La decisión de la Conselleria de Educación de celebrar las oposiciones docentes de Baleares los próximos 9 y 10 de mayo ha abierto un nuevo frente de conflicto con los sindicatos y ha generado inquietud entre miles de aspirantes. El cambio rompe con el calendario habitual —que situaba las pruebas en junio— y ha sido recibido con críticas por la falta de consenso y por el impacto que puede tener en la preparación de los candidatos.
La convocatoria de este año contempla 630 plazas repartidas entre las islas: 393 en Mallorca, 35 en Menorca, 184 en Ibiza y 18 en Formentera. Se trata de un proceso clave para la estabilización del profesorado y para reducir la interinidad en el sistema educativo balear.
El conseller Antoni Vera planteó en la Mesa Sectorial dos posibles fechas: mayo u octubre. Sin embargo, la propuesta no logró el respaldo sindical y parte de las organizaciones abandonaron la reunión en señal de protesta. Finalmente, el Govern optó por fijar los exámenes en mayo, defendiendo que este adelanto permitirá agilizar la adjudicación de plazas y que los nuevos funcionarios puedan incorporarse con mayor previsión al curso 2026-2027, según publica Mallorca Diario.
El plazo de inscripción permanece abierto hasta el 27 de febrero, fecha que también marca el límite para solicitar la participación voluntaria como miembro de tribunal. En un contexto de alta competitividad y presión entre aspirantes, el calendario se convierte este año en un elemento central del debate educativo en Baleares.
Reclamo de los sindicatos
Los sindicatos consideran que la modificación del calendario perjudica directamente a los opositores, ya que reduce en torno a un mes el tiempo de preparación previsto inicialmente. Además, advierten de que el nuevo calendario coincide con un periodo especialmente intenso en los centros educativos, lo que complica la organización interna y la participación de docentes como miembros de tribunal.
Desde STEI se ha señalado que una amplia mayoría de afiliados rechaza el adelanto de las pruebas, mientras que UGT y otras organizaciones han cuestionado el procedimiento seguido por la Conselleria, al entender que una decisión de este calado debería haberse pactado con mayor antelación.
Educación, por su parte, sostiene que el objetivo es mejorar la planificación del sistema y evitar la acumulación de trámites en verano, cuando tradicionalmente se solapan oposiciones, adjudicaciones y sustituciones. El Govern defiende que el nuevo calendario permitirá mayor eficiencia administrativa y estabilidad al inicio del próximo curso.












