ESTUDIO ACADÉMICO

Qué sienten los que viven en Ibiza, la visitan o sueñan con venir: un estudio académico pone luz sobre los sentimientos que despierta la isla

Un estudio académico explora cómo se percibe Ibiza como destino turístico. Los resultados revelan una fuerte desconexión entre lo que vende la marca y lo que experimentan los residentes.

Puesta del sol en Sant Antoni
Puesta del sol en Sant Antoni

Ibiza es, para gran parte del mundo, sinónimo de paraíso. Playa, música electrónica, lujo, hedonismo, bohemia. Una marca consolidada y deseada, potenciada por décadas de promoción turística y celebridades. S

in embargo, para quienes viven en la isla, esa imagen brillante contrasta con una realidad más compleja, donde se entrecruzan tensiones económicas, pérdida de identidad, insatisfacción social y una sensación de exclusión creciente.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio “Percepción de Ibiza como destino turístico desde la perspectiva de residentes, turistas y potenciales visitantes” y publicado en la revista El Periplo Sustentable. El informe analiza cómo tres grupos clave —residentes, turistas y potenciales visitantes— perciben la isla, su marca, sus problemas y su futuro.

El estudio ha sido realizado por un equipo investigador de la Escuela Universitaria Mediterrani de la Universidad de Girona, conformado por profesionales de distintas disciplinas. La coordinación estuvo a cargo de Júlia Alabart-Algueró, profesora asociada y doctoranda en Marketing, junto con Óscar Gutiérrez-Aragón, doctor en Administración de Empresas y director del Departamento de Empresa. Completan el equipo Joan-Francesc Fondevila-Gascón, catedrático en Periodismo, y Mar Valderrama-Guasch, investigadora académica graduada en Marketing.

Una marca con muchas caras

El estudio parte de una premisa clara: la marca Ibiza es poderosa, pero no homogénea. Lo que representa para un visitante extranjero no coincide con lo que simboliza para quien nació o vive allí todo el año. Mientras los turistas valoran el clima, las playas y la oferta de ocio, los residentes muestran una creciente preocupación por la masificación, la gentrificación y la transformación del tejido social.

El análisis se apoya en una metodología mixta: 18 entrevistas semiestructuradas a residentes y gestores públicos, y una encuesta con 494 respuestas válidas —repartidas entre residentes, turistas y potenciales visitantes—. Los resultados permiten observar no solo diferencias de percepción, sino desencuentros estructurales en torno a cómo debe entenderse y gestionarse la isla.

¿Para quién es Ibiza?

Una de las preguntas clave que atraviesa el informe es: ¿para quién está pensada Ibiza hoy? La respuesta, desde la perspectiva de muchos residentes, es clara: para el visitante, no para el habitante. La presión inmobiliaria, la precarización del empleo en sectores turísticos, el colapso de infraestructuras y la estacionalidad marcan el día a día de buena parte de la población local.

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Mientras tanto, el turista —especialmente el internacional— sigue visualizando a Ibiza como un destino exclusivo, atractivo y escapista. La isla se percibe como un “no lugar”, un territorio para el disfrute sin compromiso, descontextualizado de sus problemáticas sociales y medioambientales.

Los potenciales visitantes, por su parte, idealizan el destino a través de los imaginarios que circulan en redes sociales y medios. Muchos asocian Ibiza con “glamour”, “diversión”, “sol y playa”, pero desconocen por completo la vida cotidiana de la población local.

Universo de encuestados. Graficos que forman parte del estudio.
Universo de encuestados. Graficos que forman parte del estudio.

Ibiza en verano, Ibiza en invierno: dos emociones, una isla

Uno de los hallazgos más interesantes de la investigación es que la percepción emocional de Ibiza cambia radicalmente entre el verano y el invierno.

Durante el verano, la isla es vista —y vivida— como un espacio de intensidad emocional, vinculado a la alegría, el disfrute, el exceso e incluso el desbordamiento. Turistas y visitantes ocasionales proyectan una imagen idealizada y festiva, que se corresponde con el branding internacional de Ibiza como destino de ocio. Pero esa misma temporada alta puede generar también sensaciones de saturación, desconexión o estrés entre residentes o quienes la conocen más allá de su fachada turística.

En cambio, en invierno emerge una Ibiza distinta. Más íntima, serena, menos idealizada. En esta estación, tanto residentes como visitantes de larga duración relatan sensaciones vinculadas al arraigo, la nostalgia, la autenticidad y el sentido de pertenencia.

