Un joven de 22 años (I.D.) denuncia que fue agredido por un grupo de al menos cinco jóvenes en la estación de autobuses de Sant Antoni, entre las seis y las siete de la mañana del último domingo de enero, cuando regresaba con dos amigos de una salida. Tras presentar denuncia, las víctimas sostienen que la Guardia Civil les comunicó que hay tres jóvenes de nacionalidad colombiana identificados, extremo sobre el que el instituto armado no ha respondido aún a las consultas de La Voz de Ibiza.
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Según el relato de I.D., el episodio comenzó minutos antes, cuando él y sus dos amigos notaron que varios jóvenes les seguían por la calle y les increpaban. “Nos dijeron que si éramos valientes que nos girásemos, que diéramos la cara”, explica su amigo R. (19 años), que presenció parte de la escena.
Los tres —I.D. (22), R. (19) y otro joven de 18— aseguran que no conocían a los agresores y que no existía conflicto previo. Volvían tras una noche de ocio por el cumpleaños de una amiga y notaron que los querían agredir.
Estación de autobuses, el lugar al que fueron buscando protección
Al sentirse perseguidos, decidieron dirigirse a la estación de autobuses de Sant Antoni, convencidos de que allí habría más luz y algún tipo de control. “Pensábamos que habría protección”, señala I.D., pero el grupo les alcanzó en ese punto.
En el primer encontronazo, los agresores golpearon a sus dos acompañantes y I.D. intervino para defender a R. “Lo protegí y le dije que se fuera para que no recibiese más”, recuerda. Tras separarse, asegura, él quedó solo frente a un grupo ya más numeroso.
I.D. relata que, una vez en el suelo, comenzaron las patadas y los golpes. “Me tiraron al suelo y empezaron a darme patadas”, afirma, y añade que el recuerdo dominante no fue el dolor inmediato sino “el miedo” y la “impotencia” de estar “yo contra cinco”.
Lesiones graves y traslado a Can Misses
Tras la agresión, logró levantarse y salir de la estación pese a la abundante pérdida de sangre. En ese momento, según su testimonio, un taxista que pasaba por la zona se detuvo y le ofreció ayuda, trasladándole de urgencia al Hospital Can Misses.
En Urgencias le diagnosticaron tres fracturas en el pómulo, una fractura en la mandíbula, el tabique nasal desplazado y una lesión ósea cerca del globo ocular, además de puntos de sutura. La víctima explica que los médicos valoraron una posible cirugía, aunque finalmente la evolución fue favorable y, por el momento, no ha necesitado intervención.
La convalecencia se prolongó durante semanas, con mareos, sensibilidad a la luz por una hemorragia ocular y un fuerte impacto anímico. “No podía salir de casa… me molestaba la luz”, afirma, y añade que empezó a recuperar una vida más normal “esta semana”.
Intento de robo y denuncia
El joven sostiene que, además de los golpes, el grupo intentó robarle la cartera y el móvil. “Me pidieron la cartera y el móvil». El se negó a entregarlos, dijo que no los tenía consigo, y logró que no se los sustrajeran.
La denuncia se formalizó aproximadamente una semana después de la agresión y el caso está en trámite judicial, según los jóvenes. También aseguran que han tratado de identificar a algunos de los implicados mediante vídeos y publicaciones en redes sociales de aquella noche.
Según la información trasladada a los denunciantes, habría tres jóvenes colombianos identificados, si bien la Guardia Civil no ha contestado a este medio sobre el estado de la investigación ni sobre posibles detenciones. Según explican I.D. y R., parte de las identificaciones llegó a partir de imágenes en redes sociales. Relatan que, tras el ataque, revisaron vídeos “de Instagram” de gente que había salido de fiesta esa noche y que I.D. reconoció a uno de los jóvenes. A partir de ahí, añaden, les dijeron que ese podía ser “su mejor amigo” y así llegaron a dos de los presuntos implicados. El tercero, siempre según su versión, lo habría reconocido la Guardia Civil porque “también estaba el día que pegaron a otro chico hace una semana”. “Se ve que cada fin de semana que salen pasa algo similar”, afirma I.D.
Inseguridad y peticiones de refuerzo
I.D. reconoce que el episodio alteró la rutina del grupo y que, durante un tiempo, evitaron determinadas zonas y horarios. Su amigo R. admite que, tras lo ocurrido, la sensación de inseguridad se instaló especialmente al moverse entre Ibiza y Sant Antoni.
Este medio ha preguntado al Ayuntamiento de Sant Antoni si prevé reforzar la seguridad en el entorno de la estación de autobuses, sin respuesta al cierre de esta edición. En el municipio, el debate sobre medidas de seguridad y refuerzos policiales ha vuelto a escena en distintas ocasiones, como en el despliegue anunciado de cara a la temporada turística, con más agentes y nuevas cámaras.
La víctima, que trabaja y además tiene actividad vinculada a la música y al deporte, explica que la agresión le obligó a detener su rutina laboral y de entrenamiento. “Estoy de baja… el concierto que tenía esta semana no lo he podido hacer”, lamenta.











