Novo Nordisk encadena un nuevo golpe en un año especialmente complejo para la compañía: la farmacéutica danesa ha comunicado que una de las formulaciones orales más antiguas de su fármaco semaglutida no ha logrado demostrar eficacia en ensayos avanzados que investigaban si podía frenar el deterioro cognitivo en personas con enfermedad de Alzheimer.
El resultado supone un revés en una de las líneas de investigación más ambiciosas para la empresa, que buscaba abrir un nuevo mercado terapéutico más allá de la diabetes y la obesidad.
De acuerdo con los datos publicados por CincoDías, la noticia se tradujo en un retroceso bursátil superior al 12%, dejando a Novo Nordisk en su valor más bajo en cuatro años.
Qué está sucediendo con el fármaco
Según la información publicada por la empresa, los pacientes que participaron en el ensayo no registraron una evolución más lenta de la enfermedad en las evaluaciones cognitivas realizadas. Ante estos datos, la compañía ha decidido cancelar la extensión prevista del estudio, que iba a prolongarse un año más.
El fármaco analizado es Rybelsus, la versión oral de semaglutida autorizada actualmente para la diabetes tipo 2: aunque comparte principio activo con Ozempic y Wegovy, su uso en Alzheimer se analizaba como una posible ampliación del alcance de los medicamentos basados en GLP-1, un segmento en el que Novo Nordisk ha sido líder mundial hasta la reciente irrupción agresiva de su competidor Eli Lilly.
La compañía ha remarcado que, pese al fracaso en esta indicación, la evidencia científica acumulada confirma los beneficios de semaglutida para el control de la diabetes, la obesidad y otras patologías relacionadas, según declaró el director científico del grupo, Martin Holst Lange.
A qué se debe este revés en Novo Nordisk

El revés se produce en un momento especialmente delicado para Novo Nordisk. Más allá de la presión bursátil, la empresa atraviesa una reestructuración interna que afecta tanto a su dirección ejecutiva como a su consejo, en un intento por estabilizar el negocio tras varios meses de dificultades operativas.
La farmacéutica también compitió recientemente con Pfizer en la compra de la biotecnológica estadounidense Metsera, especializada en el desarrollo de nuevos fármacos para la obesidad. Aunque Novo presentó varias ofertas, finalmente Pfizer se impuso con una operación valorada en más de 10.000 millones de dólares, lo que ha sido interpretado como otro revés estratégico para la compañía danesa.
La reacción de los analistas: entre el riesgo esperado y la preocupación por el futuro
El resultado negativo de los ensayos no ha sorprendido a todos en el sector. BMO Capital Markets destacó que el proyecto siempre implicó un nivel de riesgo elevado debido al conocimiento aún limitado sobre las causas del Alzheimer y el papel potencial de los agonistas GLP-1 en la enfermedad.
Aun así, consideran que este nuevo fracaso podría aumentar la presión sobre Novo, sumándose a la fallida adquisición de Metsera y a unas previsiones financieras revisadas a la baja.
De hecho, a comienzos de noviembre la compañía ajustó su previsión de crecimiento del beneficio operativo para el conjunto del año, reduciendo el rango estimado del 4%–10% a un 4%–7% en moneda local.
Por su parte, Jefferies señaló que, aunque el optimismo respecto al ensayo no era mayoritario, la posibilidad de un resultado positivo mantenía el interés de algunos inversores. Tras conocerse los datos, consideran poco probable que el mercado vuelva a apostar con fuerza por Novo Nordisk a corto plazo.
En cambio, JP Morgan calificó de “excesiva” la reacción bursátil inmediata, mientras que Bloomberg Intelligence apuntó que el uso de semaglutida para Alzheimer siempre había sido visto como un “extra potencial” y no como un pilar clave de la estrategia de la compañía.












