La consellera de Bienestar Social del Consell de Ibiza, Carolina Escandell, ha asegurado que la trifulca registrada este lunes en el centro de menores Padre Morey era una situación que “tenía que acabar pasando”, al considerar que el servicio arrastra desde hace tiempo una fuerte presión por la llegada de menores migrantes no acompañados.
En declaraciones a los medios, Escandell ha explicado que los hechos se produjeron en la unidad de primera acogida de menores migrantes y que no se trató de una agresión contra los trabajadores, sino de una pelea entre menores que fue escalando hasta requerir la intervención de la Guardia Civil. Una monitora resultó herida leve durante el incidente, aunque “no ha sido nada de gravedad” y se encuentra en buen estado, según ha precisado.
La consellera ha subrayado que el centro soporta “una presión enorme” al concentrar a muchos menores en un mismo espacio. “Tenemos muchos menores en un mismo centro y una tensión acumulada desde hace tiempo”, ha afirmado, destacando la labor de los profesionales que trabajan en el servicio.
Escandell ha vinculado la situación a lo que ha definido como una ruta migratoria “completamente descontrolada”, que obliga al Consell a gestionar un flujo constante de llegadas. “Seguimos poniendo tiritas a una herida infectada”, ha lamentado, aludiendo a que deben afrontar circunstancias que en ocasiones se desbordan.
La responsable insular ha diferenciado entre el circuito tradicional de tutela de menores, que considera controlado, y el de menores migrantes llegados en patera, que presenta mayores dificultades. “La semana pasada en 24 horas nos encontramos con la entrada de nueve menores”, ha señalado, reclamando más apoyo para poder gestionar la situación. Asimismo, ha defendido que desde el inicio del fenómeno migratorio se ha reforzado la plantilla del servicio, desmintiendo que no se hayan producido nuevas contrataciones.













