Pedro Sánchez ha negado este jueves 3 de septiembre en el Congreso que el Gobierno recibiera avisos extraordinarios capaces de anticipar la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta a finales de julio y, al mismo tiempo, ha admitido que «fallaron cosas» en los servicios de Información. Durante su comparecencia para explicar la respuesta del Ejecutivo a la crisis, el presidente ha introducido además una precisión con especial relevancia para las Islas: el informe policial del que se había dicho que advertía de un «riesgo alto» no se refería a Ceuta, sino «exclusivamente» a las llegadas marítimas a la Península y Baleares.
La referencia a Baleares cobra especial relevancia en Ibiza y Formentera, donde las llegadas de pateras han mantenido una fuerte intensidad durante este verano. Apenas tres días antes de la comparecencia de Sánchez, el presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, advirtió de que «lo de Ceuta puede pasar en Ibiza» y aseguró que podrían arribar «de repente cientos de pateras». Un día después, La Voz de Ibiza informó de que 128 migrantes habían sido rescatados en Formentera en solo tres días.
Sánchez ha defendido que ningún documento recibido por el Ejecutivo anticipó la dimensión de lo que terminó ocurriendo en Ceuta. Según ha explicado, el Gobierno ha revisado los informes, mensajes y notas verbales remitidos durante los días previos por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tanto a la Delegación del Gobierno como al Ministerio del Interior.
«Puedo asegurarles que ninguno iba más allá de la descripción de datos o del aviso rutinario, y que ninguno previó ni la escala ni la probabilidad de lo que finalmente se produjo», ha afirmado el presidente ante el Pleno del Congreso. Sánchez sostiene, por tanto, que existieron comunicaciones y advertencias sobre movimientos migratorios, pero ninguna que permitiera anticipar un episodio de las dimensiones finalmente registradas.
El jefe del Ejecutivo sí ha reconocido, sin embargo, que los dispositivos disponibles «se vieron desbordados ante la magnitud de la situación» y ha defendido que España deberá reforzar sus mecanismos de detección y respuesta. A su juicio, admitirlo no supone trasladar responsabilidades a ningún organismo, sino asumir que hubo aspectos del sistema que no funcionaron suficientemente bien ante un episodio excepcional.
Alerta que miraba a Baleares
Uno de los principales puntos de la comparecencia ha sido precisamente el supuesto aviso de la Policía Nacional emitido una semana antes de la crisis. Sánchez ha confirmado que ese informe existió, pero ha rechazado que constituyera una advertencia sobre un riesgo elevado de entrada en Ceuta. Según su versión, el documento analizaba «exclusivamente» las llegadas marítimas a la Península y Baleares.
La aclaración sitúa a las Islas dentro de los escenarios que sí estaban bajo seguimiento policial, aunque Sánchez no ha detallado durante esta parte de su intervención qué circunstancias concretas llevaron a elevar el nivel de riesgo en relación con la ruta marítima. Baleares atraviesa precisamente un ejercicio de intensa presión migratoria y Formentera concentraba ya a finales de julio casi la mitad de las personas llegadas en patera al archipiélago durante 2026.
La situación se ha intensificado durante el verano en las Pitiusas. Un análisis de La Voz de Ibiza sobre 925 avisos oficiales de llegada emitidos entre octubre de 2023 y agosto de 2026 constató que las embarcaciones sobrecargadas con destino a Ibiza y Formentera se han multiplicado: mientras hace dos años apenas un 2% superaba los 26 ocupantes, este verano la proporción alcanzaba el 25%.
El Gobierno diferencia este escenario marítimo del episodio ocurrido en la frontera ceutí. Sánchez también se ha referido a un informe rutinario elaborado por la agencia europea competente, que reflejaba una mayor viabilidad de determinadas rutas y recogía las detecciones registradas durante el trimestre. El presidente sostiene que ese documento tampoco anticipaba «ni remotamente» un episodio comparable al producido posteriormente en Ceuta.
Diferencias sobre avisos del CNI
La explicación de Sánchez vuelve a poner el foco sobre qué sabía exactamente cada organismo antes de la crisis. El presidente ha confirmado que el CNI elaboró dos informes durante el mes anterior en los que describía un incremento de los cruces por el espigón y recomendaba «extremar la precaución», pero insiste en que tampoco esos documentos permitían prever una entrada de la magnitud registrada después.
Esta interpretación contrasta con la explicación ofrecida la semana pasada por la ministra de Defensa, Margarita Robles. Robles defendió en el Congreso que los servicios militares de Información, incluidos los agentes del CNI, habían cumplido su cometido, informado a las Fuerzas de Seguridad y a la Delegación del Gobierno e incluso advertido la víspera de que se preparaba una convocatoria masiva.
Sánchez ha tratado este jueves de delimitar el alcance de aquella advertencia. El 29 de julio, pocas horas antes de la crisis, se produjo una comunicación por mensajería entre servicios del Estado en la que se alertaba de una convocatoria difundida en redes sociales para intentar cruzar a Ceuta al día siguiente. En ese intercambio apareció una cifra especialmente llamativa: 180.000 personas.
