorado. Todavía desconoce si las consecuencias del temporal afectarán a su actividad laboral.
«Tampoco he recibido ninguna alerta en mi móvil, ni una»
A las dificultades provocadas por las inundaciones se suma otra circunstancia que Mireia ha querido poner de manifiesto: asegura que no recibió ninguna alerta en su teléfono móvil ni contacto directo de las autoridades durante la emergencia.
Preguntada por La Voz de Ibiza sobre si algún organismo se había puesto en contacto con ella para ofrecerle asistencia, respondió poco antes de las 13.00 horas: «Nadie se ha comunicado».
No obstante, explicó que aproximadamente una hora antes había observado tres coches de policía y otro vehículo que creía perteneciente al Ayuntamiento desplazándose hacia la playa de Pou des Lleó.
A continuación, añadió: «Y tampoco he recibido ninguna alerta en mi móvil, ni una».
Su testimonio contrasta con el envío de avisos mediante el sistema ES-Alert durante el temporal. Emergencias remitió un nuevo mensaje este lunes a las 10.03 horas ante la intensidad de las precipitaciones y el riesgo de inundaciones en Ibiza.
Por el momento, se desconocen las circunstancias por las que esta vecina asegura no haber recibido la notificación.
El director general de Emergencias del Govern, Pablo Gárriz, advirtió durante la mañana de que la situación era especialmente complicada en el norte de la isla, con torrentes desbordados en Santa Eulària y Sant Joan.
Según explicó, las precipitaciones estaban siendo más intensas de lo previsto, lo que llevó a las autoridades a insistir en la necesidad de evitar desplazamientos y no intentar atravesar zonas inundadas.
Una preocupación añadida por la enfermedad de Lyme
Mireia convive además con la enfermedad de Lyme, una dolencia sobre la que ya había hablado públicamente para contribuir a su visibilización.
Esta circunstancia supone para ella una preocupación añadida ante las condiciones en las que ha quedado su vivienda y su entorno.
Preguntada por La Voz de Ibiza sobre cómo le afecta personalmente lo ocurrido, explica que la situación le genera más estrés y ansiedad. También manifiesta su inquietud por el barro y las condiciones ambientales tras las inundaciones.
La mujer, que ha autorizado expresamente a este periódico a mencionar su enfermedad, reconoce que todavía está intentando asimilar lo sucedido.
«No sé qué más decir ahora mismo, sigo asimilando», escribió horas después de abandonar su casa.
Su principal incertidumbre sigue siendo qué ocurrirá con la vivienda si vuelve a llover con fuerza sobre Pou des Lleó.
Después de una mañana en la que pasó de estar dormida a tener que abandonar precipitadamente su hogar, resume su experiencia con una frase: «Despertarme así ha sido horrible».











