A pesar de poseer una de las trayectorias más sólidas del pop británico, Steven Patrick Morrissey ha desarrollado una fama paralela que poco tiene que ver con su voz: su tendencia a cancelar o posponer actuaciones a última hora.
Lo ocurrido este jueves en España, donde el artista se declaró en «estado catatónico» por el ambiente festivo de la ciudad, ha situado en tela de juicio sobre si estas bajas responden a imprevistos genuinos o a una hipersensibilidad que dificulta su labor profesional.
El polémico inicio de gira en España
La suspensión en el festival de Les Arts en Valencia ha servido como recordatorio de la volatilidad del cantante: Morrissey alegó que el estruendo de la megafonía y la música tecno de las Fallas le impidieron descansar tras un largo viaje por carretera.
Aunque su equipo calificó la situación de «imposibilidad externa», el público local recibió la noticia con una mezcla de frustración y resignación, sumando este episodio a un historial donde los factores ambientales parecen jugar un rol determinante en su estado anímico y físico.
Cancelaciones por motivos de salud
Los problemas médicos han sido el argumento más recurrente en su carrera: en 2013, el cantante sufrió un colapso de salud real que incluyó doble neumonía y úlceras sangrantes, lo que justificó un parón prolongado. Más recientemente, en 2025, una sinusitis severa lo llevó al hospital, obligando a reprogramar fechas en California.
Sin embargo, no todas sus excusas médicas han convencido a sus seguidores: en 2023, la cancelación de su concierto en Ciudad de México apenas 24 horas antes del show generó una ola de indignación e incredulidad.
Su equipo alegó un brote de dengue en su equipo técnico, una enfermedad cuya presencia en la altitud de la capital mexicana es extremadamente inusual, lo que dejó a miles de fans decepcionados y cuestionando la veracidad del diagnóstico.
El conflicto con la «industria imaginaria»
Morrissey también ha esgrimido motivos ideológicos y logísticos. A menudo se queja de una falta de apoyo de la industria musical, asegurando que, pese a vender miles de entradas, no cuenta con el respaldo de sellos o radios para cubrir ciertos mercados.
En junio de 2025, canceló un concierto en Estocolmo alegando que no existía una infraestructura «imaginaria» que apoyara su llegada a los países nórdicos, vinculando el éxito comercial de sus tickets con un sentimiento de abandono por parte de los grandes sellos.
El desgaste físico y la presión de las giras
A sus 66 años, el peso de los viajes parece pasarle factura: el cantante ha confesado en múltiples ocasiones que la sobrecarga de la logística y los desplazamientos internacionales lo dejan «exhausto más allá de lo creíble».
Este agotamiento fue el motivo esgrimido para cancelar nuevamente en el Palacio de los Deportes de México en 2024, señalando que la presión física de recorrer seis países en una semana le impedía cumplir con los estándares de su espectáculo.
Supuestas «amenazas reales» contra su vida
El último matiz en su historial de bajas responde a razones de seguridad pública. Recientemente, suspendió actuaciones en Connecticut y Boston tras detectarse una «amenaza creíble» en redes sociales.
Un individuo habría manifestado su intención de atentar contra el músico en una fecha prevista en Canadá, lo que llevó a su equipo a optar por la cancelación por pura precaución, demostrando que, más allá de las polémicas, el entorno de Morrissey opera bajo una vigilancia estricta y una tolerancia cero al riesgo.







