El incendio del yate frente al puerto de Ibiza este viernes ha puesto en marcha un procedimiento poco conocido: alejar la embarcación y permitir incluso su hundimiento cuando el fuego no puede controlarse.
Se trata de una medida de último recurso que aplican las autoridades marítimas para evitar riesgos mayores en zonas sensibles como la bocana de un puerto.
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Qué pasó en el yate incendiado en Ibiza: una familia con dos niños logró salir antes de que ardiera
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Un yate arde frente al puerto de Ibiza y desata la alarma: humo negro visible en toda la ciudad
El caso de Ibiza: fuego a la entrada del puerto
El yate se incendió alrededor de las 19:45 horas, cuando se encontraba en la entrada del puerto de Ibiza, en las proximidades del dique de Botafoc.
A bordo viajaban seis personas —una familia con dos adultos y dos niños, además del capitán y un marinero—, en un barco de alquiler (charter), según fuentes oficiales.
El fuego se originó en la sala de máquinas y se propagó rápidamente, generando una enorme columna de humo negro visible en toda la ciudad.
Primer paso: evacuar y ganar tiempo
Como marca el protocolo, la prioridad inicial fue sacar a las personas de la embarcación, mientras los primeros en intervenir fueron los prácticos del puerto y la autoridad portuaria.
Poco después llegó Salvamento Marítimo, que asumió el control de la operación.
Sacarlo de la bocana: evitar un problema mayor
Ante la intensidad del incendio, los equipos optaron por una maniobra clave: remolcar el yate fuera de la bocana del puerto.
Este paso es fundamental en el protocolo, ya que evita que el barco en llamas:
- bloquee el canal de entrada
- afecte a otras embarcaciones
- o genere un incidente mayor dentro de una zona protegida
En el caso de Ibiza, la embarcación fue desplazada mar adentro mientras seguía ardiendo.

Cuando apagar el fuego no es posible
Si las llamas no pueden ser sofocadas con seguridad, el protocolo contempla dejar que el incendio se consuma.
Intervenir directamente en un fuego activo en el mar puede implicar riesgos elevados, especialmente por posibles explosiones o por la presencia de combustible.
Hundimiento como último recurso
En estas situaciones, y si la estructura del barco queda comprometida, se puede llegar a permitir su hundimiento en una zona controlada.
El objetivo no es salvar la embarcación, sino evitar daños mayores, como la propagación del fuego o impactos en el entorno, especialmente en áreas protegidas.
Por eso, en Ibiza, el remolque se realizó fuera de la zona portuaria, con la intención de alejar el riesgo.
Lo que ocurre después
El proceso no termina con el incendio. Una vez extinguido, se inicia una fase posterior: localizar, reflotar y retirar el barco.
Este paso permite evitar contaminación y analizar las causas del suceso.
Un protocolo que explica la escena en Ibiza
La imagen del yate ardiendo frente a Ibiza, siendo remolcado mar adentro, responde a este procedimiento.
Una actuación que puede resultar llamativa, pero que está diseñada para un objetivo concreto: controlar el riesgo cuando el fuego ya no puede apagarse.












