Actualmente, más del 58% de los residuos de la isla terminan en el vertedero de Ca na Putxa, a contramano de las directrices europeas, que priorizan la reducción y prevención antes que la eliminación. Una situación que es insostenible, no solo porque la capacidad del vertedero se reduce, sino porque la Directiva 2018/850 establece que para 2035 no se podrá enterrar más del 10 % de la basura producida.
Es en este marco que durante el reciente taller organizado por Plastic Free: Alianza Residuo Cero, en el que participaron entidades medioambientales y expertos de Mission Zero Academy (MiZA), se analizaron modelos de éxito de otras islas mediterráneas. Se trata de territorios que han logrado recuperar más del 80% de sus residuos gracias a estrategias innovadoras como:
- Recogida puerta a puerta, que mejora la separación en origen.
- Pago por generación, donde quien más basura produce, más paga.
- Eliminación de contenedores en la vía pública, para incentivar el reciclaje adecuado.
“No podemos seguir centrando la estrategia en una continua generación de residuos”, ha señalado Sofia Ribas, coordinadora de la Alianza.
En este contexto, desde Plastic Free han hecho una importante aclaración: el concepto residuo cero “no significa generar ‘cero residuos’, sino minimizar al máximo su producción y garantizar que lo que se genere sea reciclable o reutilizable, evitando que acabe en vertederos o incineradoras”.
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Cerdeña
Durante el reciente taller, cuenta Ribas a La Voz de Ibiza, “se destacó cómo esta isla pasó de enviar prácticamente todos sus residuos al vertedero en 2003, a conseguir una tasa de recogida selectiva superior al 70% en la mayoría de sus municipios”.
A su vez, en Cerdeña también implementaron recogida puerta a puerta, eliminación de contenedores en la vía pública y sistema de incentivos económicos, en el cual los municipios con mejores resultados pagaban menos tasas.
El caso de Cerdeña es un claro ejemplo de cómo una política pública definida puede derivar en notables resultados: un informe de Zero Waste Cities de 2016 señala que la isla, en el 2016, registraba algunos de los peores indicadores de Italia y de Europa en materia de gestión de residuos, con una tasa de separación de apenas el 3,8 %.

Krk (Croacia)
“Esta isla presenta una situación similar a la que tiene Ibiza, con siete municipios coordinados bajo una misma estrategia de reducción de residuos”, explica Ribas. En la isla croata han logrado una tasa de reciclaje del 60% con recogida puerta a puerta y un fuerte enfoque en la materia orgánica.
Krk es, al igual que Ibiza, una isla turística: tiene menos de 20.000 habitantes, pero que ascienden a 135.000 en la temporada estival. Según contó el director técnico de la empresa municipal de gestión de residuos Dean Kosic, durante una exposición de 2018, la isla se ha basado en distintas líneas de acción, como la concientización a turistas, la provisión a supermercados de instrumentos que facilitan el prensado de las fracciones de residuos y, también, de la tecnología: se distribuyen a vecinos chips que permiten detectar errores en la recolección de residuos para alertarlos.
Tilos (Grecia)
En el 2021, Tilos, una pequeña isla del Egeo (no llega a los mil habitantes permanentes) cerró su vertedero y adoptó un sistema de recogida puerta a puerta, eliminando los contenedores en la calle.
Para que esto diera resultado, cada hogar recibió kits para separar residuos. Pero, además, se les dio acceso a una aplicación móvil en la cual pueden llevar un registro de la cantidad de residuos que clasifican. Hoy, la tasa de recuperación de los residuos, incluso en temporada alta, asciende al 90%.
Esta acción se enmarcó además en una estrategia de promoción de economía circular y de incentivo de energías renovables (otro gran desafío que enfrenta Ibiza).
¿Por qué reciclar no basta?
Por otra parte, los participantes del taller remarcaron que el reciclaje, aunque crucial, no basta para abordar la crisis de residuos en Ibiza y Formentera. Es que reciclar es solo un parche si no se reduce la cantidad de residuos que se generan. “El discurso actual asume que en cinco o diez años seguiremos produciendo la misma cantidad de basura, pero esto debe cambiar”, advirtió Ribas.
Además, los datos muestran que el reciclaje tiene límites físicos y económicos:
- Muchos materiales no pueden reciclarse indefinidamente.
- La calidad del material reciclado se degrada con cada ciclo.
- El proceso de reciclaje en sí mismo genera emisiones y costes elevados.
Por ello, los expertos insisten en que hay que atacar el problema desde el origen.
¿Incineradora en Ibiza? Un modelo “obsoleto”
Uno de los temas más polémicos del debate fue la posibilidad de construir una incineradora en Ibiza, una opción que algunos sectores ven como la solución al problema del vertedero. Sin embargo, desde MiZA lo consideran un error estratégico.
Kaisa Karjalainen, experta de Mission Zero Academy, ha alertado del riesgo de “quedar atrapados en un modelo obsoleto antes de 2040”. “Las islas no pueden permitirse soluciones que necesiten una producción constante de basura para seguir funcionando”, advirtió.
En este sentido, Karjalainen recordó que la tendencia en Europa es reducir drásticamente los residuos y fomentar la reutilización. “Las soluciones que elijamos hoy marcarán la gestión de residuos en Ibiza en los próximos 10, 20 o 30 años”, explicó.
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Próximos pasos: presión a las instituciones
El reto ahora, señalan los participantes del taller, es convencer a las administraciones de que este cambio es necesario y viable. Para ello, la Alianza Residuo Cero ha anunciado que abrirá un diálogo con las instituciones públicas con el objetivo de implementar un modelo de residuos más sostenible en las pitiusas.
“El modelo de residuo cero ya está funcionando en otros territorios, y es fundamental que ciudadanía, administraciones y empresas se involucren”, concluyó Ribas.