El Centro de Protección Animal (CPA) de Sa Coma, en Ibiza, vuelve a estar en el centro de la polémica. Colaboradores y personas vinculadas al refugio denuncian el grave deterioro de las instalaciones, con jaulas oxidadas, filtraciones de agua cuando llueve y techos que se desprenden durante los temporales.
Según explican, llevan más de dos años reclamando al Ayuntamiento y a la Concejalía de Bienestar Animal que se realicen trabajos básicos de mantenimiento, sin que hasta ahora se hayan adoptado soluciones estructurales.
Las críticas se han intensificado tras los últimos episodios de lluvia y viento registrados en la isla, que han dejado al descubierto el estado de algunas zonas del recinto.
Un techo que salió volando tras las tormentas
Uno de los episodios más recientes afectó a la terraza donde se encuentran los llamados “gatos especiales” del centro. Tras el temporal, el techo del espacio exterior salió volando, lo que dejó a los animales sin acceso al exterior y obligó a intervenir de urgencia.
Ante la falta de respuesta municipal, colaboradores del centro tuvieron que reparar provisionalmente el cerramiento utilizando bridas de plástico para evitar posibles fugas o accidentes.
La actuación permitió asegurar el espacio y que los gatos pudieran volver a salir al sol, aunque quienes trabajan en el recinto insisten en que se trata solo de una solución temporal.
Filtraciones en las jaulas de los perros
Otro de los problemas denunciados afecta a la zona donde se alojan los perros. Según explican los colaboradores, la cubierta de las jaulas se encuentra deteriorada, lo que provoca que el agua entre directamente cuando llueve.
Esto no solo dificulta las tareas de limpieza e higiene, sino que también genera condiciones poco adecuadas para los animales.

Además, el avanzado estado de oxidación de las estructuras metálicas preocupa por el riesgo que podría suponer para la seguridad.
Críticas al gasto municipal
Los denunciantes sostienen que el Ayuntamiento ha priorizado actuaciones de carácter estético en lugar de solucionar los problemas estructurales del centro.
Según afirman, en los últimos años se han realizado trabajos de pintura en la fachada y reformas en las oficinas, mientras que las zonas donde permanecen los animales continúan deteriorándose.
“Con una inversión mínima se podrían haber saneado las jaulas y asegurado los techos de forma profesional. Es una cuestión de voluntad, no de dinero”, aseguran desde el entorno del centro.
Un centro sin licencia de actividad
A la situación de deterioro se suma otro aspecto que ha generado preocupación: el hecho de que el CPA Sa Coma carezca de licencia de actividad, una circunstancia que ya fue señalada públicamente en marzo de 2025.
Para los colaboradores, este hecho evidencia la necesidad de que el Ayuntamiento aborde de forma urgente tanto la situación administrativa como el estado técnico de las instalaciones.
Reclaman una intervención urgente
Ante este escenario, quienes colaboran con el centro piden una intervención inmediata para reparar las estructuras metálicas, eliminar el óxido de las jaulas y asegurar las cubiertas para evitar nuevos desprendimientos.
También reclaman que se garantice un mantenimiento adecuado del recinto para asegurar condiciones dignas y seguras para los animales que permanecen en el centro.
“No queremos más pintura en la fachada”, concluyen algunos de los denunciantes. “Queremos dignidad y seguridad para los animales que no tienen voz”.












