La Conselleria de Salud de Baleares ha anunciado un refuerzo en la vigilancia epidemiológica del virus del Nilo Occidental después de confirmarse el primer caso en un equino de Menorca, en el municipio de Maó. El positivo fue detectado por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural y confirmado oficialmente por el Laboratorio Central de Veterinaria.
Según ha informado el Govern, se pondrá en marcha un programa de vigilancia reforzado en las islas para determinar la circulación del virus en mosquitos y valorar los posibles riesgos para la población. Además, todo el sistema sanitario de Baleares, público y privado, ha sido alertado para intensificar la detección precoz de posibles casos humanos.
La fiebre del Nilo está presente en otras comunidades españolas como Andalucía, Extremadura, Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde se han registrado casos tanto en caballos como en personas, aves y mosquitos. Hasta ahora, Baleares no había detectado ningún positivo autóctono, según los análisis de la Fundación Banco de Sangre y Tejidos, que examina todas las donaciones en busca de este y otros virus como el zika o el dengue.
El programa de vigilancia de vectores de Salud Pública se reforzará con medidas dirigidas a localizar el virus directamente en mosquitos y así poder evaluar su grado de circulación en el archipiélago. De forma paralela, se ha pedido a médicos y centros sanitarios que extremen la precaución ante síntomas compatibles con la fiebre del Nilo para garantizar una detección temprana.
Recomendaciones
Desde la Conselleria se recomienda a la población protegerse frente a las picaduras de mosquitos con el uso de repelentes, ropa de manga larga y mosquiteras en los hogares. También se pide eliminar acumulaciones de agua estancada, que pueden convertirse en criaderos.
El virus del Nilo Occidental es una zoonosis transmitida por la picadura de mosquitos que se mantiene gracias al ciclo mosquito-ave-mosquito, en el que las aves actúan como reservorio. Los caballos y las personas son huéspedes accidentales: pueden enfermar, pero no contribuyen a la transmisión. El riesgo aumenta en los meses cálidos, de abril a noviembre, cuando la actividad de los mosquitos es mayor.
En humanos, la mayoría de infecciones son asintomáticas (80 %) o se manifiestan con síntomas leves como fiebre y dolores musculares. Menos del 1 % de los casos puede derivar en complicaciones graves como encefalitis. De forma excepcional, también se han descrito cuadros de hepatitis, pancreatitis o miocarditis.