El pasado jueves por la noche, las autoridades mexicanas pusieron fin a la huida de Ryan James Wedding, el ex snowboarder canadiense que representó a su país en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City 2002. Sin embargo, su nombre hoy no suena por sus logros en la nieve, sino por encabezar una de las estructuras criminales más peligrosas y sanguinarias de la última década, vinculada directamente con el Cártel de Sinaloa.
Kash Patel, director del FBI, confirmó la detención y fue contundente al describir la magnitud del personaje: «Pasó de ser un atleta olímpico a convertirse en uno de los mayores narcotraficantes de la era moderna».
Según la agencia, Wedding operaba desde México coordinando el tráfico masivo de cocaína desde Sudamérica hacia el norte del continente.
De la nieve a la lista de los más buscados

Wedding, de 44 años, integraba desde marzo la lista de los diez prófugos más buscados por el FBI, con una recompensa sobre su cabeza que ascendía a los 15 millones de dólares. Las investigaciones señalan que, durante años, utilizó México como base de operaciones para supervisar el traslado de cargamentos de droga desde Colombia, cruzando territorio mexicano y California, con destino final en las calles de Estados Unidos y Canadá.
El impacto de su captura ha llevado a las autoridades estadounidenses a compararlo con capos históricos. «Es un El Chapo o un Pablo Escobar moderno que creyó, erróneamente, que podría eludir a la justicia para siempre», señaló Patel durante la rueda de prensa posterior al arresto.
Los cargos: 60 toneladas de droga y crímenes selectivos
La acusación de la fiscalía federal es demoledora. Se le atribuye la responsabilidad del tráfico de aproximadamente 60 toneladas métricas de cocaína a través del sur de California. No obstante, lo que más alarma a los investigadores es el nivel de violencia de su organización.
A Wedding se le vincula con la planificación de múltiples homicidios, incluyendo ataques contra testigos que colaboraban con el gobierno. Uno de los episodios más graves citados por la fiscalía es el asesinato de un testigo federal en un restaurante; el exatleta habría puesto precio a su vida y utilizado plataformas digitales para rastrear el paradero de la víctima y su esposa antes de ordenar la ejecución.
Un historial que comenzó tras los Juegos Olímpicos
Aunque su detención ha causado sorpresa, Wedding ya tenía antecedentes penales: seis años después de su participación olímpica, en 2008, fue arrestado en San Diego tras intentar comprar cocaína a agentes encubiertos del FBI. Por aquel entonces, fue condenado a cuatro años de prisión federal, recuperando la libertad en 2011.
Sin embargo, lejos de rehabilitarse, las autoridades sostienen que tras salir de la cárcel utilizó su experiencia para fundar y expandir su propia red criminal. Esta nueva investigación ha derivado en el arresto de 36 personas y la incautación de un arsenal que incluye armas, fentanilo, metanfetaminas y más de 55 millones de dólares en activos.
En recientes registros en Ciudad de México, se hallaron incluso vehículos de lujo, obras de arte y dos medallas olímpicas presuntamente vinculadas a él.
Tras ser extraditado a Estados Unidos, Ryan James Wedding tendrá su primera audiencia ante un tribunal este lunes, donde enfrentará cargos que podrían mantenerlo en prisión de por vida.











