ECONOMÍA

Un estudio revela que la inmigración impulsa más del 50% del crecimiento económico en Baleares

Con un 27,7% de residentes nacidos fuera de España, Baleares lidera el cambio demográfico nacional y, según Funcas, la inmigración ya sostiene más de la mitad de su crecimiento económico.

El dinamismo del archipiélago supera incluso la media nacional, donde la incorporación de trabajadores extranjeros explica el 47% del avance acumulado del PIB desde 2022.

Las Islas Baleares se han consolidado como el principal laboratorio demográfico y económico de España. Según los últimos datos de la Estadística Continua de Población, el archipiélago es la comunidad autónoma con la mayor proporción de población nacida en el extranjero, alcanzando un récord del 27,7%. Esta transformación, que ha escalado desde el 15,3% registrado en 2004, no solo ha reconfigurado el paisaje social, sino que se ha convertido en el pilar estructural que sostiene la vitalidad de las islas.

Más de la mitad del crecimiento en manos extranjeras

El impacto económico de este fenómeno es contundente. Según el economista Raymond Torres, coordinador del estudio «La inmigración en España: retos, impacto y políticas» de la Fundación Funcas, que fue consultado por IB3, los cambios demográficos impulsados por la migración explican más de la mitad del crecimiento económico reciente en las Islas Baleares.

De la investigación, se desprende que este dinamismo regional supera incluso el promedio nacional, donde la incorporación de fuerza laboral extranjera explica el 47% del avance del PIB acumulado desde 2022.

La dependencia del archipiélago respecto al talento externo es evidente en su mercado laboral: actualmente, uno de cada cuatro trabajadores en las islas es extranjero. Esta aportación resulta fundamental para evitar que sectores estratégicos como la hostelería, la construcción y el comercio vean frenada su capacidad productiva por falta de mano de obra.

Un «shock de oferta» que beneficia a los nativos

Lejos de perjudicar a la población local, el estudio de Funcas y las tesis de Torres coinciden en que la llegada de inmigrantes actúa como un «shock de oferta saludable». Este flujo permite que la economía responda a la alta demanda mediante un aumento de la producción en lugar de disparar los precios. De hecho, en sectores intensivos en mano de obra extranjera como la hostelería, los precios en España subieron un 17,9%, notablemente menos que el 21,3% de la media de la eurozona.

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Además, se observa un efecto de «desplazamiento positivo»: la llegada de inmigrantes facilita que los trabajadores nativos transicionen hacia ocupaciones de mayor productividad y mejores salarios. Los datos muestran que el empleo de los españoles ha crecido exclusivamente en puestos directivos y técnicos (donde el salario es un 57% superior a la media), mientras que los extranjeros cubren las vacantes en sectores elementales donde el empleo nativo ha descendido.

Sostenibilidad demográfica y retos de integración

La migración es también la respuesta al invierno demográfico. La investigación revela que entre 2011 y 2021, la inmigración explicó el 162% del crecimiento poblacional neto en España, compensando el descenso de la población nativa. En Baleares, este fenómeno es especialmente visible en la fecundidad: las mujeres inmigrantes registran tasas superiores a 40 nacimientos por cada 1.000 mujeres, notablemente por encima de las nativas, que se sitúan por debajo de 30.

Sin embargo, el estudio advierte sobre ineficiencias graves. El 52,2% de los trabajadores extranjeros en España están sobrecualificados para su puesto, frente al 34,5% de los nativos. Raymond Torres advierte que, para maximizar este impulso, es urgente facilitar la convalidación de títulos extranjeros y promover la regularización de inmigrantes. Esto último tendría un beneficio inmediato para la hacienda pública, permitiendo que miles de personas comiencen a contribuir a la Seguridad Social y a la recaudación tributaria.

En conclusión, la inmigración en Baleares ha dejado de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un componente estructural ineludible. El futuro del bienestar y la competitividad de las islas depende hoy de la plena integración de este colectivo que ya representa a casi uno de cada tres residentes del archipiélago.

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