La base de la empresa Alsa–Voramar el Gaucho en Cala de Bou ya tiene “prácticamente todo dispuesto” para que los nuevos autobuses eléctricos de la contrata del transporte público de Ibiza aprobada a fines de octubre puedan recargar. Según han informado desde la empresa a La Voz de Ibiza, hay instalados 16 puntos de carga, con su centro de transformación y su centro de seccionamiento. Solo resta la conexión eléctrica final, prevista “en próximas fechas”.
Actualmente hay en Cala de Bou 12 autobuses eléctricos: dos que ya están funcionando en la isla desde 2023 y diez que conforman la primera tanda de la nueva contrata. Según ALSA, llegarán “progresivamente” a Ibiza el resto de los vehículos contemplados en la concesión a diez años. Está previsto un margen de diez meses para que la flota esté 100 % operativa. De ese total, la contrata establece que el 66 % debe ser eléctrico.
Cómo será la recarga
Normalmente, este tipo de autobuses admite una carga máxima de 150 kW. Para tener un parámetro, es más de siete veces la potencia que puede admitir un cargador doméstico para coche. Sin embargo, desde la compañía advierten que “el aporte de potencia del cargador no será siempre constante, ni será necesario llegar a esa cifra”. Esto se debe a que, para la recarga, ALSA cuenta con un sistema de última generación denominado “smart-charging”, que la compañía ya implementa en ciudades como Oviedo, León y Ginebra.
Esta gestión inteligente de la carga reparte la potencia disponible entre vehículos para evitar picos, respetar límites de red y garantizar que todos los autobuses estén listos para salir. Este enfoque se usa para controlar la potencia total del depósito, programar cargas por franjas y priorizar vehículos según necesidades operativas.
“Su objetivo es balancear las demandas de potencia en función de los servicios precargados al día siguiente, ajustando las autonomías necesarias y haciendo uso del sistema eléctrico de manera eficiente y responsable”, han explicado desde Alsa.
Con los puntos de carga instalados y el sistema smart-charging, la previsión de la compañía es que “todas las unidades carguen durante la noche”, con el fin de evitar tener que sacar de circulación durante el día a los autobuses.
El tiempo medio de recarga oscila entre las 4 y las 6 horas. «Basicamente depende del balanceo de cargas que vaya a aplicar el sistema smart-charging y las líneas que vaya a realizar el vehículo al día siguiente», han explicado desde la empresa.
Generadores diésel en la base: “back-up” ante apagones, no recarga habitual
Más allá del sistema de carga eléctrica para su flota sostenible, Alsa cuenta con un “sistema de back-up” a combustión para “garantizar la continuidad del servicio” en casos excepcionales.
“Hemos instalado generadores diésel que actuarían solo en situación de emergencia ante una posible caída de la red eléctrica, como por ejemplo un apagón”, han señalado desde la empresa. Y han matizado que es algo que “se hace en todas las instalaciones de este tipo para garantizar la continuidad del servicio”, y que responde únicamente a la previsión de situaciones muy improbables.

Cuándo entrará en funcionamiento la nueva contrata
La nueva contrata de transporte fue adjudicada a finales de octubre. El nuevo servicio, valorado en 244 millones de euros para los próximos diez años, se divide en dos lotes: uno que cubre 17 líneas urbanas y metropolitanas, con un presupuesto de 96,5 millones de euros, y otro con 44 rutas para el resto de la isla, dotado con 148 millones.
La flota mínima, según el contrato, es de 99 autobuses. Esto implica que 66 deben ser eléctricos, mientras que el resto debe usar “combustibles eficientes”.
El nuevo servicio debía comenzar a funcionar en noviembre. Sin embargo, dos de las empresas que concurrieron al concurso (Empresas Ruiz S.A. y Pitiüses) presentaron un recurso ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales.
Esto ha suspendido la aplicación del servicio hasta que se resuelva la cuestión judicial. Desde el Consell habían previsto entonces un plazo de al menos tres meses, habitual en este tipo de procedimientos, con lo cual no se espera que los autobuses eléctricos circulen en la isla al menos hasta febrero. La institución insular ha dicho recientemente que se encuentra “a la espera” y sin precisiones sobre cuándo entrará en vigor la nueva contrata.













