Durante el año 2025, los pescadores profesionales de Formentera alcanzaron un volumen de capturas de 150 toneladas de pescado, lo que representa una disminución de 17 toneladas respecto a las 167 registradas en 2024.
A pesar de este descenso en el peso total, el balance económico de la temporada es altamente positivo: las ganancias se situaron en 1.530.000 euros, una cifra similar a la del año anterior debido al incremento en el valor de las especies obtenidas.
Selectividad y mayor tamaño del producto
Desde el sector, indicaron en una entrevista con IB3 que la clave de este rendimiento económico, a pesar de la menor cantidad, reside en la implementación de nuevas mallas en las redes, que pasaron de 40 a 45. Este cambio técnico ha permitido una mayor selectividad en la pesca, logrando capturar peces de mayor tamaño y, por consiguiente, de un valor comercial superior.
Pescadores señalaron que este sistema permite mantener la rentabilidad económica reduciendo el impacto sobre el recurso.
Cambios normativos y adaptación del mercado
El ejercicio de 2025 también estuvo marcado por un cambio normativo que obligó a las embarcaciones a reducir sus días de salida al mar. Esta restricción ha transformado el sistema de trabajo tradicional: si anteriormente se buscaba abastecer el mercado con pescado variado diariamente, la limitación de jornadas ha provocado que las barcas concentren grandes volúmenes de captura en menos días de actividad.
De acuerdo con el informe de IB3, en la actualidad, el sector pesquero de la isla está conformado por dos barcas de arrastre (bou) y 17 de artes menores, empleando a una treintena de pescadores. Este colectivo ha logrado encontrar un equilibrio entre el número de capturas y el rendimiento de su trabajo, asegurando la viabilidad económica de la profesión en Formentera bajo los nuevos estándares de sostenibilidad y regulación.













