La investigación por los presuntos abusos a menores cometidos por el sacerdote Marcelino de Andrés en un colegio privado de Madrid ha destapado detalles preocupantes. Según el informe policial, al que ha tenido acceso este medio, el religioso realizaba actividades con menores bajo la excusa de «experimentos», utilizando objetos cuyas características han llamado la atención de los investigadores.
Los hechos según las pesquisas
Uno de los testimonios clave proviene de un niño que presenció estas situaciones. En su declaración, relatada a través de sus padres, describió que el sacerdote empleaba un artefacto no identificado durante estos encuentros. El menor intentó representarlo mediante un dibujo que, según fuentes cercanas al caso, fue determinante para la investigación.
El informe señala que, según la descripción infantil, el objeto podría haber tenido un mecanismo que producía líquido, aunque las autoridades evitan especificar su naturaleza exacta para no interferir en la investigación. Expertos consultados señalan que este tipo de relatos son frecuentes en casos de abuso con elementos de manipulación psicológica.
La estrategia de acercamiento
Los investigadores han documentado que el sacerdote obsequiaba a los niños con golosinas y pequeños regalos, una conducta que las autoridades vinculan a posibles tácticas de grooming. Varios menores lo describían como una figura «cercana y divertida», lo que habría facilitado su acceso a ellos.
Medidas adoptadas
El centro educativo activó de inmediato el protocolo de protección de menores y apartó al religioso de sus funciones. La Policía Nacional, a través de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), sigue recabando testimonios para determinar el alcance de los hechos.
La detención se llevó a cabo a raíz de una denuncia, interpuesta este por parte de la familia de la víctima. El caso lo lleva las Unidades de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de la Policía de Madrid.
En una primera carta dirigida a las familias del centro, el exdirector Jesús María Delgado comunicó que el sacerdote «ha quedado apartado de sus funciones» mientras transcurre la investigación. Además, el colegio informó entonces de que había activado el protocolo de Ambientes seguros, creado para prevenir abusos contra menores, para «dar una respuesta inmediata».