Tras jornadas de intenso trabajo entre los restos de los convoyes siniestrados, los equipos de emergencia han dado por concluida la búsqueda de víctimas en la zona del accidente de Adamuz.
El balance definitivo se ha fijado en 45 víctimas fatales, después de que este jueves se localizaran los cuerpos de las últimas dos personas que constaban como desaparecidas en los registros oficiales.
El hallazgo de las últimas víctimas
Hasta la mañana de hoy, la Guardia Civil mantenía la cifra de 43 fallecidos frente a 45 denuncias de desaparición. El operativo de búsqueda se centró en los restos del tren Alvia, que se precipitó por un desnivel de cuatro metros tras colisionar frontalmente con la formación de Iryo.
Finalmente, los equipos de rescate hallaron los cuerpos de dos hombres debajo de los vagones siniestrados, en una zona de difícil acceso descrita por los investigadores como un complejo amasijo de metales: con este hallazgo, la fase de localización en el terreno se da por cerrada, permitiendo que las familias de los últimos fallecidos pudieran acceder a las inmediaciones del terraplén.
Según ha informado la Justicia española, el proceso de autopsias y reconocimientos ha permitido que 40 cuerpos ya hayan sido entregados a sus allegados para que puedan proceder con las ceremonias fúnebres en sus respectivas localidades.
El impacto humano: el último adiós en Aljaraque

La tragedia ha dejado historias que han causado una gran conmoción, más allá del impacto y gravedad del accidente. Uno de los epicentros del dolor se ha situado en la localidad de Aljaraque, donde cientos de vecinos se reunieron para despedir a los miembros de la familia Zamorano Álvarez.
El matrimonio, su hijo de 12 años y un sobrino de 25 perdieron la vida cuando regresaban de pasar el día en Madrid. La única superviviente del grupo fue una pequeña de seis años que, en un acto casi milagroso, logró salir por sus propios medios a través de una ventana y fue localizada por los rescatistas mientras caminaba desorientada cerca de las vías.
Una nueva fase en la investigación
Con el cierre del operativo de rescate, los esfuerzos se trasladan ahora íntegramente al ámbito judicial y técnico. Los peritos trabajan en la reconstrucción milimétrica del choque para esclarecer las causas que llevaron a la colisión frontal de ambas formaciones y determinar las responsabilidades penales de este siniestro, que ya se sitúa como uno de los más luctuosos en la historia ferroviaria de España.













