La cuenta atrás para recuperar las tardes largas de sol ya ha comenzado: como marca el calendario, el próximo domingo 29 de marzo España volverá a adelantar sus relojes para entrar en el horario de verano.
Sin embargo, este 2026 la cita no es un simple trámite: el debate sobre la eliminación definitiva de esta práctica ha vuelto a los despachos de Bruselas y La Moncloa, poniendo en duda si estamos ante una de las últimas veces que modificaremos el minutero.
Fecha y hora: ¿cuándo hay que ajustar el reloj?
Fiel a la normativa europea, el ajuste se producirá el último domingo de marzo. En concreto, la madrugada del domingo 29 de marzo entraremos oficialmente en la dinámica estival.
El procedimiento es el de siempre: a las 02:00 serán las 03:00. Esto significa que esa noche «perderemos» una hora de sueño, pero a cambio, el sol nos acompañará durante mucho más tiempo al salir del trabajo o realizar actividades al aire libre. Aunque la mayoría de los móviles y ordenadores se actualizan solos, los relojes analógicos necesitarán ese pequeño empujón manual antes de ir a dormir.
El impacto en nuestro «reloj biológico»
No todo es alegría por las tardes más largas. El cambio horario tiene efectos reales en el organismo, similares a un jet lag moderado. Los expertos señalan que el cuerpo puede tardar varios días en adaptarse, manifestando síntomas como:
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Cansancio inusual o fatiga durante el día.
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Dificultad para conciliar el sueño por la noche.
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Falta de concentración e irritabilidad.
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Alteraciones en el apetito.
Incluso el mundo animal siente el desajuste. En el sector ganadero, se observa que especies como los cerdos sufren ansiedad por el cambio en sus horas de comida, mientras que en las vacas, la alteración del ciclo de ordeño puede derivar en una menor producción de leche.
¿Por qué seguimos cambiando la hora si genera molestias?
La respuesta corta es: economía. Aunque los beneficios para la salud son cuestionables, el ahorro energético sigue siendo el gran argumento. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), aprovechar más el sol reduce el consumo eléctrico en los hogares.
Aunque el ahorro por vivienda es de apenas 6 euros anuales, si sumamos los 24 millones de hogares españoles, la cifra escala hasta los 144 millones de euros. Es, esencialmente, una cuestión de bolsillo nacional.
¿Estamos ante el último cambio de hora?
El debate político ha ganado fuerza recientemente: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha mostrado escéptico sobre la utilidad de esta medida en la actualidad, y ha argumentado que el ahorro es mínimo frente al impacto negativo en la calidad de vida.
España ya ha trasladado a la Unión Europea la intención de eliminar esta alternancia. Sin embargo, aunque la Comisión Europea planteó el fin de los cambios hace años, la decisión sigue bloqueada. Europa pide consenso: los países que prefieran el horario de verano harían su último ajuste en marzo, y los que elijan el de invierno, en octubre.
Por ahora, España sigue en un «periodo de decisión» institucional, a la espera de un acuerdo comunitario que no termina de llegar.