El presidente ha rechazado que esos 180.000 fueran una estimación del CNI sobre cuántas personas intentarían cruzar la frontera. Según ha explicado, la cifra correspondía al número de integrantes de un grupo de Facebook en el que estaba circulando la convocatoria, no a una previsión realizada por los servicios de Inteligencia.
Sánchez sostiene además que las convocatorias en redes sociales no eran un fenómeno excepcional. Según los datos expuestos ante el Congreso, referencias a llamamientos similares aparecían en tres de los últimos siete informes elaborados por el CNI durante el año anterior, por lo que el Ejecutivo no interpretó ese mensaje como una señal inequívoca de que fuera a producirse una concentración de carácter extraordinario.
También ha defendido que el incremento previo de entradas a nado encajaba en un «patrón estacional documentado y recurrente». Según su exposición, los intentos de acceso a Ceuta por mar aumentan habitualmente entre junio y julio como consecuencia de las mejores condiciones meteorológicas. En julio los registros fueron superiores a los normales, ha admitido, aunque, según Sánchez, no dibujaban una progresión lineal o exponencial capaz de anticipar lo sucedido el día 30.
Probabilidad alta, impacto limitado
Otro de los documentos examinados por el presidente fue una nota informativa del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) del 29 de julio. El texto incluía diferentes escenarios y asignaba una probabilidad «alta» a que continuaran las entradas a nado, pero calculaba para esa hipótesis un impacto «bajo o medio».
El escenario más grave —una actuación coordinada con entradas a nado y saltos a la valla— aparecía con una probabilidad «media-baja». Sánchez ha citado además el propio documento para recordar que advertía de que «no puede asegurarse que esto vaya a producirse» y establecía que cualquier novedad relevante daría lugar a posteriores notas informativas.
A raíz de ese documento se emitieron alertas dirigidas a los puestos fronterizos, la primera de ellas el 29 de julio a las 21.09 horas. Las siguientes comunicaciones se produjeron durante los días 30 y 31, cuando el episodio migratorio ya estaba en marcha.
El presidente también ha negado que el jefe del Ejecutivo de Ceuta, Juan Jesús Vivas, hubiera advertido a Moncloa el 27 de julio de una entrada masiva inminente. Según la reconstrucción ofrecida por Sánchez, Vivas mantuvo una «breve llamada» en la que explicó que los cruces a nado habían aumentado de diez a veinte diarios y mostró su inquietud ante la posibilidad de terminar la semana con 200 personas más en la ciudad.
Moncloa trasladó entonces esa preocupación al Ministerio del Interior y la Policía de Ceuta remitió ese mismo día una comunicación sobre el incremento de los cruces, aunque Sánchez ha subrayado que tampoco incorporaba una previsión de lo que sucedería después.
«¿En qué cabeza cabe, señorías?», ha preguntado Sánchez al rechazar las acusaciones de PP y Vox de que el Gobierno hubiera recibido una advertencia clara y, pese a ello, hubiera decidido no actuar. El presidente ha defendido la actuación de Policía Nacional, Guardia Civil y del conjunto de empleados públicos destinados a la protección de la frontera.
Sánchez sí considera necesario revisar el funcionamiento de los sistemas de alerta ante nuevas amenazas. «Es evidente que las nuevas tecnologías están trayendo nuevas amenazas híbridas que los Estados aún debemos aprender a detectar y neutralizar», ha afirmado durante su intervención.
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Entre las medidas anunciadas figura la petición a Europol para crear una misión específica destinada a monitorizar la migración irregular en Ceuta, además de una revisión de los mecanismos de coordinación y alerta compartidos con Marruecos. El objetivo, según el presidente, es introducir garantías adicionales que impidan que vuelva a repetirse un episodio como el registrado el 30 de julio.
El Gobierno también hará públicos los documentos utilizados para sostener su versión. Sánchez ha anunciado la elaboración de un dosier con «todos los informes» previos para que puedan ser examinados por los medios de comunicación y la ciudadanía, una decisión con la que pretende cerrar la discusión sobre qué advertencias llegaron al Ejecutivo y cuál era su verdadero alcance.
La publicación tendrá especial interés también para Baleares porque uno de los informes situados en el centro de la polémica sí tenía a las Islas dentro de su ámbito de análisis. La aclaración llega en un momento en el que Ibiza y Formentera mantienen abierto su propio debate sobre los medios destinados al control de las rutas marítimas y la capacidad de los servicios insulares para asumir las consecuencias de las llegadas.
En Ibiza, la comparación con Ceuta ya había entrado de lleno en el debate político antes de la comparecencia del presidente. Vicent Marí reclamó esta semana más efectivos y recursos estatales y alertó de la posibilidad de que pudieran llegar «de repente cientos de pateras», mientras los cinco municipios de la isla acogieron este miércoles concentraciones relacionadas con la crisis migratoria de Ceuta.
Sánchez concluye, en cambio, que los organismos del Estado reaccionaron cuando «se materializó la amenaza», aunque reconoce que la dimensión del episodio superó los medios disponibles. El debate se desplaza ahora hacia los documentos que el Gobierno se ha comprometido a publicar y, en el caso de Baleares, hacia una cuestión adicional: qué motivó exactamente aquella alerta policial por las llegadas marítimas y qué escenario contemplaba para las Islas.