Esta dualidad estacional refuerza la idea de que Ibiza no es solo un destino turístico, sino un territorio emocional que cambia con el tiempo, las experiencias y los ritmos vitales.

Impactos percibidos: identidad, economía y medio ambiente

Los impactos negativos del turismo son señalados con claridad por los residentes entrevistados: pérdida de identidad cultural, saturación de servicios, transformación del paisaje y aumento del coste de vida.

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Uno de los conceptos clave que aparece en el análisis cualitativo es la “mercantilización de la autenticidad”: cómo elementos tradicionales de la cultura ibicenca han sido absorbidos por la lógica turística, transformándose en producto de consumo. Esta turistificación de lo local, según algunos testimonios, despoja a la isla de su esencia y genera una sensación de desarraigo.

En el plano económico, el informe refleja una paradoja: aunque el turismo es el motor principal de Ibiza, no garantiza una redistribución justa de la riqueza. La dependencia del monocultivo turístico deja al archipiélago expuesto a crisis estacionales, a la volatilidad global y a una precariedad estructural del empleo.

Además, se menciona el “efecto llamada” que provoca la fama internacional de la isla: aumento de la demanda de vivienda, expulsión de residentes del centro urbano y conversión de zonas tradicionales en enclaves de alquiler vacacional.

En el plano medioambiental, las entrevistas recogen preocupaciones sobre la presión sobre recursos hídricos, residuos y biodiversidad, junto a la falta de planificación para un desarrollo realmente sostenible.

¿Qué quieren los residentes?

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la mayoría de los residentes no están en contra del turismo en sí, pero sí del modelo actual. No se oponen a que la isla reciba visitantes, pero sí exigen una transformación hacia una oferta más equilibrada, que respete el entorno, reduzca la estacionalidad y beneficie de forma más equitativa a la población local.

Las propuestas recogidas en el estudio incluyen:

  • Fomento del turismo cultural y de naturaleza.

  • Descentralización del modelo económico.

  • Políticas de vivienda que protejan al residente.

  • Regulación más estricta del alquiler turístico.

  • Revalorización de las tradiciones sin comercializarlas.

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Sensaciones verano vs inverno.
Sensaciones verano vs inverno.

¿Y los turistas?

Por su parte, el perfil del turista que llega a Ibiza sigue estando muy influido por el marketing de ocio, lujo y fiesta. La mayoría desconoce los conflictos que atraviesa la isla, y su relación con el destino es efímera, estética, experiencial.

Sin embargo, el estudio también revela que existe un segmento de visitantes interesados en propuestas alternativas, más sostenibles y conectadas con la cultura local. Este grupo valora la autenticidad, el entorno natural y las experiencias más personalizadas. Para los autores, este público puede ser clave en un eventual cambio de modelo.

Potenciales visitantes: entre el mito y la oportunidad

El análisis también incluye la visión de personas que aún no han visitado la isla, pero tienen intención de hacerlo. Aquí, la imagen de Ibiza como lugar de evasión y lujo sigue muy presente, construida sobre una base mediática y digital.

Estos potenciales turistas suelen desconocer los problemas estructurales de la isla, pero muestran disposición a opciones de turismo más responsable si se les ofrecen alternativas claras. Esto supone una oportunidad para reorientar la comunicación turística y diversificar la oferta.

Ibiza frente al espejo

En su conjunto, el informe plantea una pregunta profunda: ¿puede Ibiza sostener su actual modelo sin perder lo que la hace única? La respuesta, implícita en los datos y testimonios, es que el camino actual es insostenible sin ajustes profundos.

La isla necesita reencontrarse con su propia identidad, equilibrar el desarrollo con la habitabilidad y reconstruir el vínculo entre quienes la viven y quienes la visitan. Esto implica decisiones políticas, urbanísticas y culturales que escapan al corto plazo, pero que —según los autores— son urgentes.

Este reportaje se basa en el estudio «Percepción de Ibiza como destino turístico desde la perspectiva de residentes, turistas y potenciales visitantes», elaborado por Júlia Alabart-Algueró, Óscar Gutiérrez-Aragón, Joan-Francesc Fondevila-Gascón y Mar Valderrama-Guasch, y publicado en El Periplo Sustentable (nº 48, 2025).

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